06/18/2026
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).
2 Corintios 6:18 es una promesa del Nuevo Testamento que destaca la relación íntima entre Dios y los creyentes:«Y seré para ustedes un Padre, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso».
Padre,entonces hoy me levanto en la certeza de que soy tu hija, heredera de tus promesas y portadora de tu gloria.
Declaro que no soy esclava del temor, porque “vosotros no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Romanos 8:15).
Proclamo que mi identidad está asegurada en Cristo, pues “vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1 Pedro 2:9).
Como hija del Rey, camino en autoridad, en gracia y en victoria.
Señor, que tu Espíritu me recuerde cada día que “el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16).
Y si soy hija, también soy heredera de tu reino, coheredera con Cristo (Romanos 8:17). Como hija del Altísimo, soy llamada a reinar en vida por medio de Jesucristo (Romanos 5:17).