20/10/2026
Hay acciones que alimentan el cuerpo, pero hay encuentros que sanan y abrazan el alma. Lo vivido el pasado 15 de octubre en el Gran Arepazo fue mucho más que compartir un plato tradicional; fue la manifestación viva de la fraternidad y la empatía en su máxima expresión.
En cada arepa servida no solo había alimento, sino el cariño y la calidez de manos dispuestas a tender un puente de apoyo a nuestros hermanos de La Guaira. Y en el instante en que nos unimos en oración, las fronteras de la dificultad se desvanecieron para dar paso a la fe, al consuelo mutuo y a la certeza de que nadie camina solo.
Ese día recordamos que la verdadera solidaridad no solo sacia el hambre, sino que renueva la esperanza, fortalece el espíritu y nos une como una sola familia. Que la luz de esa jornada y el eco de cada oración sigan acompañando y bendiciendo a cada hogar y a cada corazón que formó parte de este hermoso gesto.