07/09/2026
Cuando defender la sanidad pública incomoda, también hay quien intenta decidir qué podemos decir
Desde la CSI llevamos tiempo denunciando el proceso de privatización y externalización de la sanidad pública asturiana y, en particular, nuestra posición frente a la contratación de Quirón. Lo hacemos desde una posición sindical clara: la sanidad pública no puede convertirse en un negocio ni quedar subordinada a los intereses de las empresas privadas.
Pero defender esa posición no siempre resulta cómodo. Y tampoco lo es para quienes pretenden que determinadas críticas no tengan espacio en los medios de comunicación.
El diario El Comercio decidió no publicar este artículo de réplica. Se nos trasladó que se valoraría su publicación, incluida nuestra posición sobre la contratación de Quirón, siempre que en el texto no se mencionara ni al PSOE ni a Foro. Nuestra respuesta fue clara: no vamos a aceptar que nadie decida qué partes de nuestra posición sindical podemos expresar y cuáles debemos ocultar. Una réplica no puede ser una réplica mutilada, condicionada o diseñada para que deje de incomodar a quienes son objeto de nuestra crítica.
Resulta especialmente llamativo cuando observamos que, cuando las críticas se dirigen contra la CSI o contra nuestra corriente sindical, el tratamiento no parece tener el mismo nivel de contención ni de prudencia. La pluralidad no puede funcionar en una sola dirección.
Por eso hemos decidido publicar íntegramente nuestro artículo en nuestras propias redes. Porque si no nos quieren dar espacio, construiremos nuestros propios espacios. Y porque nuestra obligación como organización sindical no es acomodarnos a lo que resulte más conveniente para determinados intereses políticos o mediáticos, sino defender con claridad aquello que consideramos justo.
Este episodio sirve también para que nuestra afiliación conozca las dificultades que existen detrás de esta batalla. No estamos solamente enfrentándonos a una determinada decisión sanitaria: estamos cuestionando un modelo y los intereses políticos y económicos que lo sostienen.
Y esto no queda aquí. En los próximos días, el secretario general de la corriente solicitará una reunión con la directora de El Comercio para abordar directamente lo sucedido, conocer las razones de esta decisión y trasladarle nuestra posición sobre la necesidad de que exista un tratamiento plural y respetuoso con todas las posiciones sindicales.
Porque la pluralidad no se reclama únicamente cuando nos interesa: se demuestra dando voz también a quienes incomodan.
Y nosotros vamos a seguir hablando. Con argumentos, con organización y sin aceptar que nadie nos marque los límites de lo que podemos denunciar.
La sanidad pública se defiende también diciendo las cosas por su nombre.
Y este es el artículo que no dejaron poner en el comercio.
LA ALCALDESA Y QUIRÓN: UN ESPERPENTO AL SERVICIO DE UNA EMPRESA PRIVADA
En 2023, el Ayuntamiento de Gijón y IDCQ Inmuebles Hospitalarios Quirón firmaron un Convenio en el que el Ayuntamiento asumía, entre otras obligaciones, la de materializar los acuerdos de compraventa de los terrenos necesarios para la ampliación del Hospital mediante las correspondientes escrituras públicas.
Ha pasado el tiempo y ese compromiso nunca se ha cumplido. Por eso, desde la Corriente Sindical de Izquierda hemos llevado este asunto a los tribunales, al considerar que estamos ante un Convenio fraudulento e ilegal, una posición que seguimos defendiendo judicialmente.
El Convenio fue firmado por la anterior alcaldesa del PSOE y ahora es la alcaldesa de FORO quien lo defiende a capa y espada, llegando incluso a plantear que, si Quirón y los propietarios no alcanzan un acuerdo, será el Ayuntamiento quien proceda a la expropiación.
Y aquí es donde esta situación alcanza una gravedad política que no podemos aceptar.
El Ayuntamiento de Gijón está utilizando el poder de una institución pública para favorecer los intereses de una empresa privada. Y no de cualquier empresa: de una multinacional sanitaria que pretende ampliar su negocio y que, ahora, puede contar con la capacidad expropiatoria de una Administración pública para facilitar la consecución de sus objetivos.
¿De qué lado están las instituciones públicas cuando ponen su capacidad de actuación al servicio de los intereses de una empresa privada?
Porque utilizar la expropiación una herramienta excepcional de la Administración, vinculada a la defensa del interés general para facilitar una operación de la que se beneficia una empresa privada plantea una cuestión política de enorme gravedad.
Si el Ayuntamiento consideraba que esos terrenos eran necesarios para culminar la ampliación del Hospital de Cabueñes, lo que tenía que haber hecho era expropiarlos en 2020, pagando el correspondiente justiprecio, y ponerlos a disposición de la Consejería de Salud. En lugar de eso, optó por firmar un Convenio de permuta con una multinacional sanitaria privada que resulta extraordinariamente beneficioso para Quirón y perjudicial para los intereses públicos.
La expropiación debería utilizarse para defender el interés general, no para hacerle el trabajo a una empresa privada ni para garantizarle el suelo que necesita para ampliar su negocio.
Desde la CSI lo decimos alto y claro: una Administración pública no puede poner su capacidad, sus recursos y sus instrumentos de poder al servicio de los intereses particulares de una multinacional. El Ayuntamiento debe defender el interés general, no convertirse en el brazo ejecutor de una operación empresarial.
EL BLANQUEO DE QUIRÓN EN ASTURIAS
Y aquí hay otra cuestión que tampoco vamos a permitir que se esconda: el blanqueo político de Quirón en Asturias.
Resulta cuando menos llamativo que PSOE sea capaz de señalar y criticar determinadas actuaciones de Quirón en Madrid, pero que cuando esa misma empresa opera en Asturias algunos prefieran mirar hacia otro lado.
Es la misma Quirón. Exactamente la misma.
La Quirón de Asturias es la misma multinacional que está en Madrid. El nombre no cambia porque cruce Pajares. Lo que cambia es la vara de medir de quienes aquí pretenden blanquearla.
Desde la CSI no aceptamos esa doble vara de medir. Lo que está mal en Madrid está mal en Asturias. Y si se denuncia a Quirón cuando interesa políticamente, también habrá que denunciarla cuando sus intereses chocan con la defensa de la Sanidad Pública en Asturias.
No estamos ante una cuestión administrativa menor. Estamos ante una Administración pública poniendo sus recursos y su capacidad de presión al servicio de una empresa privada, mientras se utiliza incluso la posibilidad de la expropiación para facilitar una operación vinculada a sus intereses empresariales.
Mientras tanto, la ciudadanía contempla cómo se facilita el camino a la sanidad privada mientras la Sanidad Pública sigue necesitando recursos, inversiones y una defensa política firme.
Desde la Corriente Sindical de Izquierda lo tenemos claro: la Administración no está para hacer negocios a las multinacionales. Está para defender los intereses de la ciudadanía.
Este esperpento jurídico y político montado por el Ayuntamiento de Gijón no defiende los intereses de la ciudadanía y, desde luego, no defiende la Sanidad Pública.
Desde la CSI seguiremos denunciándolo en los tribunales y en la calle. Porque los servicios públicos no se entregan y el poder de una Administración no puede ponerse al servicio de una multinacional.
Lo público se defiende. A Quirón se la señala. Y las instituciones públicas están para defender el interés general, no para favorecer negocios privados.