07/07/2026
La resiliencia emocional puede no ser lo primero en lo que piense cuando contempla la preparación para emergencias. El presidente Russell M. Nelson expresó preocupación en relación con la preparación emocional: “L[o]s insto a tomar medidas para estar preparad[o]s en lo temporal, pero me preocupa aún más su preparación espiritual y emocional” (“Acoger el futuro con fe”, Liahona, noviembre de 2020, pág. 74). La fortaleza y la resiliencia emocionales son rasgos importantes que pueden mejorar su vida en los buenos tiempos, a la vez que lo ayudan a navegar en la adversidad.
A continuación, hay algunas cosas que debería saber a fin de prepararse emocionalmente para situaciones difíciles, tales como una emergencia u otras crisis.
¿Qué es la resiliencia emocional?
La resiliencia emocional (que a veces se denomina fortaleza emocional o resiliencia psicológica) es la capacidad de resistir el estrés y la adversidad, adaptarse a ellos y recuperarse.
Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, la resiliencia emocional también abarca la capacidad de “mantener un estado de bienestar y salud mental o volver a dicho estado utilizando estrategias eficaces para afrontar las dificultades”. De acuerdo con la American Psychological Association, la resiliencia emocional es la capacidad de utilizar la flexibilidad emocional para adaptarse a los desafíos de la vida.
Beneficios de la resiliencia emocional
Muchas situaciones pueden causar estrés emocional. Para una persona que tiene habilidades de resiliencia limitadas, ese estrés puede exacerbar los problemas de salud física y mental. Las personas con mayor resiliencia emocional siguen sintiendo dolor emocional, pero tienen la capacidad de resistir, adaptarse y levantarse de nuevo después de haber estado abatidas emocionalmente.
Desarrollar resiliencia emocional antes de una emergencia puede ayudar a reducir el sufrimiento mental y emocional a largo plazo. Aprender a manejar nuestras emociones nos permite sentirlas, utilizar los sentimientos como información y escoger cómo responder.
Cuando escogemos cómo responder, en vez de simplemente reaccionar, es más probable que actuemos de una manera que sea consistente con quien deseamos ser, más consistente con nuestros valores (véase 2 Nefi 2:26). Entender, sentir y manejar nuestras propias emociones nos permite cuidar de los demás, a la vez que podemos ser más efectivos al intentar encontrar los recursos necesarios.
Rasgos de la resiliencia emocional
Las personas con resiliencia emocional han desarrollado habilidades de flexibilidad emocional, mental y conductual, y establecen y mantienen relaciones seguras y cercanas. Es posible que también hayan desarrollado estrategias específicas para afrontar las dificultades que les ayuden a adaptarse a experiencias difíciles. Además, utilizan los principios de la esperanza y la fe para desarrollar su fortaleza emocional.
Con estas habilidades, las personas resilientes están mejor preparadas para adaptarse a sus circunstancias de una manera que reduce el sufrimiento emocional y psicológico.
¿Por qué es importante la resiliencia emocional ante una emergencia?
Ya sea un desastre natural, una muerte inesperada o la pérdida de empleo, las emergencias pueden ser acontecimientos traumáticos. Las reacciones comunes a estos desafíos incluyen el incremento de los niveles de ansiedad y preocupación, el aumento de los niveles de miedo y vulnerabilidad, la reducción del sentido de seguridad y sentimientos de ira. Muchas personas también experimentan síntomas físicos de estrés agudo, tales como sudoración, náuseas e insomnio, así como el debilitamiento de la creencia en su religión o en la importancia de la vida.
Esas respuestas pueden ser abrumadoras. El estrés excesivo puede conducir a tomar malas decisiones, lo que dificulta responder adecuadamente ante la emergencia. Sentirse abrumado por emociones difíciles hace más complicado el cuidar de uno mismo y de los demás, y el retornar a las rutinas habituales. Si se dejan desatendidas, las emociones abrumadoras pueden conducir a la disminución del funcionamiento general, entorpecer las relaciones interpersonales y provocar problemas de salud mental.
Estrategias para afrontar las dificultades que puede probar:
Anotar en un diario personal sus pensamientos, sentimientos y experiencias.
Seguir una rutina regular.
Tomar un descanso de las noticias.
Pasar tiempo con familiares y amigos.
Reflexionar y meditar.
Para más información, consulte “Cómo hacer frente a los desafíos: Una guía de autoayuda”.