08/31/2026
Esperar durante mucho tiempo puede producir desgaste si el corazón deja de ser atendido. La frustración, la amargura o la resignación suelen aparecer de manera gradual hasta modificar la forma en que miramos a Dios y a las personas. Perseverar no consiste únicamente en continuar caminando sino en proteger la actitud con la que recorremos el proceso. Un corazón cuidado conserva sensibilidad para reconocer la fidelidad de Dios incluso cuando la respuesta todavía no ha llegado.
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