06/16/2026
“ CUANDO SUELTA LO QUE TE ROBA LA PAZ, DIOS TE MUESTRA LA PROMESA “
Génesis 13:14
“Después de que Lot se fue, el Señor le dijo a Abrán: «Desde donde estás, mira bien al norte y al sur, al este y al oeste».”
Hay algo muy importante en este pasaje: Dios le habló a Abram después de que Lot se fue. La voz de Dios vino después de una separación, después de soltar, después de que aquello que estaba trayendo conflicto ya no estaba en medio.
Abram y Lot venían caminando juntos, pero llegó un momento en que la convivencia comenzó a producir riñas entre sus pastores. Lo que antes parecía una bendición compartida, ahora se había convertido en una fuente de tensión. Abram, con madurez y sabiduría, propuso la separación, y Lot escogió su camino. Entonces, cuando Lot se fue, Dios volvió a hablarle a Abram y le mostró una visión más grande.
Esto nos enseña que muchas veces necesitamos soltar a nuestros “Lot” para poder escuchar con claridad la voz de Dios. “Lot” puede representar personas, relaciones, ambientes, cargas, costumbres o situaciones que nos detienen, que nos roban la paz, que producen ansiedad, que traen riña o que nos alejan del propósito de Dios.
A veces queremos que Dios nos hable, que nos dirija y que nos muestre el camino, pero seguimos cargando cosas que ya Él nos está pidiendo soltar. Hay decisiones que abren espacio para escuchar mejor. Hay separaciones que no son pérdida, sino preparación. Hay cosas que al irse no nos dejan vacíos, sino disponibles para recibir una palabra nueva de parte de Dios.
Dios le dijo a Abram: “Desde donde estás, mira bien”. Es como si le dijera: “Ahora que soltaste, ahora que obedeciste, ahora que ya no estás atado al conflicto, levanta la mirada”. Porque cuando soltamos lo que nos limita, Dios nos permite ver lo que antes no podíamos ver.
No todo lo que se va de nuestra vida es una desgracia. A veces es Dios limpiando el camino. A veces es Dios quitando ruido para que podamos escuchar su voz. A veces es Dios separándonos de lo que nos trae ansiedad para mostrarnos una promesa más grande.
Antes de pedirle a Dios dirección, también debemos preguntarnos:
¿qué necesito soltar? ¿Qué está ocupando un lugar que no le corresponde? ¿Qué relación, ambiente o carga me está quitando la paz? Porque muchas veces, después de soltar, viene la palabra. Después de obedecer, viene la visión. Después de la separación, viene la promesa.
🌐 www.jesucristovive.com | 📞 631-377-1381
Con gratitud y fe, Pastores Raymond y Mónica Jáquez