05/02/2024
En un embarazo normal, al llegar el parto, la placenta se desprende de la pared uterina tras el nacimiento del bebé, pero en algunos casos la placenta se encuentra adherida profundamente al útero, lo cual es una complicación grave que podría causar una gran pérdida de sangre.
Durante la gestación, la placenta adherida no ocasiona síntomas, por ello algunas mujeres se enteran de esta condición al momento del parto. En otros casos, se observan señales de esta afección mediante un ultrasonido y se considera un embarazo de alto riesgo, además, debido a esto podría presentarse un parto prematuro. Para el nacimiento se tendrá que programar una cesárea, seguida de una histerectomía para remover el útero con la placenta aún adherida para evitar una hemorragia peligrosa. Son muy pocos los casos en los que se puede mantener el útero ante esta condición, por lo que si se desea tener más hijos, es muy importante conversar con su médico y ver todas las opciones disponibles.