08/22/2026
Bendiciones a todos!
“Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá.”— Génesis 22:14
Hay momentos en los que una preocupación se nos mete en la cabeza y no nos deja tranquilos.
Pensamos una y otra vez:
¿Cómo le voy a hacer?
¿De dónde va a salir?
¿Qué voy a hacer si no alcanza?
¿Y si no se resuelve?
Quizá hoy estás en uno de esos momentos.
Tal vez es dinero.
Tal vez es trabajo.
Tal vez es una necesidad de tu familia.
Tal vez estás esperando una respuesta que no llega.
O quizá ni siquiera sabes exactamente qué necesitas, solo sabes que estás cansado de estar preocupado.
Y hoy quiero recordarte algo:
Dios sabe.
Él sabe lo que necesitas.
Él sabe lo que te preocupa.
Él sabe cuánto has intentado resolverlo.
Y aunque tú todavía no puedas ver la respuesta, Dios ya la conoce.
Abraham también tuvo que caminar sin tener todas las respuestas.
Dios le pidió algo que seguramente no entendía.
Y mientras caminaba, Isaac le preguntó:
“¿Dónde está el cordero para el holocausto?” Génesis 22:7
Qué pregunta tan sencilla.
Y qué fácil es hacerle esa misma pregunta a Dios:
“Señor, ¿de dónde va a salir?”
Abraham respondió:
“Dios se proveerá de cordero.”
Abraham no sabía cómo.
No sabía cuándo.
No sabía de dónde.
Pero decidió confiar en quién era Dios.
Y cuando llegó el momento, Dios proveyó.
Entonces Abraham llamó aquel lugar:
Jehová Jireh.
El Señor proveerá.
Quizá eso es lo que necesitas leer hoy.
No necesitas saber cómo va a hacerlo Dios para poder confiar en Él.
No necesitas tener el camino completo delante de ti.
Solo necesitas dar el siguiente paso.
Porque muchas veces queremos que Dios nos enseñe todo el camino antes de comenzar a caminar.
Pero Dios nos dice:
“Confía en mí. Yo voy contigo.”
Y algo que me encanta de este nombre de Dios es que Abraham no dijo:
“Dios me dará exactamente lo que yo quiero.”
Dijo: “Jehová proveerá.”
Porque la provisión de Dios no siempre llega como nosotros la imaginamos.
A veces llega de una manera que jamás habíamos considerado.
A veces Dios abre una puerta.
A veces aparece una persona.
A veces llega una oportunidad.
A veces Dios nos da fuerzas para atravesar una temporada que todavía no cambia.
Y a veces la provisión llega en forma de paz para poder dormir cuando todavía no tenemos la respuesta.
Dios provee de muchas maneras.
Y eso no significa que nunca tendremos necesidades.
Significa que no tenemos que enfrentarlas solos.
Jesús dijo: “Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.” Mateo 6:32
Él sabe.
Antes de que tú se lo expliques.
Antes de que encuentres las palabras.
Antes de que sepas cómo pedirlo.
Él sabe.
Y también sabe cuánto pesa.
Así que si hoy estás preocupado, puedes respirar.
No tienes que resolver tu vida completa esta mañana.
Haz lo que puedas hacer hoy.
Da el paso que te corresponde.
Haz la llamada.
Trabaja.
Organiza.
Pide ayuda si la necesitas.
Pero después de hacer tu parte, deja espacio para que Dios haga la Suya.
Porque tu trabajo puede ser el instrumento.
Una persona puede ser el instrumento.
Una oportunidad puede ser el instrumento.
Pero Dios sigue siendo la fuente.
Y si hoy estás en una temporada en la que no ves cómo va a salir todo, quiero que guardes esta verdad en tu corazón:
No estás olvidado.
Dios sabe.
Dios ve.
Dios cuida.
Y Jehová Jireh sigue siendo Jehová Jireh, incluso cuando todavía estás esperando la provisión.
Hoy, toma aquello que más te preocupa y díselo a Dios con toda honestidad.
No necesitas una oración perfecta.
Solo dile: “Señor, Tú sabes lo que necesito.
Yo no sé cómo se va a resolver, pero decido confiar en Ti.”
Después haz lo que está en tus manos.
Y lo demás, entrégaselo.
Si la preocupación vuelve más tarde, vuelve a entregársela.
No es falta de fe.
Es aprender a confiar una y otra vez.
Pensamiento del día
Quizá yo no sé cómo, ni cuándo, ni de dónde vendrá la respuesta. Pero sé quién es mi proveedor. Jehová Jireh.
Oración
Padre, hoy vengo a Ti tal como estoy.
Tú sabes lo que me preocupa.
Sabes aquello que no me deja dormir.
Sabes lo que necesito y también sabes cuánto me cuesta no tener el control.
Hoy quiero dejarlo en Tus manos.
Ayúdame a hacer mi parte sin cargar con lo que solamente Tú puedes hacer.
Cuando tenga miedo, recuérdame que Tú sabes.
Cuando no vea una salida, recuérdame que Tú puedes abrir caminos que yo todavía no veo.
Y cuando me pregunte una vez más “¿de dónde va a salir?”, quiero recordar:
Jehová Jireh.
Tú eres mi proveedor.
Tú cuidas de mí.
Y aunque todavía no vea la respuesta, puedo descansar porque sé que no estoy solo.
En el nombre de Jesús. Amén.