22/10/2026
Esta semana en nos trasladamos al pequeño pueblo de Billund, Dinamarca. En 1916 Ole Kirk Christiansen (1891-1958), un carpintero danés, abre un humilde taller donde fabrica muebles y otros artículos de madera. En 1924, un incendio arrasa con el taller y la casa de Ole Kirk. Esto en lugar de derrotarlo, lo anima a seguir adelante y lo reconstruye todo desde cero.
Ya en 1934, surge por primera vez el nombre Lego®, abreviatura de las palabras danesas ‘Leg Godt’, que significan ‘jugar bien’. Curiosamente, años más tarde, se descubrió que en latín ‘lego’ significa “yo armo” o “yo ensamblo”.
Para finales de los años 30, la marca Lego® ya era conocida en toda Dinamarca por la calidad artesanal de sus juguetes de madera. Parecía que todo iba viento en popa, pero en 1942, otro incendio arrasó el taller.
Pronto se recuperaron, y Ole Kirk compró una de las primeras máquinas de moldeo por inyección de plástico, una apuesta muy arriesgada para la época. Con esta nueva máquina en su poder, la pequeña empresa empezó la producción de pequeños juguetes.
Así, en 1949 nace el primer prototipo del ladrillo Lego®, un bloque de plástico llamado “Automatic Binding Brick”. La gran innovación del producto llega en 1958, cuando se patenta el ladrillo Lego® moderno, con un sistema de tubos internos que permiten una unión firme y estable. El diseño es tan perfecto que los ladrillos de 1958 encajan con los actuales.
Con el paso de los años, Lego® se ha convertido en una marca reconocida internacionalmente, capaz de llevar sus construcciones mucho más allá de los juguetes tradicionales. Y, como no podía ser de otra manera, el universo de Tolkien también encontró su lugar entre sus piezas, permitiendo a los fans reconstruir algunos de los rincones más emblemáticos de la Tierra Media.
¿Y tú? ¿Tienes algún set de Lego® de la Tierra Media?
¡Cuéntanos tus experiencias con este mítico juguete!
¡Hasta la semana que viene!
Imágenes e información de la web oficial www.lego.com
📝Aresé