08/03/2026
Hace 25 años, The New York Times dedicó la portada de su suplemento a una historia que hoy cobra un nuevo significado.
No fue únicamente la historia de Don Jaime Lucero originario de San Salvador el Seco, . Fue el reconocimiento de una realidad que millones de migrantes mexicanos y latinos han construido durante décadas: venir a Estados Unidos a trabajar, emprender, generar empleos y, cuando es posible, invertir también en sus comunidades de origen.
En aquella publicación, Don Jaime anunció una inversión superior a 21 millones de dólares para desarrollar seis plantas textiles en Puebla y generar más de 1,000 empleos. El reportaje destacaba una idea que sigue vigente: el éxito de un migrante no termina en el país que lo recibe; muchas veces regresa convertido en inversión, oportunidades y desarrollo para el lugar del que salió.
Esa historia no es una excepción. Es el reflejo de millones de personas que sostienen economías en ambos lados de la frontera. Personas que pagan impuestos, crean empresas, generan empleo, envían remesas, financian proyectos familiares y mantienen un vínculo permanente con sus comunidades de origen.
En el contexto actual, cuando con frecuencia se presenta a la migración como un problema, conviene recordar los hechos. La comunidad migrante no solo participa en la economía; también invierte, emprende y construye. Su contribución se mide en empleos, empresas, innovación y crecimiento, tanto en Estados Unidos como en México.
Veinticinco años después, aquella publicación sigue siendo relevante porque documentó algo que continúa ocurriendo todos los días: el potencial de una comunidad que no llegó a quitar oportunidades, sino a crearlas.
Porque la mejor respuesta a los prejuicios sigue siendo la evidencia. Y la historia de millones de migrantes continúa escribiéndose con trabajo, inversión y resultados.
Puebla: Cultura y Tradición USA