03/11/2026
☆🌟𝐄𝐅𝐄𝐌𝐄𝐑𝐈𝐃𝐄𝐒🌟☆
Tal día como hoy, 3 de noviembre, pero de 1918, nació uno de los heraldos de la síntesis y una de las figuras más importantes del pensamiento de finales del siglo XX y comienzos del XXI, sobre todo en lo referente al diálogo interreligioso: 𝐑𝐚𝐢𝐦𝐨𝐧 𝐏𝐚𝐧𝐢𝐤𝐤𝐚𝐫.
Vino al mundo en la antigua villa de Sarriá, hoy barrio de Barcelona. Su madre, Carmen Alemany, era catalana y pertenecía a una gran familia burguesa y católica. Su padre, Ramun, era indio y de origen aristocrático en Kerala. Tuvo tres hermanos, Josep-Maria, Mercé y Salvador, siendo este último también un filósofo, escritor y editor de renombre.
Desde su nacimiento parecía haber sido destinado 𝐚 𝐞𝐧𝐜𝐚𝐫𝐧𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐞𝐬𝐩𝐢́𝐫𝐢𝐭𝐮 𝐝𝐞 𝐬𝐢́𝐧𝐭𝐞𝐬𝐢𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐚 𝐞𝐫𝐚 y propiciar el diálogo entre culturas, al ser su madre española y católica y su padre, indio e hindú. Con todo, el filósofo tuvo que emprender el camino del diálogo superando muchos obstáculos.
Se educó con los Jesuitas en Barcelona, en el Colegio San Ignacio de Sarriá. Desde niño, Panikkar fue un alumno brillante tanto en las asignaturas teóricas como en el deporte. Cuando llegó la hora de ir a la universidad, se decantó por estudiar Química con el objetivo de incorporarse al negocio familiar, pero, debido al estallido de la guerra civil en 1936, tuvo que continuar sus estudios en Alemania donde estudió física, matemáticas, filosofía y teología.
Terminada la guerra en 1939, Panikkar fue a Barcelona a pasar las vacaciones con su familia, sin imaginar que no podría retornar ya a Alemania debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial, y tuvo que acabar sus estudios en España. Obtuvo la Licenciatura en Ciencias en la Universidad de Barcelona (1941) y en Letras en la Universidad de Madrid (1942).
Ese mismo año ingresó en un grupo de seglares católicos dirigidos por el sacerdote José María Escrivá de Balaguer (1902-1975), que más tarde sería conocido como Opus Dei. Este grupo buscaba realizar la plenitud de la vida cristiana no en los monasterios, sino en la vida diaria y en el ejercicio de la propia profesión. La pertenencia de Panikkar a esta organización de la Iglesia católica es un dato que suele sorprender a la gente que ha conocido el pensamiento universal de Panikkar sin conocer antes su biografía.
Aunque luego se alejó de esta orden nunca habló mal sobre ella y con referencia a su sorprendente ingreso en la Obra, él diría años más tarde:
“𝘠𝘰 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘮𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘭𝘢 𝘦𝘯𝘵𝘦𝘯𝘥𝘪́ 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘯𝘶́𝘤𝘭𝘦𝘰 𝘴𝘢𝘤𝘳𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘭 𝘮𝘢́𝘴 𝘱𝘳𝘰𝘧𝘶𝘯𝘥𝘰, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘭𝘢 𝘐𝘨𝘭𝘦𝘴𝘪𝘢. 𝘠𝘰 𝘯𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦́ 𝘦𝘯 𝘯𝘪𝘯𝘨𝘶́𝘯 𝘤𝘭𝘶𝘣. 𝘗𝘰𝘳 𝘱𝘦𝘳𝘵𝘦𝘯𝘦𝘤𝘦𝘳 𝘭𝘢 𝘖𝘣𝘳𝘢 𝘢 𝘭𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘳𝘶𝘤𝘵𝘶𝘳𝘢 𝘴𝘢𝘤𝘳𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘭 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘐𝘨𝘭𝘦𝘴𝘪𝘢, 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘪𝘥𝘦𝘳𝘦́ 𝘮𝘪 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘖𝘣𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘪𝘯𝘪𝘤𝘪𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯. 𝘠 𝘵𝘰𝘥𝘢 𝘪𝘯𝘪𝘤𝘪𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘱𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘥𝘢, 𝘦𝘴 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘶𝘦𝘳𝘵𝘢 𝘺 𝘯𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘦𝘵𝘢”.
En 1945 el propio Escrivá de Balaguer le propuso el sacerdocio, y después de estudiar Filosofía, fue ordenado sacerdote en 1946, cuando tenía veintisiete años. Ese sería uno de los acontecimientos más importantes de su vida y uno de los aspectos que él interpretaría desde un punto de vista muy personal, puesto que él se consideraba a sí mismo como un «sacerdote cósmico», un mediador entre los hombres y Dios.
En 1953, el mismo año que muere su padre, Panikkar fue destinado a Roma con el objetivo de continuar sus estudios teológicos. La muerte de su progenitor sería un momento de inflexión en su vida que le motivó a buscar sus raíces culturales, pues, después de su ordenación como sacerdote, la relación entre su padre y él se había enfriado. Es así que, con el consentimiento de su instituto religioso, viajó a la India, donde estudió sánscrito y profundizó en la filosofía india.
Allí conoció a tres monjes cristianos que lo marcarían profundamente: Jules Monchanin (1895-1857), Henri Le Saux (1910-1973) y Bede Griffiths (1906-1993), quienes habían decidido sumergirse de lleno en la experiencia religiosa del hinduismo. Quien más influiría en él y con quien mantendría una larga amistad sería Le Saux, también conocido como 𝐒𝐰𝐚𝐦𝐢 𝐀𝐛𝐡𝐢ṣ𝐢𝐤𝐭ā𝐧𝐚𝐧𝐝𝐚. Panikkar vio que, como ellos, podría declararse cristiano e hindú al mismo tiempo. En cuanto al buddhismo, Panikkar tuvo una mayor identificación a partir de un trabajo que hizo para una enciclopedia italiana sobre el ateísmo buddhista. A esto le siguió su encuentro con el XIV Dalai Lama, de quien fue amigo personal, y el estudio profundo del pensamiento de Nāgārjuna y la escuela budista Mādhyamika.
Por tanto, en india bebió de las fuentes del Hinduismo y el Budismo, pero sin embargo, Panikkar deja en claro que sus ideas, aquellas que ya comenzaban a provocar escozor en el catolicismo, estaban ya presentes antes de su viaje a la India:
“𝘚𝘦 𝘥𝘪𝘳𝘢́ 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘴 𝘪𝘥𝘦𝘢𝘴 𝘴𝘰𝘯 𝘥𝘦 𝘱𝘳𝘰𝘷𝘦𝘯𝘪𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘩𝘪𝘯𝘥𝘶́ 𝘺 𝘥𝘦 𝘴𝘢𝘣𝘰𝘳 𝘱𝘢𝘨𝘢𝘯𝘰 𝘰𝘳𝘪𝘦𝘯𝘵𝘢𝘭 [...], 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘲𝘶𝘪𝘴𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘥𝘦𝘫𝘢𝘳 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴 𝘦𝘴𝘢𝘴 𝘪𝘥𝘦𝘢𝘴 𝘺𝘢 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘣𝘢 𝘺 𝘥𝘦𝘤í𝘢 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘣í𝘢 𝘱𝘪𝘴𝘢𝘥𝘰 𝘢𝘶́𝘯 𝘦𝘭 𝘴𝘶𝘦𝘭𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘐𝘯𝘥𝘪𝘢”
Vive en Varanasi, la ciudad santa del hinduismo, y trabaja como investigador becado en las Universidades de Varanasi, Mysore y Benarés, continuando en profundizar en las religiones del hinduismo y el buddhismo, lo que provoca el reconocimiento de sus propias raíces. Años más tarde dirá de lo ocurrido en sí mismo:
“𝘔𝘦 𝘧𝘶𝘪 𝘢 𝘭𝘢 𝘐𝘯𝘥𝘪𝘢 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘳𝘪𝘴𝘵𝘪𝘢𝘯𝘰, 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝘪́ 𝘢 𝘮𝘪́ 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘩𝘪𝘯𝘥𝘶́ 𝘺 𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘰 𝘣𝘶𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢, 𝘴𝘪𝘯 𝘩𝘢𝘣𝘦𝘳 𝘥𝘦𝘫𝘢𝘥𝘰 𝘯𝘶𝘯𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝘤𝘳𝘪𝘴𝘵𝘪𝘢𝘯𝘰”
Describirá su encuentro con el hinduismo y el budismo, diciendo que fue a la India como alumno, “como aquel que busca, como alguien que se sienta sin dificultad a los pies de un maestro”, confesando que “quería identificarse con su identidad como hindú”. En cambio su identidad budista se desarrolló “como resultado del trabajo interior, hecho con paciencia y humildad al estilo del Buddha”.
En esta época, vuelve repetidamente a Europa y viaja por otros países. Obtiene el doctorado en Ciencias en la Universidad de Madrid (1958) con la tesis Algunos problemas limítrofes entre ciencia y filosofía. Tres años después obtendría el Doctorado en Teología en la Universidad Lateranense (1961) con su trabajo “The Unknown Christ of Hinduism” que se constituirá en uno de sus libros más publicados en varias lenguas bajo el mismo nombre. Panikkar defiende en este libro su tesis:
“𝘓𝘰𝘴 𝘤𝘳𝘪𝘴𝘵𝘪𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘱𝘳𝘦𝘴𝘶𝘮𝘪𝘮𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘑𝘦𝘴ú𝘴 𝘩𝘢𝘺𝘢 𝘱𝘰𝘥𝘪𝘥𝘰 𝘪𝘯𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘳 𝘢 𝘭𝘰𝘴 ‘𝘱𝘳𝘰𝘧𝘦𝘵𝘢𝘴’ 𝘥𝘦𝘭 𝘩𝘪𝘯𝘥𝘶𝘪𝘴𝘮𝘰, 𝘺 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘩𝘢 𝘤𝘶𝘪𝘥𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘩𝘪𝘫𝘰𝘴 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘐𝘯𝘥𝘪𝘢; 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘤𝘳𝘦𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘓𝘰𝘨𝘰𝘴 𝘦𝘴𝘵𝘢́ 𝘩𝘢𝘣𝘭𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘳𝘦𝘭𝘪𝘨𝘪𝘰́𝘯 𝘩𝘪𝘯𝘥ú 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘭𝘦𝘯𝘪𝘰𝘴 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘊𝘳𝘪𝘴𝘵𝘰, 𝘺 𝘲𝘶𝘦 𝘩𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘥𝘶𝘤𝘪𝘥𝘰 𝘦 𝘪𝘯𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘢 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘦𝘯𝘢𝘳𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘭𝘭𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘴”.
Después de haber permanecido tres años más en la India, Panikkar volvió a Roma con el objetivo de asentarse allí definitivamente; pero en 1964, debido al aumento de los roces con el Opus Dei, fue destinado nuevamente a la India con la prohibición de retornar a Europa. Este traslado fue, por tanto, un exilio. En 1966, de vuelta a Roma, y tras un encuentro con Escrivá de Balaguer, terminó su relación con el Opus Dei.
Luego, Panikkar volvió inmediatamente a la India para rehacer su vida prácticamente desde cero en 1964 donde prosigue sus investigaciones sobre la filosofía hindú. En esta etapa su pluma no descansa y ven la luz otros libros como: “Los dioses y el Señor” (1967), “Religione e Religioni” (1964), “Mayā y Apocalipsis”, “El Encuentro del induismo y el cristianismo” (1966), etc.
Después de una larga etapa especialmente difícil en todos los ámbitos, Panikkar comenzó a ser conocido en todo el mundo. En 1967 fue invitado como profesor visitante a la universidad de Harvard, y a partir de ahí se mantuvo dando conferencias a nivel internacional: Estados Unidos, Argentina, Italia, Alemania, India, Israel, Japón y China, etc. En 1971, se instaló en California, al obtener una plaza como profesor de Filosofía Comparada de la Religión e Historia de las Religiones en la UCSB (Universidad de California, Santa Bárbara).
De su aventura americana que ten importante fue para él, decía que un principio se resistió pues era muy feliz en la india.
“𝘗𝘢𝘴𝘢𝘣𝘢 𝘮𝘪𝘴 𝘥𝘪́𝘢𝘴 𝘧𝘦𝘭𝘪𝘤𝘦𝘴 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘐𝘯𝘥𝘪𝘢 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘰́ 𝘦𝘭 𝘮𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘳 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘌𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘜𝘯𝘪𝘥𝘰𝘴. 𝘠𝘰 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘣𝘢 𝘺𝘢 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢𝘳𝘮𝘦 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘪𝘯𝘥𝘪𝘢 𝘵𝘰𝘥𝘢 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢. 𝘝𝘪𝘷𝘪́𝘢 𝘢𝘭𝘭𝘪́ 𝘢𝘭𝘦𝘨𝘳𝘦, 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘯𝘤𝘪𝘭𝘭𝘦𝘻. 𝘜𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘻 𝘢𝘭 𝘮𝘦𝘴, 𝘪𝘣𝘢 𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘢𝘴𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘖𝘣𝘪𝘴𝘱𝘰 𝘥𝘦 𝘝𝘢𝘳𝘢𝘯𝘢𝘴𝘪, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘵𝘶𝘷𝘦 𝘭𝘢 “𝘮𝘢𝘭𝘢 𝘧𝘰𝘳𝘵𝘶𝘯𝘢” 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘣𝘪𝘳 𝘶𝘯 𝘢𝘳𝘵𝘪́𝘤𝘶𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝘪𝘰́ 𝘶𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘧𝘦𝘴𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘏𝘢𝘳𝘷𝘢𝘳𝘥; 𝘭𝘦 𝘢𝘨𝘳𝘢𝘥𝘰́ 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘵𝘢𝘭 𝘱𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘪𝘯𝘷𝘪𝘵𝘢𝘳𝘮𝘦 𝘢 𝘦𝘴𝘢 𝘶𝘯𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘦𝘯 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘷𝘪𝘴𝘪𝘵𝘪𝘯𝘨 𝘱𝘳𝘰𝘧𝘦𝘴𝘴𝘰𝘳. 𝘌𝘭 𝘰𝘣𝘪𝘴𝘱𝘰 𝘮𝘦 𝘢𝘤𝘰𝘯𝘴𝘦𝘫𝘰́ 𝘢𝘤𝘦𝘱𝘵𝘢𝘳, 𝘺 𝘤𝘢𝘴𝘪 𝘮𝘦 𝘰𝘣𝘭𝘪𝘨𝘰́ 𝘢 𝘩𝘢𝘤𝘦𝘳𝘭𝘰”.
Tal y como decía:
«𝘔𝘪 𝘨𝘳𝘢𝘯 𝘢𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘦𝘳𝘢 𝘺 𝘦𝘴 𝘢𝘣𝘢𝘳𝘤𝘢𝘳, 𝘰 𝘮á𝘴 𝘣𝘪𝘦𝘯 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘢 𝘴𝘦𝘳, 𝘢 𝘷𝘪𝘷𝘪𝘳, 𝘭𝘢 𝘳𝘦𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘦𝘯 𝘵𝘰𝘥𝘢 𝘴𝘶 𝘱𝘭𝘦𝘯𝘪𝘵𝘶𝘥»
La última y más fecunda etapa de su vida la vivió en un remoto y bello poblado de su Cataluña natal: Tavertet. Allí se trasladó en 1984 con el fin de terminar su obra y también fundó allí el centro de estudios Vivarium con el fin de profundizar en la investigación intercultural.
En esta época contrajo sorprendentemente matrimonio con su discípula la filósofa y teóloga María González-Haba (1930-2011), a quien Panikkar había conocido en su juventud en Madrid a finales de los años cuarenta cuando ella era estudiante de filosofía y él empezaba a trabajar como capellán universitario. Al parecer, de un modo u otro, ambos estuvieron en contacto durante todos esos años.
Este matrimonio le causó enormes fricciones con la autoridad eclesiástica debido a que Panikkar, aunque había salido del Opus Dei, continuaba siendo sacerdote católico y, por tanto, estaba obligado al celibato. Por este motivo, años más adelante, se le impidió ejercer como sacerdote. Este conflicto terminó a principios de 2008, cuando Panikkar tuvo que retractarse con la iglesia y pedir perdón por su conducta. Sin embargo, nunca se divorció de María, pues, al parecer, no se le había requerido.
Toda su obra es importantísima, pero destaca en su vida la reflexión cristológica. Aquí Panikkar va más allá de las reflexiones cristológicas tradicionales y de la discusión sobre el «Jesús histórico» para detenerse en la experiencia mística de Jesús de Nazaret. El propósito de Panikkar es conectar la experiencia mística de Cristo con la experiencia mística que puede tener cualquier persona. Todos podemos experimentar al Cristo. Las obras donde mejor aparece tratado este tema son El Cristo desconocido del hinduismo (1970) y La plenitud del hombre. Una Cristofanía (1999).
Panikkar murió en su casa de Tavertet cuando casi iba a cumplir noventa y dos años de edad. Siguiendo su voluntad, su cuerpo fue incinerado. Parte de sus cenizas fueron enterradas en el cementerio ajardinado de la iglesia de Tavertet y otra parte fue lanzada al río Ganges.
Sin duda, un grande de la síntesis, la espiritualidad y la concordia, conocido posteriormente como «artista del diálogo» por sus esfuerzos a establecer un diálogo que empezó siendo interreligioso para evolucionar después a un diálogo entre culturas, donde no quedaron excluidos los temas de la política y de la paz.
¡Gracias 𝐑𝐚𝐢𝐦𝐨𝐧 𝐏𝐚𝐧𝐢𝐤𝐤𝐚𝐫, por tu Gran Labor!
.·. 𝐀𝐑𝐓𝐈𝐒𝐎𝐏𝐇𝐈𝐀 .·.
𝘊𝘶𝘭𝘵𝘶𝘳𝘢, 𝘉𝘦𝘭𝘭𝘦𝘻𝘢, 𝘈𝘭𝘦𝘨𝘳í𝘢
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