Ministerio Hispano New Hampton

Ministerio Hispano New Hampton Ayudamos a la comunidad católica de habla hispana a ser discípulos misioneros

06/05/2026

Lecturas del dia de hoy

Viernes 5 de junio, 2026

IX Semana del Tiempo de Ordinario, Ciclo A, Ano II, Lit. de las Horas: Tomo III

Primera Lectura
2 Timoteo 3, 10-17

Querido hermano: Tú has seguido de cerca mis enseñanzas y mi modo de vivir, mis planes, mi fe, mi paciencia, mi amor fraterno, mi constancia, mis persecuciones y sufrimientos, como los que soporté en Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Qué duras persecuciones tuve que sufrir! Pero de todas me libró el Señor.

Todos los que quieran vivir como buenos cristianos, también serán perseguidos. Por su parte, los malos y perversos irán de mal en peor, engañando a otros y engañándose a sí mismos.

Tú, en cambio, permanece firme en lo que has aprendido y se te ha confiado, pues bien sabes de quiénes lo aprendiste y desde tu infancia estás familiarizado con la Sagrada Escritura, la cual puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación.

Toda la Sagrada Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para educar en la virtud, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté enteramente preparado para toda obra buena.

Meditatio

El final de la Carta de Pablo nos recuerda lo importante que es la Palabra de Dios en nuestra vida, ya que es el instrumento para poder educar en la vida diaria. Sin embargo, es triste que la mayoría de los cristianos católicos tengamos poco trato con la Sagrada Escritura. La mayoría se conforma con lo que escucha en la misa, lo que lee en los misales y lo poco que pueda escuchar en algún retiro. Nos hemos acostumbrado a escuchar y no a leer. Son realmente pocos los hermanos que tienen un contacto directo con ella y mucho menos los que la estudian. Eso hace que nuestra forma de instruir o de corregir sea sin una base firme. Todo esto hace que nuestra fuente de conocimiento no sea la Escritura sino el radio, la televisión y otros medios que poco o nada tienen que ver con el proyecto de Dios para nosotros. Es pues necesario que volvamos a tener amor por la Sagrada Escritura y que ésta sea la que nos instruya para la vida. Ten siempre cerca de ti tu Biblia; no la dejes en casa; léela y medítala… esto te llevará a la perfección en la fe.

Oratio

Señor, te agradezco el don de tu palabra; es maravilloso que pueda escucharte a través de ella. Te pido que por medio de ella me enseñes, me reprendas, me corrijas y me eduques en la virtud, a fin de que me perfecciones y me prepares para hacer toda clase de obras buenas.

Operatio

Hoy confrontaré contra la palabra de Dios mi modo de vivir, mis planes, mi fe, mi paciencia, mi amor fraterno, mi constancia, mis persecuciones y sufrimientos. Y veré qué cambios tengo que hacer en cada cosa.

Evangelio de hoy
Marcos 12, 35-37

Un día, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: "¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, ha declarado: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y yo haré de tus enemigos el estrado donde pongas los pies". Si el mismo David lo llama 'Señor', ¿cómo puede ser hijo suyo?" La multitud lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba con agrado.

Reflexion

En el Evangelio de hoy vemos a Jesús en el templo de Jerusalén. Esta vez no está realizando un milagro espectacular ni sanando a un enfermo, pero está haciendo algo igual de importante, está enseñando. Jesús lanza una pregunta que parece una adivinanza, un acertijo: ‘¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? y se refiere a la cita del Salmo 110 donde David llama al Mesías Señor; lo que quiere enseñar es algo sencillo, pero de mucha profundidad y hace énfasis en que el Mesías no es solo el descendiente humano del rey, en este caso de David, sino que es alguien mucho mayor.

Ese Mesías es, nada más y nada menos, que el Hijo de Dios. Recordemos que en tiempos de Jesús la gente esperaba a un hijo de David, un líder militar, alguien que expulsara a los romanos y devolviera la gloria material a Israel y liberarlos de la esclavitud.

Al cuestionar a los escribas, Jesús les está diciendo: no se limiten a lo puramente humano, porque yo soy capaz de liberarlos de algo mucho más grande que la sola libertad material, porque el Mesías al que se refiere David viene a darles la libertad eterna. No solo es un líder humano, es el Señor de la historia.

A veces nosotros hacemos lo mismo, queremos y creemos en un Jesús que solo resuelve nuestros problemas materiales, económicos o que se ocupa de darnos salud cuando se lo pedimos, como si fuera un empleado que cumple nuestros deseos, pero Jesús es el Señor, Aquél ante quien incluso el rey David se inclinaba y reconocía antes de conocerlo; mientras los sabios y expertos se confundían con sus teorías sobre quién era, la gente sencilla disfrutaba escuchando a Jesús, porque la identidad de Dios es revelada para quien tiene un corazón dispuesto a dejarse enseñar con un corazón abierto, generoso. Por eso el Evangelio termina diciendo que la multitud le oía con agrado.

El Papa Francisco, en una de sus homilías, en donde hablaba de la identidad de Jesús, decía, no se puede conocer a Jesús sin tener una relación con Él. Para conocer a Jesús no basta el estudio, las ideas no sirven, se necesita el diálogo, la oración y caminar con Él.

Y esta frase conecta muy bien con el Evangelio de hoy. Los escribas sabían mucho de las Escrituras, las ideas, los conceptos, pero no reconocían al Señor que tenían enfrente. La gente sencilla, en cambio, no necesitaba analizar tanto, simplemente escuchaba y disfrutaba de su presencia.

El Señor nos pide hoy cuestionarnos ¿quién es Él para nosotros? ¿Alguien a quien recurro solamente en las emergencias cuando yo no encuentro la salida o puedo decir que el Señor es esa persona a la cual le consulto cuando tomo todas mis decisiones? ¿tendré la sencillez como la de esa multitud que lo escuchaba en el templo y se alegraba o me complico buscándole demasiadas explicaciones a esas cosas que no entiendo?

Hay que pedirle al Señor la sencillez de corazón para reconocerle no solo como el personaje histórico que es, sino como el Señor de toda nuestra vida; que como el rey David, sepamos darle el lugar que corresponde nuestro corazón y en cada una de nuestras decisiones, buscando conocerle en su Palabra, en la Oración y en los Sacramentos.


Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo
en colaboración con Evangelización Activa.
Si te habló al corazón, ¡comparte este correo!


Que el Señor te bendiga y María te acompañe en este día.

06/05/2026

Santoral

Bonifacio, Santo
Memoria Litúrgica, 5 de junio

Por: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net

Obispo y Mártir
Martirologio Romano: Memoria de san Bonifacio, obispo y mártir. Monje en Inglaterra con el nombre de Wifrido por el bautismo, al llegar a Roma el papa san Gregorio II lo ordenó obispo y cambió su nombre de pila por el de Bonifacio, enviándolo después a Germania para anunciar la fe de Cristo a aquellos pueblos, donde logró ganar para la religión cristiana a mucha gente. Rigió la sede de Maguncia (Mainz) y, hacia el final de su vida, al visitar a los frisios en Dokkum, consumó su martirio al ser asesinado por unos paganos. († 754)

También se lo conoce como: Bonifacio de Maguncia, Bonifacio de Crediton

Breve Biografía

La obra misionera de San Bonifacio no habría sido posible sin la organización política y social europea de Carlomagno. Bonifacio o Winfrid parece que perteneció a una noble familia inglesa de Crediton del condado de Devonshire, en donde nació en el año 673 (o 680). Fue monje en la abadía de Exeter, y después se dedicó a la evangelización de los pueblos germánicos, más allá del Rin. Quiso ir a Frisia, pero no le fue posible por la hostilidad entre el duque alemán Radbod y Carlos Martelo.

Entonces Winfrid fue a Roma en peregrinación para orar sobre las tumbas de los mártires y recibir la bendición del Papa. San Gregorio. II apoyó el compromiso misionero, y Winfrid regresó a Alemania. Se detuvo en Turingia, luego pasó a Frisia, recientemente sometida por los francos, y allí logró las primeras conversiones.

Durante tres años recorrió gran parte del territorio germánico. Los Sajones correspondieron con entusiasmo a su predicación. El Papa lo llamó a Roma, lo consagró obispo y le dio el nuevo nombre de Bonifacio. Durante el viaje de regreso a Alemania, en un bosque de Hessen, hizo derribar un gigantesco roble al que los pueblos paganos le atribuían poderes mágicos, porque decían que era sede de un dios. Ese gesto fue considerado como un desafío a la divinidad y los paganos corrieron para presenciar la venganza del dios ofendido. Bonifacio aprovechó la ocasión para transmitirles el mensaje evangélico. A los pies del roble derribado hizo construir la primera iglesia, que dedicó a San Pedro.

Antes de organizar la Iglesia a orillas del Rin, pensó en la fundación, entre las regiones de Hessen y Turingia, de una abadía, que fuera el centro propulsor de la espiritualidad y de la cultura religiosa de Alemania. Así nació la célebre abadía de Fulda, comparable con la de los benedictinos de Montecassino por la actividad y el prestigio. Eligió a Maguncia como sede arzobispal, pero expresó el deseo de ser enterrado en Fulda.

Ya anciano, pero todavía infatigable, regresó a Frisia. Lo acompañaban unos cincuenta monjes. El 5 de junio había citado cerca de Dokkum a un grupo de catecúmenos. Era el día de Pentecostés; estaban comenzando la celebración de la Misa cuando un grupo de Frisones armadas con espadas asaltaron a los misioneros. Bonifacio les dijo a los compañeros: “No teman. Todas las armas de este mundo no pueden matar nuestra alma”. Cuando la espada de un infiel cayó sobre su cabeza, él trató de cubrirse con el misal, pero el enemigo derribó el libro y le cortó la cabeza al mártir.

06/05/2026

Textos de san Josemaría

5 de junio de 2026

“Dóciles al Espíritu Santo”

Nuestro Señor Jesús lo quiere: es preciso seguirle de cerca. No hay otro camino. Esta es la obra del Espíritu Santo en cada alma –en la tuya–, y has de ser dócil, para no poner obstáculos a tu Dios. (Forja, 860)

Para concretar, aunque sea de una manera muy general, un estilo de vida que nos impulse a tratar al Espíritu Santo ‑y, con Él, al Padre y al Hijo‑ y a tener familiaridad con el Paráclito, podemos fijarnos en tres realidades fundamentales: docilidad ‑repito‑, vida de oración, unión con la Cruz.

Docilidad, en primer lugar, porque el Espíritu Santo es quien, con sus inspiraciones, va dando tono sobrenatural a nuestros pensamientos, deseos y obras. Él es quien nos empuja a adherirnos a la doctrina de Cristo y a asimilarla con profundidad, quien nos da luz para tomar conciencia de nuestra vocación personal y fuerza para realizar todo lo que Dios espera. Si somos dóciles al Espíritu Santo, la imagen de Cristo se irá formando cada vez más en nosotros e iremos así acercándonos cada día más a Dios Padre. Los que son llevados por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.

Si nos dejamos guiar por ese principio de vida presente en nosotros, que es el Espíritu Santo, nuestra vitalidad espiritual irá creciendo y nos abandonaremos en las manos de nuestro Padre Dios, con la misma espontaneidad y confianza con que un niño se arroja en los brazos de su padre. Si no os hacéis semejantes a los niños, no entraréis en el reino de los cielos, ha dicho el Señor. Viejo camino interior de infancia, siempre actual, que no es blandenguería, ni falta de sazón humana: es madurez sobrenatural, que nos hace profundizar en las maravillas del amor divino, reconocer nuestra pequeñez e identificar plenamente nuestra voluntad con la de Dios. (Es Cristo que pasa, 135)

06/05/2026

Los 5 Minutos de María

♥️LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 04 DE JUNIO♥️

La Virgen "Nuestra Señora del Sí", con su afirmación y entrega deshizo y borró la negación que el pecado había interpuesto en las relaciones entre Dios y la humanidad.

Siempre que penan repiten el "no" del pecado.

Cuando te arrepientes y vuelves a Dios, vuelves tú también, como María, a pronunciar el "si".

♥️🙏🏽SANTA MARÍA, DULZURA NUESTRA, QUE SIEMPRE BROTE EL "SI" A DIOS DE NUESTROS LABIOS Y DE NUESTRO CORAZÓN🙏🏽♥️

Padre Nuestro...
Ave María...
Gloria...

(Padre Alfonso Milagro)

06/05/2026

Los cinco minutos del Espíritu Santo

5 de junio

Jesús fue bautizado, y el Espíritu Santo descendió sobre Él como una paloma (Lucas 3,21-22). Pero no fue bautizado porque necesitaba la gracia divina, ya que Jesús siempre tuvo una santidad perfecta.

El Espíritu que desciende sobre Él no está significando que Jesús no poseía el Espíritu antes del bautismo, sino que Jesús lo recibe de un modo nuevo, en orden a la misión que tiene que comenzar. El Espíritu que Jesús ya poseía, ahora se manifiesta capacitándolo para salir a predicar y hacer presente el Reino de Dios.

En ese sentido se entienden las distintas "venidas del Espíritu" en la Escritura. Cuando los Apóstoles recibieron el Espíritu Santo en Pentecostés (Hechos 2,1-11), eso no significa que antes no lo tuvieran, sino que lo recibían para salir a evangelizar al mundo, capacitándolos para cumplir una misión. Lo mismo vale para el bautismo de Jesús, que desde su concepción ya estaba lleno del Espíritu Santo.

Efectivamente, habiendo recibido una vez más el Espíritu Santo, y luego de cuarenta días de preparación en el desierto Jesús se dirige a Galilea a proclamar la buena noticia, porque "se ha cumplido el plazo" (Marcos 1,15). Así, en este relato del bautismo de Jesús aparece el cumplimiento de Isaías 1,11; 64,1.

Podríamos preguntarnos si cada vez que tenemos que comenzar una nueva misión, o una tarea delicada, nos detenemos con fe a invocar el auxilio del Espíritu Santo. Porque cada vez que recibimos una nueva misión o comenzamos algo nuevo en la vida, necesitamos la fuerza del Espíritu Santo para poder hacerlo bien.

📚 Autor: Mons. Víctor Manuel Fernández. ® Editorial Claretiana.

06/05/2026

Mi matrimonio como Dios lo pensó

Hijo de Dios. Comentario para matrimonios: Marcos 12, 35-37

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 35-37

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: «¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: "Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies". Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?». Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.

Hijo de Dios.

Jesús desborda nuestras expectativas, incluso para aquellos que esperaban un Mesías liberador del poder romano. Es mucho más. ¿Acaso nosotros seguimos teniendo a Jesús como un "solucionador de problemas"? Debemos reconocer que es mucho más, es el Hijo de Dios, que ha venido a redimirnos y a mostrarnos el camino para llegar al Cielo: la entrega y la donación, hasta la última gota de sangre y sin esperar nada a cambio. Y ¿cómo le podré pagar tanto amor derramado? Amando a mi esposo, mis hijos, mi familia, mis compañeros de trabajo... como Él me ama, especialmente cuando menos se lo merecen.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

(Volviendo de una peregrinación)
Pepa: Qué días tan maravillosos hemos pasado, con nuestro grupo de Matrimonios, tan cerquita del Señor. Ha sido una bendición.
Miguel: ¡Desde luego! Y ahora que estamos llegando a casa, creo que debemos poner en manos de la Virgen a nuestra familia. Que sepamos transmitirles todo lo que el Espíritu Santo ha derramado en nuestros corazones. Ha sido sobreabundante
Pepa: ¡Qué bendición! Tienes toda la razón, estoy deseando llegar a casa para poder transmitir todo el fuego que llevo dentro al resto de la familia
Miguel: Pero ya sabemos, por otras veces, que en cuanto estemos llegando a casa empezarán a llovernos tentaciones de todo tipo.
Pepa: ¡Buf! Recuerdo la última vez. La pequeña con gastroenteritis, Raúl con toda la tarea sin hacer, y María que llevaba todo el fin de semana pegada al móvil...
Miguel: Y mi madre relatando todo lo que había pasado. No dejaba de decirnos ¡aquí con vuestros hijos es donde debiais estar, y no todo el día rezando!
Pepa: Pues, si te parece bien, vamos a rezar el Rosario, pidiendo por cada uno de ellos. Que el Espíritu Santo nos ilumine y sepamos darle a cada uno lo que necesita.
Miguel: Me parece un plan genial, cojámonos fuerte de Su mano, con Ella a nuestro lado no debemos temer. Pidamos también por todos los jóvenes y niños que estos días se están examinando, y por sus familias y profesores.
Pepa: ¡Amén!

Madre,

Que sepamos dar gracias al Señor por cada don que nos ha dado, y sepamos responder en nuestra vocación a cada uno de ellos. ¡Bendito y alabado sea el Señor, nuestro Dios, en el Santísimo Sacramento del altar!

06/04/2026

Lecturas del dia de hoy

Jueves 4 de junio, 2026

IX Semana del Tiempo de Ordinario, Ciclo A, Ano II, Lit. de las Horas: Tomo III

Primera Lectura
Deuteronomio 8, 2-3. 14-16

En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afilgirte, para ponerte a prueba y conocer si ibas a guardar sus mandamientos o no.

Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.

No sea que te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto y de la esclavitud; que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, lleno de serpientes y alacranes; que en una tierra árida hizo brotar para ti agua de la roca más dura, y que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres".

Meditatio

La fiesta que estamos celebrando nos recuerda que el pan que comemos, como lo dice Jesús, no es como el pan que comieron nuestros antepasados en el desierto, sino es el pan que da la vida eterna. Sin embargo, este pan que es el cuerpo y la sangre de Cristo, también para nosotros, como lo fue para los judíos, es el recuerdo de un evento maravilloso pero que le costó mucho dolor a nuestro Salvador.

Los judíos recordaban al comer la pascua la salida de la esclavitud; y el maná que recogían cada día era, como lo dice hoy este texto de Deuteronomio, un recuerdo de ese tiempo difícil en el que el dolor y la muerte los acechaba. Nosotros tampoco debemos olvidar al comulgar que para que tuviéramos libertad y ese alimento que nos da la vida, fue necesario que Jesús, el Hijo de Dios, diera la vida por cada uno de nosotros.

Este recuerdo nos tiene que hacer valorar nuestra relación con Jesús y nuestra vida cristiana, puesto que fue con sangre con la que se pagaron estos regalos. Cuando pensamos que lo que comemos es el cuerpo despedazado de Cristo, no podemos menos que llenarnos de agradecimiento (de donde viene la palabra "eucaristía"). No es, pues, solo un banquete sagrado sino un verdadero memorial de nuestra liberación, liberación que Jesús pagó en su cruz de manera total y definitiva. Te invito a que cada vez que comulgues, te hagas consciente de lo que recibes y aún más, de lo que se tuvo que pagar por ella.

Oratio

Señor Jesús que has querido darnos tu cuerpo como alimento y tu sanbre como bebida de salvación, te pedimos que dispongas nuestro corazón, para estar dispuestos a servir una mesa similar a la tuya, en la que demos a los demás nuestra propia vida en donación como signo de nuestro amor fraterno.

Operatio

Dedicaré unos minutos a estar a solas delante de Jesús sacramentado y le daré gracias por ser mi alimento para el camino.

Evangelio de hoy
Juan 6, 51-58

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida".

Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"

Jesús les dijo: "Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre".

Reflexion

Hay tanto que decir sobre esta lectura, sobre este momento en que Jesús revela un gran misterio, incomprensible entonces para los Judíos, incomprensible para muchos hombres de hoy y poco entendido para muchos católicos bautizados que no han dedicado tiempo a profundizar en su fe.

Hoy es un gran día en nuestra Iglesia, en el que celebramos la fiesta de Corpus Christi, la fiesta del Cuerpo de Cristo, la cual debería ocasionar que nuestras misas estuvieran llenas como lo están en miércoles de ceniza o en la fiesta de Guadalupe, un día en que todos los católicos deberíamos hacer el esfuerzo para estar en gracia y participar del Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor. Y sin embargo, no es así, es más, para muchos este día pasa totalmente desapercibido.

Jesús nos invita a todos a participar de este gran misterio; creo que todos podemos imaginar la dificultad de aceptar sus palabras en ese momento en que todavía no lograban entender claramente a este Mesías, una invitación radical, ‘si no comen mi carne y beben mi sangre, no tendrán vida’ y el que lo coma no solo tendrá vida, sino que Él mismo lo resucitará el último día.

Hoy es un buen día para preguntarte ¿tú crees esto? ¿realmente crees esto? ¿tú crees que solamente si comes su carne y bebes su sangre vas a poder tener vida eterna junto a Jesús en el cielo? ¿realmente experimentas la presencia de Dios cuando comulgas? ¿te esfuerzas por permanecer en gracia? Tantas preguntas que están detrás de nuestro comportamiento, basta con asistir a una Eucaristía los domingos para constatar que una buena parte de los que asisten, no creen esto, porque si creyeran, todos participarían ¿no?

Cuánta razón tenía el Papa Benedicto XVI cuando reflexionaba que ‘en la sinagoga de Cafarnaúm, esta declaración fue un “lenguaje duro” y que, por eso mismo, la Eucaristía sigue siendo “signo de contradicción”: “no se entiende” desde la mera sabiduría humana’.

Te invito a que especialmente hoy abras un espacio en tu agenda, vayas a alguna iglesia a participar del sacramento de la reconciliación, reconcíliate con Dios y participa de una manera activa, presente y alegre de la Eucaristía.

Que el Señor llene tu corazón de alegría y esperanza sabiendo que al participar de la Eucaristía estás comiendo del pan que da la vida, vive esa vida desde ahora y serás verdaderamente feliz.


Esta reflexion del Evangelio es una produccion de Evangelización Activa:
Si te habló al corazón, ¡comparte este correo!


Que el Señor te bendiga y María te acompañe en este día.

CelebracionesSolemnidades y fiestasJueves de Corpus ChristiFiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de J...
06/04/2026

Celebraciones
Solemnidades y fiestas

Jueves de Corpus Christi
Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.

Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net

Explicación de la fiesta

Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.

Este día recordamos la institución de la Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre.

Es una fiesta muy importante porque la Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su querer quedarse con nosotros después de la Ascensión.

Origen de la fiesta:

Dios utilizó a santa Juliana de Mont Cornillon para propiciar esta fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.

Ella le hizo conocer sus ideas a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Liège, después obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén y finalmente al Papa Urbano IV. El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan debía escribir el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.

El obispo Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez por los cánones de San Martín en Liège. Jacques Pantaleón llegó a ser Papa el 29 de agosto de 1261. La ermitaña Eva, con quien Juliana había pasado un tiempo y quien también era ferviente adoradora de la Santa Eucaristía, le insistió a Enrique de Guelders, obispo de Liège, que pidiera al Papa que extendiera la celebración al mundo entero.

Urbano IV, siempre siendo admirador de esta fiesta, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la santa misa y al oficio. Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.

La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.

Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo XIV.

La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.

En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.

El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurección de Nuestro Señor Jesucristo.

Fuente: www.corazones.org

El milagro de Bolsena

En el siglo XIII, el sacerdote alemán, Pedro de Praga, se detuvo en la ciudad italiana de Bolsena, mientras realizaba una peregrinación a Roma. Era un sacerdote piadoso, pero dudaba en ese momento de la presencia real de Cristo en la Hostia consagrada. Cuando estaba celebrando la Misa junto a la tumba de Santa Cristina, al pronunciar las palabras de la Consagración, comenzó a salir sangre de la Hostia consagrada y salpicó sus manos, el altar y el corporal.

El sacerdote estaba confundido. Quiso esconder la sangre, pero no pudo. Interrumpió la Misa y fue a Orvieto, lugar donde residía el Papa Urbano IV.
El Papa escuchó al sacerdote y mandó a unos emisarios a hacer una investigación. Ante la certeza del acontecimiento, el Papa ordenó al obispo de la diócesis llevar a Orvieto la Hostia y el corporal con las gotas de sangre.

Se organizó una procesión con los arzobispos, cardenales y algunas autoridades de la Iglesia. A esta procesión, se unió el Papa y puso la Hostia en la Catedral. Actualmente, el corporal con las manchas de sangre se exhibe con reverencia en la Catedral de Orvieto.

A partir de entonces, miles de peregrinos y turistas visitan la Iglesia de Santa Cristina para conocer donde ocurrió el milagro.

En Agosto de 1964, setecientos años después de la institución de la fiesta de Corpus Christi, el Papa Paulo VI celebró Misa en el altar de la Catedral de Orvieto. Doce años después, el mismo Papa visitó Bolsena y habló en televisión para el Congreso Eucarístico Internacional. Dijo que la Eucaristía era “un maravilloso e inacabable misterio”.

Tradiciones mexicanas de Corpus Christi

Esta fiesta tradicional data del año 1526. Se acostumbra rendir culto al Santísimo Sacramento en la Catedral de México. El centro de la festividad era la celebración solemne de la Misa, seguida de una imponente procesión que partía del Zócalo, en la que la Sagrada Eucaristía, portada por el arzobispo bajo palio, era escoltada por autoridades virreinales, cabildo, cofradías, ejército, clero y pueblo. Había también representaciones teatrales alusivas, música y vendimia especial.

Los campesinos traían en sus mulas algunos frutos de sus cosechas para ofrecérselas a Dios como señal de agradecimiento. Esto dio origen a una gran feria que congregaba artesanos y comerciantes de distintos rumbos del país, que traían mercancías a lomo de mula (frutos de la temporada y artesanías que transportaban en guacales).

Cuentan que un hombre, llamado Ignacio, tenía dudas acerca de su vocación sacerdotal y un jueves de Corpus le pidió a Jesucristo que le enviara una señal. Al Pasar el Santísimo Sacramento frente a Ignacio en la procesión, Ignacio pensó: "Si ahí estuviera presente Dios, hasta las mulas se arrodillarían" y, en ese mismo instante, la mula del hombre se arrodilló. Ignacio interpretó esto como señal y entregó su vida a Dios en el sacerdocio y se dedicó para siempre a transmitir a los demás las riquezas de la Eucaristía.

Así fue como surgieron las mulitas elaboradas con hojas de plátano secas con pequeños guacales de dulces de coco o de frutas, de diversos tamaños.
Ponerse una mulita en la solapa o comprar una mulita para adornar la casa, significa que, al igual que la mula de Ignacio, nos arrodillamos ante la Eucaristía, reconociendo en ella la presencia de Dios.

Esta fiesta se celebra cada año el jueves después de la Santísima Trinidad. Se lleva a cabo en la Catedral y los niños se visten de inditos para agradecer la infinita ternura de Jesús. Se venden mulitas con gran colorido.

Diversas maneras de celebrar esta fiesta

Participar en la procesión con el Santísimo

La procesión con el Santísimo consiste en hacer un homenaje agradecido, público y multitudinario de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Se acostumbra sacar en procesión al Santísimo Sacramento por las calles y las plazas o dentro de la parroquia o Iglesia, para afirmar el misterio del Dios con nosotros en la Eucaristía.
Esta costumbre ayuda a que los valores fundamentales de la fe católica se acentúen con la presencia real y personal de Cristo en la Eucaristía.

La Hora Santa

Es una manera práctica y muy bella de adorar a Jesús Sacramentado. El Papa Juan Pablo II la celebra, al igual que la mayoría de las Parroquias de todo el mundo, los jueves al anochecer, para demostrar a Cristo Eucaristía amor y agradecimiento y reparar las actitudes de indiferencia y las faltas de respeto que recibe de uno mismo y de los demás hombres.

Consiste en realizar una pequeña reflexión evangélica, en presencia de Jesús Sacramentado y, al final, se rezan unas letanías especiales para demostrarle a Jesús nuestro amor.

Se puede celebrar de manera formal con el Santísimo Sacramento solemnemente expuesto en la custodia, con incienso y con cantos, o de manera informal con la Hostia dentro del Sagrario. Cualquiera de las dos maneras agrada a Jesús.
Se inicia con la exposición del Santísimo Sacramento o, en su defecto, con una oración inicial a Jesucristo estando todos arrodillados frente al Sagrario.

A continuación, se procede a la lectura de un pasaje del Evangelio y al comentario del mismo por parte de alguno de los participantes.
Luego, se reflexiona adorando a Jesús, Rey del Universo, en la Eucaristía.

Se termina con las invocaciones y las letanías correspondientes y, en el caso de que la Hora Eucarística se haya hecho delante del Santísimo solemnemente expuesto, el sacerdote da la bendición con el Santísimo; en caso contrario, se finaliza la Hora Santa con una plegaria conocida de agradecimiento.

Recordar en familia lo que es la Eucaristía

¿Qué es la Eucaristía?
La Eucaristía es uno de los siete Sacramentos. Nos recuerda el momento en el que el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. Éste es el alimento del alma. Así como nuestro cuerpo necesita comer para vivir, nuestra alma necesita comulgar para estar sana. Cristo dijo: "El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día."

¿En qué nos ayuda la Eucaristía?

Todos queremos ser buenos, ser santos y nos damos cuenta de que el camino de la santidad no es fácil, que no bastan nuestras fuerzas humanas para lograrlo. Necesitamos fuerza divina, de Jesús. Esto sólo será posible con la Eucaristía. Al comulgar, nos podemos sentir otros, ya que Cristo va a vivir en nosotros. Podremos decir, con San Pablo: "Vivo yo, pero ya no soy yo, sino Cristo quien vive en mí."

¿En qué parte de la Misa se realiza la Eucaristía?

Después de rezar el Credo, se llevan a cabo: el ofertorio, la consagración y la comunión.
Ofertorio: Es el momento en que el sacerdote ofrece a Dios el pan y el vino que serán convertidos en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Nosotros podemos ofrecer, con mucho amor, toda nuestra vida a Dios en esta parte de la Misa.
Consagración: Es el momento de la Misa en que Dios, a través del sacerdote, convierte el pan y el vino en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. En este momento nos arrodillamos como señal de amor y adoración a Jesús, Dios hecho hombre, que se hace presente en la Eucaristía.
Comunión: Es recibir a Cristo Eucaristía en nuestra alma, lo que produce ciertos efectos en nosotros:

nos une a Cristo y a su Iglesia,
une a los cristianos entre sí,
alimenta nuestra alma,
aumenta en nosotros la vida de gracia y la amistad con Dios,
perdona los pecados veniales,
nos fortalece para resistir la tentación y no cometer pecado mortal.


¿Qué condiciones pone la Iglesia para poder comulgar? La Iglesia nos pide dos condiciones para recibir la comunión:

Estar en gracia, con nuestra alma limpia todo pecado mortal.
Cumplir el ayuno eucarístico: no comer nada una hora antes de comulgar.


¿Cada cuánto puedo recibir la Comunión Sacramental?

La Iglesia recomienda recibir la Comunión siempre que vayamos a Misa. Es obligación recibir la Comunión, al menos, una vez al año en el tiempo de Pascua, que son los 50 días comprendidos entre el Domingo de Resurrección y el Domingo de Pentecostés.

¿Qué hacer después de comulgar?

Se recomienda aprovechar la oportunidad para platicarle a Dios, nuestro Señor, todo lo que queramos: lo que nos alegra, lo que nos preocupa; darle gracias por todo lo bueno que nos ha dado; decirle lo mucho que lo amamos y que queremos cumplir con su voluntad; pedirle que nos ayude a nosotros y a todos los hombres; ofrecerle cada acto que hagamos en nuestra vida.

¿Qué hacer cuando no se puede ir a comulgar?

Se puede llevar a cabo una comunión espiritual. Esto es recibir a Jesús en tu alma, rezando la siguiente oración:

"Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Quédate conmigo y no permitas que me separe de ti.
Amén"

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