05/11/2020
YA NO QUIERO SER "PASTOR" … Una Reflexión para todos los valientes Pastores.
“Si la gente de mi iglesia supiera las veces que me he planteado dejar de ser pastor, seguro que se sorprenderían”.
Mi amigo es hijo de pastor, sobrino de pastor, nieto de pastor, etc. Él sabe bien las enormes contradicciones que tiene este trabajo.
Por ejemplo, en América Latina algunos pastores son tenidos como verdaderos “Gurús” (expertos) espirituales.
Se practica mucho el deporte de “Tiro al pastor”, o el permiso desmedido para disparar con críticas de frente o por la espalda (mayor y cobardemente por la espalda) hasta el más mínimo detalle de él, e incluso hasta a su familia
Posiblemente no hay un empleo que conlleve tanta tensión interna y externa como la de ser pastor de una iglesia evangélica.
A continuación 4 de las EXPECTATIVAS que tienen muchos miembros acerca de los pastores:
1. EL PASTOR DEBE SER UN EJEMPLO ABSOLUTO DE CONDUCTA.
Evidentemente que la vida de un pastor debe ser ejemplar. Pero muchas veces nos olvidamos que las personas cometen errores (a veces, incluso, sin darse cuenta).
Los pastores también han sido objeto de la justificación por la fe (Romanos 5,1); ellos no han sido salvos por su vida perfecta e intachable. Los líderes también se equivocan, meten la pata, e incluso, ¡Oh, Dios mio! “pecan” (¡nótese la ironía!).
Esto no es una excusa para pecar. Pero es una realidad que deberíamos ser capaces de gestionar de forma adulta (con comprensión, amor, cariño, etc.).
Los pastores/as son uno más dentro de la comunidad. Por lo tanto las palabras de exhortación y el reto a vivir conforme al evangelio de Jesús, también son para ellos.
2. EL PASTOR DEBE SABER TODAS LAS RESPUESTAS.
Mucha gente tiene la impresión de que los pastores son una especie de enciclopedia andante. He de reconocer que algunos pastores lo son (conozco un par). Algunas veces se me ha pedido que de mi opinión sobre temas de los que no sé nada en absoluto.
Cuando afirmo mi desconocimiento sobre el caso, observo las caras de decepción de la gente. Me gustaría abogar por una pastoral donde los líderes y responsables no necesariamente deban saberlo todo sobre todo.
Sino donde tengan una actitud de acompañamiento. Lo importante no es cuanto sepas, sino tu actitud de aprendizaje constante.
3. EL PASTOR DEBE ESTAR DISPONIBLE PARA MÍ CUANDO LO NECESITE Y RESOLVERLO TODO.
Este es posiblemente uno de los temas más sensibles a la hora de hablar de la pastoral. Un hombre de la iglesia me llamó de madrugada para decirme que había discutido con su esposa. Me preguntaba: – ¿qué debo hacer? – Yo pensaba: “Deberías esperar a mañana, si no es un asunto de vida o muerte”.
Muchas veces olvidamos que los pastores/as tienen esposa o marido, tienen hijos o nietos. Tienen incluso hobbies o aficiones.
Exigimos que los pastores sean super-hombres (o mujeres) disponibles las 24h y que resuelvan cada situación como el hermano espera o a su manera.
Tengo algo que decirte sobre esto: ¡Es imposible! Me consta que una de las causas del abandono del llamado pastoral tiene que ver con este punto.
4. EL PASTOR NO NECESITA DE MÍ, PUES DIOS LE SUPLE TODO.
Es posible que algunas personas tengan una imagen distante del pastor/a. A veces nos da la sensación de que está allí en su pedestal (plataforma de autoridad). El problema de los pedestales es que se está muy solo encima de ellos.
Aunque hay líderes que les gusta el pedestal, la mayoría con los que he hablado, lo detesta. Las expectativas que se hace la gente sobre la persona que está encima del pedestal son absolutamente irreales.
¿Por qué mantenemos estas expectativas, si son imposibles de cumplir?
¿Por qué la gente tiene que pensar que somos perfectos, súper dotados intelectualmente, que tenemos la capacidad de realizar multitareas 24h sin necesidad de descanso o que no necesitamos un abrazo, ayuda financiera, un beso o una sencilla palabra de ánimo de vez en cuando?
Esta imagen del pastor/a casi extraterrestre, indestructible, medio Robot Cyborg o medio divino, es agotadora para la gran mayoría de los líderes y responsables de iglesias.
Por este motivo, me gustaría tener la confianza de decir que “[ya] no quiero ser [este tipo de] Pastor”.
Desde este medio proclamo públicamente que me equivoco muchas veces (incluso más de las que quisiera); afirmo que no tengo todas las respuestas y no siempre resolveré lad cosas como la gente quiere (ni la mitad de la mitad); confieso que no puedo estar 24h disponible (porque mi familia sufre por ello); y, por último, admito que sí, que muchas veces necesito un abrazo, un beso, una palabra amable, o simplemente una mirada de apoyo.
PD: No sé como es tu pastor/a, pero sospecho que es muy parecido a mí.
- Por: Nelson Araujo (Editado)
Una palabra de reflexión de Parte de sus Pastores y Liderez favor de orar e interceder por cada uno de nuestras Autoridades terrenales!
VAMOS POR MAS!
Pr. Cristian D Jesus y Erika Rosario