08/27/2026
He estado pensando mucho en la cruz. En lo que significa. Y me ha hecho reflexionar sobre cómo vivimos nuestra fe, a veces buscando la comodidad, el camino fácil. Y de repente, esta frase nos sacude: "Si la cruz no era cómoda, ¿por qué tú deberías estarlo?"
Es que es verdad. Jesús no buscó la comodidad. Él abrazó el dolor, el sacrificio, la humillación, todo por amor a nosotros. Su cruz no fue un sofá, fue el madero más pesado, el camino más difícil. Y ahí, en ese acto de amor extremo, nos mostró el verdadero camino a la vida.
A veces queremos seguir a Jesús, pero sin la cruz. Queremos las bendiciones, pero no las renuncias. Queremos la resurrección, pero sin la conversión. Y no, no funciona así. Ser cristiano es un llamado a la entrega, a llevar nuestra propia cruz cada día, a seguir sus pasos incluso cuando duelen, cuando el mundo nos dice que busquemos lo fácil.
En *Lucas 9,23* Jesús nos dice: si quieres seguirme, niegate a ti mismo, toma tu *cruz* y sígueme.
No es que tengamos que buscar el sufrimiento por el sufrimiento mismo. Es que, cuando llegue, cuando la vida nos presente desafíos, cuando tengamos que defender nuestra fe, cuando tengamos que perdonar lo imperdonable, o pedir perdón, recordar que Él no se echó para atrás. Que en la incomodidad está el crecimiento, en el sacrificio está la verdadera libertad.
Así que, sí. Que esto nos recuerde que no estamos llamados a la comodidad, sino a la obediencia. Y la obediencia, muchas veces, pasa por el camino de la cruz. No por gusto, sino por amor y eso hermanos, es el mayor tesoro que Jesús nos pudo dejar ❤️🩹✝️