06/15/2026
“La Navidad en que Delia Fiallo, la madre de la telenovela, quedó fuera de la Casa de la Libertad”.
Una madre cubana.
Cuatro hijos.
Una Navidad en el exilio.
Y una promesa que no pudo cumplir.
Delia Fiallo salió de Cuba un 23 de diciembre. Sus hijos habían dejado atrás su casa, sus juguetes, su mundo. El más pequeño lloraba por su almohadita para dormir. Ella intentaba consolarlos diciéndoles que al llegar a la Casa de la Libertad cantarían villancicos y recibirían regalitos.
Pero aquella noche, en Miami, no los dejaron entrar.
Se quedaron sentados en el portal, escuchando los villancicos desde afuera.
Esa imagen parece escrita por la propia Delia Fiallo: drama, comedia, dolor, absurdo y dignidad en una misma escena. Pero no era una novela. Era su vida.
Después vino Puerto Rico. Vinieron las novelas. Vino Venezuela. Vino Esmeralda. Y vino esa frase que resume una vida entera:
“Yo no puedo vender mi dignidad.”
Delia Fiallo no solo escribió telenovelas.
También escribió, con su propia vida, una de las páginas más humanas del exilio cubano.
Fragmento de la entrevista realizada por Voces de Cuba.
¿Qué objeto, recuerdo o lugar crees que más duele dejar atrás cuando uno se va al exilio?