08/22/2026
PREVENCIÓN Y PREPARACIÓN ANTE LA RECIENTE ACTIVIDAD SÍSMICA
A∴L∴G∴D∴G∴A∴D∴U∴
Salud, Fuerza y Unión.
Un llamado a la información, la prevención y la responsabilidad
Durante los últimos meses, y de manera particularmente llamativa en las últimas semanas, distintas regiones del planeta han registrado terremotos de considerable magnitud. Estos acontecimientos han despertado inquietud y han generado numerosas publicaciones y comentarios en las redes sociales.
De acuerdo con los registros del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), entre los eventos importantes de 2026 se encuentran un terremoto de magnitud 7.8 en Filipinas, otro de 7.5 frente a Venezuela, uno de 7.4 en Colombia y, recientemente, un fuerte movimiento de magnitud 7.7 en Indonesia.
La proximidad temporal entre varios de estos terremotos puede producir la impresión de que está ocurriendo un incremento extraordinario de la actividad sísmica mundial. Sin embargo, los especialistas advierten que los terremotos no deben interpretarse únicamente por su concentración en días o semanas. La actividad sísmica fluctúa naturalmente y, hasta el momento, no existe evidencia científica suficiente para afirmar que esta sucesión represente el comienzo de una actividad tectónica global extraordinaria ni que permita predecir la proximidad de un gran terremoto.
Pero que no exista una predicción de una catástrofe no significa que debamos ignorar la prevención.
Los terremotos no pueden predecirse actualmente indicando con certeza el día, la hora y el lugar donde ocurrirán. Por ello, nuestra mejor herramienta continúa siendo la PREPARACIÓN.
Ante esta realidad, hacemos un llamado a nuestros hermanos, familiares, amigos y a toda nuestra comunidad a mantenerse informados mediante fuentes oficiales y a conversar en familia sobre un plan de emergencia y evacuación.
Es recomendable identificar previamente las salidas seguras de la vivienda o lugar de trabajo, establecer un punto de reunión familiar para después de la emergencia, conocer rutas alternativas de evacuación y determinar quién ayudará a niños, adultos mayores o personas que requieran asistencia. También debemos saber dónde se encuentran las llaves principales del gas, agua y electricidad.
Cada hogar debería disponer además de un equipo básico para emergencias, con agua potable, alimentos no perecederos, medicamentos indispensables, botiquín de primeros auxilios, linternas, baterías, radio, cargadores o baterías portátiles para teléfonos, documentos importantes protegidos, calzado resistente, artículos de higiene y un silbato que pueda utilizarse para pedir auxilio.
Durante un terremoto fuerte, las recomendaciones del USGS y de los CDC son claras:
AGÁCHATE — CÚBRETE — SUJÉTATE.
Si estamos dentro de una edificación, generalmente no debemos correr hacia la calle mientras la tierra está temblando. Debemos proteger especialmente cabeza y cuello, alejarnos de ventanas, cristales, estanterías y objetos que puedan caer y refugiarnos, cuando sea posible, debajo de una mesa o estructura resistente.
El antiguo consejo de colocarse debajo del marco de una puerta tampoco constituye actualmente la recomendación general de seguridad.
Si nos encontramos en el exterior, debemos permanecer en un espacio abierto, alejados de edificios, postes, árboles y tendidos eléctricos. Si conducimos, debemos detener el vehículo cuidadosamente en un lugar seguro, evitando puentes, pasos elevados, cables eléctricos y estructuras que puedan desplomarse.
La evacuación debe realizarse después de que termine el movimiento, cuando exista daño estructural, peligro de incendio, fuga de gas, riesgo de tsunami o cuando así lo indiquen las autoridades. Debemos estar preparados también para posibles réplicas.
Después de un terremoto fuerte es fundamental no ingresar nuevamente en edificaciones seriamente dañadas hasta que sean declaradas seguras. Si existe olor a gas, no debemos encender fósforos, velas, interruptores eléctricos ni cualquier elemento que pueda producir una chispa.
En las zonas costeras existe además una consideración fundamental: un terremoto fuerte puede generar un tsunami. Ante una advertencia oficial o señales naturales de peligro, se debe evacuar inmediatamente hacia zonas elevadas y alejadas de la costa, siguiendo las indicaciones de las autoridades.
También debemos recordar algo sencillo que puede salvar una vida: si una persona queda atrapada entre escombros, debe tratar de proteger boca, nariz y ojos del polvo y llamar la atención de los rescatistas mediante mensajes de texto, golpes sobre tuberías o superficies sólidas, o utilizando un silbato.
La prevención no debe generar miedo.
Debe generar preparación.
No sabemos dónde ni cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto. Lo que sí podemos decidir desde hoy es qué tan preparados estaremos si alguna vez nos corresponde enfrentarlo.
Preparar un plan familiar, practicarlo periódicamente, mantener suministros básicos, conocer nuestras rutas de evacuación y seguir información procedente de organismos oficiales puede marcar una enorme diferencia durante los primeros minutos y horas de una emergencia.
La naturaleza no siempre avisa.
La información educa.
La prevención protege.
La preparación puede salvar vidas.
Mantengámonos atentos, informados y preparados, pero nunca dominados por el temor.
Autor: AARM 30°
R∴L∴S∴ Hijos de Cuba
Las Vegas, Nevada, EE. UU.
NOTA: Información preparada tomando como referencia registros y recomendaciones del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y organismos oficiales de preparación para emergencias.