08/23/2026
EL ALMA Y EL CUERPO. 22 DE 27
Libro de Cielo. Luisa Piccarreta
“Mi Divina Voluntad se hace Vida en acto de todas las cosas, las sostiene y conserva, las pone en torno a la criatura para hacerla sentir en todas las cosas y por todas partes su Vida inamovible, su Fuerza inmutable, su Amor invencible. Se puede decir que la estrecha por todas partes como triunfo de su Amor. Y no sólo mantiene el orden externo y todas las cosas en acto como si las estuviera creando, sino que mantiene internamente con su Fuerza
creadora todo el orden interno de la criatura; así que está siempre en acto de crear el latido, el respiro, el movimiento, la circulación de la sangre, la inteligencia, la memoria, la voluntad; corre como vida en el latido, en el respiro, en todo, sostiene y conserva sin jamás retirarse del
alma y del cuerpo. Ahora, no obstante que mi Suprema Voluntad es todo, hace todo, da todo, no es reconocida, más bien olvidada; podría decir como Yo dije a los apóstoles: ‘Hace tanto tiempo que estoy con ustedes y no me conocen
todavía.’ Tratan de conocer tantas cosas que no forman la vida de la criatura, y mi
Voluntad que forma la vida y es acto continuo de vida, de otra manera no podría vivir, no la conocen en nada. Por eso hija mía sé atenta, reconócela en ti y fuera de ti, en todo, más que tu misma vida, y sentirás cosas admirables, su acto continuo que con amor incansable te ama, y sólo porque te ama te da la vida.”
Julio 17, 1931. Vol. 29
“Hija mía, es un encanto de belleza ver la
naturaleza humana que vive en mi Divina
Voluntad, cubierta y escondida como bajo de un prado florido, todo investido de luz
fulgidísima, el alma por sí sola no habría
podido formar tantas variedades de belleza,
mientras que unida encuentra las pequeñas
cruces, las necesidades de la vida, las
variedades de las circunstancias, ahora
dolorosas, ahora alegres, que como semillas se sirve de ellas para sembrarlas en la tierra de la naturaleza humana para formar su campo florido. El alma no tiene tierra y no podría producir ninguna floración; en cambio unida con el cuerpo, ¡oh! cuántas más bellas cosas
puede hacer, mucho más que esta naturaleza humana fue formada por Mí, la plasmé parte por parte, dándole la más bella forma, puedo decir que hice de artífice divino y puse en ella tal maestría, que ninguno otro puede alcanzar.
Así que la amé, veo todavía el toque de mis
manos creadoras impreso sobre la naturaleza humana, por eso también ella es mía, me pertenece. El todo está en el acuerdo completo:
Naturaleza, alma, voluntad humana, y Divina; cuando está esto, que la naturaleza se presta como tierra, la voluntad humana está en acto de recibir la Vida de la Voluntad Divina en su
actos, se hace dominar en todo, no conoce otra cosa en todas sus cosas sino sólo mi Voluntad, como vida, actora, portadora, conservadora de todo, ¡oh! entonces todo es santo, todo es puro
y bello, mi Fiat está sobre ella con su pincel de luz para perfeccionarla, divinizarla,
espiritualizarla.”
Abril. 13, 1932. Vol. 30