07/27/2025
JUSTIFICADOS.
El hombre que Dios conocía y también lo declaraba dijo esta manera:
“De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.”
JOB 42:5
Job trataba de hacer sacrificios todos los días, trataba de agradar a Dios, usaba de su sabiduría para ayudar a los más jóvenes y cuidaba su corazón como pocos en aquel entonces; sin duda esto agradaba al corazón de Dios, sin embargo, Job no conocía a Dios.
“Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
Y DIOS LE DIJO AL DIABLO: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?”
JOB 1:1, 8
Cuando vino la prueba para ser aprobado, se dio cuenta de que lo que él pensaba que era agradar a Dios, tenía como consecuencias, solo bendiciones. El nunca pensó que agradar era, Fe, Entrega, confianza y muerte del YO. Cuando vino la prueba confesó: “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.” Donde fue que se le abrieron los ojos a Job? Sino fue en la prueba, en la escasez, en la pérdida, en la enfermedad, en la crítica , en lo que el menos pensaba.
Todo lo perdió pero lo ganó todo, Dios confiaba en el, Job no confiaba en el mismo. Su confianza en Dios estaba en todo lo bien que le iba.
Esto nos pasa algunos de nosotros, cuando viene la prueba, nos preguntamos muchas veces ¿en qué se falló? Y viene la culpabilidad, como a Job. Pero en medio de los dos escenarios, el de Job y nosotros, hay una grandísima diferencia, CRISTO EL HIJO DEL DIOS VIVIENTE, porque podemos apartarnos del mal, podemos hacer sacrificios, podemos adorarlo y buscar su rostro todos los días y agradarlo de la manera que lo hizo Job, que de oídas le conocía. Nosotros en cambio hemos sido justificados por la FE, y Dios nos unió a ÉL por CRISTO su hijo, CRISTO SUFRÍO TODO CUÁNTO NOSOTROS TENÍAMOS QUE SUFRIR POR TODOS NUESTROS PECADOS.
Pero ahora por creer en Cristo y aceptar su amor, hacemos cosas justas y buenas, ya no para agradarlo sino porque nuestra naturaleza es otra es la de ÉL .
Por eso es que tenemos PAZ para con Dios. La confianza nunca será en nosotros ni lo que tenemos o hacemos, sino que nuestra confianza está en lo que Cristo ya hizo por nosotros.
En medio de todo hay una grandísima diferencia y es la Justicia de Dios por amor, el último pacto de Dios con la humanidad.
Luz Herrera
MAPA
SAVANNAH