06/22/2026
📜 NAVARRA EN LA MEMORIA VASCA DE LIMA
Una carta abierta desde la diáspora vasca americana
No estamos dibujando fronteras.
Estamos leyendo documentos.
Desde Limako Arantzazu Euzko Etxea – Lima Basque Center compartimos la carta abierta enviada a Unión del Pueblo Navarro – UPN, a instituciones navarras, universidades y medios de comunicación, a partir de un documento histórico de la Hermandad de Nuestra Señora de Aránzazu de Lima.
Cuando desde Lima afirmamos que Navarra forma parte de nuestra memoria vasca, no formulamos una proclama partidaria: leemos nuestros propios documentos históricos. En ellos, Navarra no aparece como una presencia ajena ni como una referencia añadida posteriormente, sino como parte expresa de la comunidad de origen de la Hermandad de Aránzazu de Lima.
No afirmamos esto contra Navarra.
Lo afirmamos por respeto a Navarra.
La Constitución fue reimpresa en Lima en 1858 y recoge constituciones históricas acordadas en la Ciudad de los Reyes del Perú el 12 de abril de 1635.
A continuación, compartimos la carta abierta completa:
📜 CARTA ABIERTA A UNIÓN DEL PUEBLO NAVARRO – UPN Y A LA SOCIEDAD NAVARRA
Desde Lima, una reflexión de la diáspora vasca sobre Navarra y la memoria histórica compartida
Lima, 17 de junio de 2026
A la Presidencia de Unión del Pueblo Navarro – UPN,
a la sociedad navarra,
y a la comunidad vasca de la diáspora:
Desde Limako Arantzazu Euzko Etxea – Lima Basque Center, institución de la diáspora vasca en el Perú, nos dirigimos respetuosamente a ustedes con motivo de las recientes expresiones públicas referidas a la identidad histórica de Navarra y a su relación con la memoria vasca.
Lo hacemos desde Lima, ciudad en la que la presencia vasca dejó una huella profunda desde los siglos virreinales. Lo hacemos, además, desde una institución vinculada a la memoria de la Hermandad de Nuestra Señora de Aránzazu de Lima, una de las expresiones históricas más antiguas de organización vasca en América.
No pretendemos intervenir en la política interna de Navarra. No nos corresponde hacerlo. Tampoco pretendemos imponer desde la diáspora una definición contemporánea sobre la identidad de los navarros, cuya pluralidad respetamos plenamente. Nuestro propósito es más sencillo y, a la vez, más profundo: recordar que la memoria histórica de la diáspora conserva documentos, nombres y vínculos que no pueden ser borrados por coyunturas políticas actuales.
En la Constitución de la Ilustre Hermandad Vascongada de Nuestra Señora de Aránzazu, reimpresa en Lima en 1858, se recoge la memoria normativa de una Hermandad cuyas constituciones se remontan al siglo XVII. En ese documento, al establecer el origen de sus miembros, se menciona expresamente a los naturales y descendientes del Señorío de Vizcaya, de la Provincia de Guipúzcoa, de la Provincia de Álava, del Reino de Navarra y de las Cuatro Villas de la costa de la Montaña.
Esa enumeración no es menor. Tampoco es casual. Forma parte de una memoria institucional nacida en Lima y sostenida por generaciones de vascos y descendientes de vascos en el Perú. En ella, Navarra aparece integrada en una comunidad histórica de origen, de devoción, de solidaridad y de pertenencia compartida.
Por ello, cuando desde Lima afirmamos que Navarra forma parte de nuestra memoria vasca, no formulamos una proclama partidaria: leemos nuestros propios documentos históricos. En ellos, Navarra no aparece como una presencia ajena ni como una referencia añadida posteriormente, sino como parte expresa de la comunidad de origen de la Hermandad de Aránzazu de Lima.
Navarra posee una personalidad histórica propia, foral, política y cultural, que merece todo respeto. Precisamente por eso, creemos que no necesita ser separada de la memoria vasca para ser respetada. Al contrario: se la respeta mejor reconociendo toda su verdad histórica, también aquella que la vincula con una tradición vasca amplia, plural y antigua.
La diáspora vasca ha conservado durante siglos una memoria que no siempre coincide con las simplificaciones del presente. En América, muchos documentos, asociaciones, hermandades y familias mantuvieron viva una conciencia de origen que incluía a navarros, vizcaínos, guipuzcoanos, alaveses y otros territorios vinculados a esa comunidad histórica.
Desde Lima, por tanto, expresamos con serenidad y firmeza que Navarra forma parte de nuestra memoria vasca. No lo decimos contra nadie. No lo decimos para negar la pluralidad navarra. Lo decimos porque nuestros documentos así lo testimonian y porque nuestra historia comunitaria así lo ha recibido.
La política puede discutir el presente.
La memoria documental recuerda el camino recorrido.
Y en ese camino, Navarra está presente.
Con respeto a la sociedad navarra, a sus instituciones y a su pluralidad, dejamos constancia de esta reflexión desde la diáspora vasca de Lima.
Limako Arantzazu Euzko Etxea – Lima Basque Center
Lima, Perú
Anexo documental
La presente carta se sustenta en la Constitución de la Ilustre Hermandad Vascongada de Nuestra Señora de Aránzazu, reimpresa en Lima por la Imprenta de J. María Masías en 1858, sobre la base de constituciones históricas acordadas en la Ciudad de los Reyes del Perú el 12 de abril de 1635, documento que menciona expresamente al Reino de Navarra dentro de la comunidad de origen de la Hermandad.