05/26/2026
“¿Por qué gritar, si el silencio es tan sabio e inteligente? La voz que sabe callar… ¿Por qué hablar, si puedo hundirme en un sueño profundo hasta que el agua vuelva a su cauce? ¿Por qué apreciar la tempestad, si la calma es hermosa y la melancolía incierta?
Caminaré en plenitud, abrazando el color de mi existencia. Mojando mis dedos con la lluvia, miraré hacia el infinito, donde descansan los suspiros que el tiempo no pudo marchitar y donde las estrellas parecen guardar secretos escritos con tinta de eternidad. Aprovecharé la calma y prolongaré la quietud que me ofrecen los matices de la vida, esos tonos suaves y sombríos que se mezclan en el alma como el atardecer besando lentamente el horizonte.
Aprenderé la lección, resbalaré, me deslizaré y me dejaré llevar, inmersa en una paz infinita, como hoja que danza sin miedo sobre la corriente serena de un río antiguo. Mar en calma… un viaje hacia lo incierto, un viaje hacia el más allá; más allá donde yo quiero ir, donde yo quiero pasar el tiempo. Tiempo que me pertenece, tiempo que quiero vivir, tiempo que no volverá a doblar mis rodillas frente a la tristeza ni a vestir mis días de sombras pasajeras.
Le diré adiós al pasado, me reiré en su cara y, pausadamente pero con firmeza, le diré: no fuiste suficiente. Porque sobreviví a tus inviernos, porque florecí aun cuando la tormenta quiso arrancarme de raíz, porque aprendí a reconstruirme con los pedazos que dejaste esparcidos sobre el suelo de mis noches más silenciosas.
Y entonces miraré nuevamente hacia el cielo, dejando que el viento acaricie mis pensamientos, comprendiendo que incluso las heridas tienen memoria y que aun así la vida insiste en renacer con perfume de esperanza. Caminaré despacio, sin miedo a perderme, porque hay almas que nacieron para encontrar luz incluso en medio de la niebla, y corazones que, aun cansados, siguen latiendo con la fuerza inmensa de quien todavía cree en la belleza de existir.”
— By: Blanca Estela