09/28/2026
Dentro del la religion Yorùbá,
hablemos de los cambios de “lo que digo de alguien y luego me ven con esa persona”. No es si una persona tuvo razón o no al criticar a otra. La cuestión es desde qué lugar habló, con qué intención habló y qué hizo después con sus propias palabras.
Ifá enseña que el ser humano puede equivocarse, puede enojarse e incluso puede denunciar una conducta incorrecta. Lo que Ifá observa es la coherencia entre la boca, el corazón y las acciones.
Existe un principio muy conocido en la tradición:
"Àgbà tó bá sọ̀rọ̀ lónìí, kò gbọdọ̀ jẹ́ kí ọ̀rọ̀ rẹ̀ kú lọ́la."
"El mayor que habla hoy no debe dejar morir sus palabras mañana."
Esto no significa que una reconciliación sea mala. Al contrario, la reconciliación es una virtud. Pero si una persona pasa semanas, meses destruyendo la reputación de alguien, acusándolo de ser malo, corrupto o peligroso, y luego vuelve a abrazarlo sin explicar qué cambió, Ifá pregunta:
¿Mentiste antes o mientes ahora?
Porque ambas cosas no pueden ser ciertas al mismo tiempo.
Òtúrá Méjì y la importancia de la palabra
En varios versos de Òtúrá Méjì, Ifá insiste en que la palabra tiene poder creador y destructor. Una palabra pronunciada no vuelve a la boca.
Por eso la Iya que habla o el Baba, debe ser cuidadoso antes de hablar.
No porque tenga miedo, sino porque sabe que cada palabra deja una huella en el destino de otros y en el suyo propio.
Ògúndá Méjì y la incoherencia
En enseñanzas asociadas a Ògúndá Méjì, encontramos advertencias sobre actuar impulsivamente, hablar desde la ira y luego arrepentirse cuando las emociones se enfrían.
Ifá enseña que la verdad no cambia según las conveniencias del momento.
Si una persona era realmente peligrosa, o mentirosa, el peligro no desaparece simplemente porque hoy me conviene su amistad.
Podemos pensar que usted mintió? Y si no era tan malo como se decía, entonces se cometió una injusticia al hablar de él? .
La visión de Orúnmila
Orúnmila no condena la reconciliación.
De hecho, muchas veces la recomienda.
Pero una reconciliación verdadera requiere:
reconocimiento de errores;
sinceridad;
reparación;
claridad.
Lo que Ifá desaprueba es la hipocresía.
Cuando alguien cambia de discurso según la conveniencia, la ganancia, el interés o la presión social, está debilitando su propio Ìwà Pẹ̀lẹ́ (buen carácter).
Pensemos..
Desde una mirada sabia, no es extraño que dos personas peleadas vuelvan a ser amigas. Eso puede ser sabiduría.
Lo preocupante es cuando alguien convierte la crítica en espectáculo, dedica horas, días o semanas a destruir la imagen de otro, involucra a terceros, genera división y después actúa como si nada hubiera ocurrido.
Porque entonces el problema ya no es la amistad recuperada.
El problema es la falta de responsabilidad sobre la propia palabra.
Ifá diría:
"La lengua que hoy condena y mañana abraza sin explicación, termina perdiendo credibilidad ante los orisas y ante los ancestros." se pierde Aseee.
Y cuando la palabra pierde valor, también pierde fuerza el carácter de quien la pronuncia.
Por eso IFA enseña que es mejor hablar poco y con verdad, que hablar mucho y después tener que perseguir nuestras propias palabras para corregirlas.