04/22/2022
Ya mi hijo tiene dieciocho años, próximamente se graduará de cuarto año e irá a la universidad. Dentro de unos meses dejará de ser un joven de Escuela Superior con toda la protección que ha tenido hasta el momento, a un joven adulto. Su anhelo es ser diseñador gráfico. Pero ya en Rehabilitación Vocacional le están diciendo que esa profesión no tiene gran demanda de empleos en Puerto Rico. Su sueño es mejorar su canal y tener muchas personas que sigan sus creaciones. Y ¿por qué no? Que pueda monetizar su canal. Ya comenzó a darse con la pared de la realidad. Cada etapa tiene un gran sentido de incertidumbre, y esta no es la excepción. Constantemente como padres nos preguntamos si estamos haciendo lo que es correcto. Y en estos momentos de transición me siento que estoy navegando por aguas desconocidas. No quiero que él se dé cuenta de mis sentimientos. Pero si hay algo que me percato ya para esta fecha, es que, aun cuando hay un proceso de transición, este es muy ineficiente. Hay que estar persiguiendo a los especialistas de Rehabilitación Vocacional. No te contestan los emails. Todavía no ha tomado el examen que ellos mencionaron para la ubicación. Queremos que nuestro hijo sea lo más independiente posible y que ya pueda empezar a desarrollar su propio negocio. Pero no veo que el proceso, transitado por miles de jóvenes antes que él, esté bien delineado. Mi anhelo es que pueda empoderarse de quien es y potencialice lo que puede lograr, pero a la misma vez sé que el sistema real tiene muchas deficiencias. Quiero saber las experiencias de los padres que ya pasaron por este proceso. ¿Qué les ha funcionado? ¿Cuál entienden que es el mayor reto? ¿Qué recomendaciones me ofrecen? Porque reconozco que aun cuando él llegue a la mayoría de edad, seguirá necesitando apoyo, independientemente de su edad cronológica. No sé si a ustedes le ha pasado, pero nuevamente me siento que estoy en el inicio. A la expectativa. Los leo.