24/10/2026
Cuanta Guerra, el programa de la Guerra Civil de RTVE, lidera la noche y se lleva el aplauso de todo el mundo
La noche del viernes 23 de octubre, La 1 de TVE puso en marcha Cuánta guerra, un formato de prime time que se adentra en la memoria democrática a través de las heridas familiares dejadas por la Guerra Civil y el franquismo. La periodista Conchi Cejudo acompaña a figuras de la cultura y la comunicación en recorridos por escenarios reales del conflicto, desde trincheras y refugios antiaéreos hasta campos de prisioneros o calles que aún conservan la marca de los bombardeos. El programa, producido por RTVE junto a Minoría Absoluta —la misma productora detrás de Los archivos secretos del NO-DO y El año que naciste—, se inspira en el original catalán Quanta guerra de 3Cat y propone una especie de road movie en la que la investigación de archivos se mezcla con descubrimientos personales que, noventa años después, siguen removiendo a quienes los viven en directo.
En los dos primeros capítulos, los invitados fueron el comentarista deportivo Juan Carlos Rivero y el actor Iván Massagué. Rivero recorrió varios puntos de Galicia para reconstruir el rastro de su abuelo Julián, mientras Massagué se desplazó por los Pirineos y Andalucía en busca de las vivencias de sus antepasados. Las próximas entregas contarán con la participación de Rozalén, Rodrigo Cuevas, Jedet y Carlos Bardem, lo que mantiene el tono de acercamiento emocional a historias que, aunque pertenecen a rostros conocidos, reflejan experiencias compartidas por miles de familias españolas. El formato no se limita a la anécdota biográfica: los documentos de archivo sirven para completar lagunas, recuperar episodios olvidados y mostrar cómo el golpe de 1936 y la posterior dictadura de Francisco Franco dejaron huellas que aún condicionan relatos familiares enteros.
Los datos de audiencia situaron al estreno como la tercera oferta más vista de la noche, con un 9,3 % de cuota y 992.000 espectadores en el primer episodio, seguido de un 9,4 % y 838.000 en el segundo. Según los datos difundidos por la propia RTVE, el primer capítulo alcanzó más de 2,5 millones de espectadores únicos y la segunda entrega se acercó a los dos millones de contactos. Cifras modestas si se comparan con los grandes fenómenos de entretenimiento, pero suficientes para situar el programa en un horario complicado de La 1, donde otros documentales recientes sobre el mismo periodo —como el especial A flor de tierra con Xabier Fortes o el reportaje sobre Cuelgamuros— también habían buscado público en franjas similares.
Más allá de los números, la reacción en redes sociales, especialmente en X, resultó casi unánime en el elogio. Usuarios destacaron la calidad de la investigación, la emotividad de los encuentros y la sensación de estar ante un trabajo necesario en un momento en que, según un barómetro del CIS, un 19 % de los jóvenes califica como buena la etapa de la dictadura franquista. Muchos comentarios insistieron en que el programa debería llegar precisamente a quienes repiten frases como “con Franco se vivía mejor” o idealizan el régimen, y valoraron que RTVE ofreciera un espacio donde las consecuencias del golpe fascista del 36 se abordaran desde lo personal y lo histórico al mismo tiempo. Algunos lo calificaron de “súper bonito”, otros de “imprescindible” o de “programa muy humano sobre unos tiempos inhumanos”, y varios agradecieron a Conchi Cejudo y al equipo por recuperar historias que no se limitan a los rostros famosos, sino que representan a quienes sufrieron el conflicto sin que sus nombres aparezcan en los libros.
En conjunto, Cuánta guerra se suma a la línea de contenidos que La 1 ha ido colocando en las noches de los viernes dentro de la iniciativa Lo hacemos público, y parece haber encontrado en la crítica social un respaldo más sólido que en el share. El veredicto de la audiencia televisiva es discreto; el de quienes lo vieron y comentaron en redes, en cambio, apunta a un formato que muchos consideran un ejercicio de memoria colectiva que todavía tiene público pendiente de encontrarlo.