09/26/2026
Hoy celebro un año más de vida, y quiero empezar dando gracias al Dios que me sostiene.
Gracias, Señor, por el regalo de la vida. Gracias por cada amanecer, por cada respiración, por prestarne a mi hija y pediment de nuevo, por cada oportunidad de volver a empezar.
Este año no ha sido solo de alegrías. Ha habido días difíciles, noches largas, momentos en los que la fuerza parecía faltarme. Pero Tú estuviste ahí. Me enseñaste a levantarme cuando caí, a seguir caminando cuando el camino se puso pesado, a confiar cuando no entendía. Esa resiliencia no viene de mí sola: viene de Tu gracia que me sostiene.
Te agradezco por las lágrimas que se convirtieron en fortaleza, por las heridas que se transformaron en cicatrices de esperanza, y por las pruebas que me hicieron más consciente de lo valiosa que es cada etapa. Gracias por la familia que me abraza, por los amigos que no se van, y por las personas nuevas que pusiste en mi camino para recordarme que nunca estoy sola.
Hoy no solo celebro un número más en el calendario. Celebro Tu fidelidad. Celebro que, a pesar de todo, sigo aquí: con fe, con esperanza y con el corazón agradecido.
Señor, te ofrezco este nuevo año de mi vida. Úsalo para Tu gloria. Enséñame a vivir con más amor, más paciencia y más gratitud. Que cada día sea una oportunidad de honrarte con mis acciones y de compartir la misma resiliencia y fuerza que Tú me has regalado.
Gracias por la vida. Gracias por no soltarme. Gracias por este nuevo capítulo.
¡Amén!