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DÍA 12 DE 21 — ENTRÉGALE TUS PREOCUPACIONESLectura del día: Filipenses 4:6–7“Por nada estéis afanosos, sino sean conocid...
10/23/2026

DÍA 12 DE 21 — ENTRÉGALE TUS PREOCUPACIONES

Lectura del día: Filipenses 4:6–7

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
— Filipenses 4:6–7, RVR1960

DEVOCIONAL

Todos tenemos preocupaciones.

La familia, el trabajo, las finanzas, la salud, una decisión que tenemos que tomar, algo que está sucediendo con nuestros hijos o simplemente la incertidumbre de no saber qué va a pasar mañana.

Y muchas veces hacemos algo sin darnos cuenta:

Pensamos una y otra vez en el problema, pero hablamos muy poco con Dios acerca de él.

Pablo nos da una instrucción muy sencilla:

“Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios.”

En otras palabras: convierte tu preocupación en una oración.

Cada vez que algo comience a ocupar tu mente, puedes usar ese mismo pensamiento como una señal para acercarte a Dios.

En lugar de pensar:

“¿Qué voy a hacer?”

Puedes detenerte y decir:

“Señor, esto me preocupa. Necesito Tu ayuda.”

Eso es oración.

No necesitas esperar hasta tener un tiempo largo para orar. Puedes hacerlo mientras manejas, mientras trabajas, mientras preparas la comida o cuando una preocupación aparece inesperadamente durante el día.

La preocupación puede convertirse en un recordatorio para orar.

Pero observa algo importante en nuestro pasaje.

Dios no promete que inmediatamente desaparecerá aquello que nos preocupa.

Dice que:

“La paz de Dios… guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos.”

A veces queremos que Dios primero cambie nuestras circunstancias para entonces tener paz.

Pero Dios puede darnos paz aun mientras la situación todavía está siendo resuelta.

Tal vez la respuesta todavía no llega.

Tal vez todavía no sabes qué sucederá.

Tal vez mañana tendrás que seguir enfrentando la misma situación.

Pero hoy puedes decidir que no vas a cargarla solo.

Y hay otra pequeña frase que no debemos pasar por alto:

“Con acción de gracias.”

Mientras presentamos nuestras necesidades, también recordamos la fidelidad de Dios.

Podemos decir:

“Señor, esto me preocupa, pero también recuerdo que Tú me has ayudado antes.”

Eso cambia nuestra perspectiva.

Durante estos 21 días estamos aprendiendo a llevar nuestra vida cotidiana a la presencia de Dios.

No solamente nuestras grandes decisiones.

También nuestras preocupaciones diarias.

Porque aquello que te preocupa también le importa a Dios.

PARA REFLEXIONAR

¿Qué preocupación está ocupando más espacio en mis pensamientos en este momento?

Y pregúntate:

¿He estado pensando más en esta situación de lo que he estado orando por ella?

ORACIÓN

Señor, hoy pongo delante de Ti aquello que me preocupa. Tú conoces mis pensamientos, mis necesidades y las situaciones que no puedo controlar. Ayúdame a no vivir dominado por la ansiedad ni por el temor. Enséñame a convertir cada preocupación en una oración y a confiar en Ti mientras espero. Gracias porque has sido fiel conmigo y porque puedo descansar sabiendo que mi vida está en Tus manos. Guarda mi corazón y mis pensamientos con Tu paz. En el nombre de Jesús, amén.

PRÁCTICA DE HOY

Toma una hoja o abre una nota en tu teléfono y escribe:

“Lo que me preocupa hoy es…”

Escribe una sola preocupación.

Después conviértela en una oración específica.

Por ejemplo:

Preocupación:
“No sé cómo voy a resolver esta situación.”

Oración:
“Señor, dame sabiduría para saber qué hacer y ayúdame a confiar en Ti mientras encuentro una solución.”

Después de orar, escribe debajo:

“Esto está en las manos de Dios.”

Si esa preocupación vuelve a tu mente durante el día, no tienes que comenzar nuevamente todo el ciclo de pensamientos.

Úsala como recordatorio:

Si puedo preocuparme por ello, también puedo orar por ello.

Hoy, convierte tu preocupación en oración y permite que la paz de Dios cuide tu corazón.

DÍA 11 DE 21 — CUÉNTALE LO QUE REALMENTE SIENTESLectura del día: Salmo 62:8“Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos;der...
10/22/2026

DÍA 11 DE 21 — CUÉNTALE LO QUE REALMENTE SIENTES

Lectura del día: Salmo 62:8

“Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos;
derramad delante de él vuestro corazón;
Dios es nuestro refugio.”
— Salmo 62:8, RVR1960

DEVOCIONAL

A veces pensamos que cuando nos acercamos a Dios tenemos que decir las palabras correctas.

Decimos que estamos bien cuando en realidad estamos preocupados. Tratamos de sonar fuertes cuando estamos cansados. Intentamos esconder nuestra frustración, nuestras dudas o incluso nuestras lágrimas.

Pero hay algo que debemos recordar:

Dios ya sabe cómo te sientes.

El Salmo 62 nos hace una invitación hermosa:

“Derramad delante de él vuestro corazón.”

Dios no solamente quiere escuchar nuestras oraciones bien organizadas. Él quiere que abramos nuestro corazón delante de Él.

Eso significa que puedes decirle cuando tienes miedo.

Puedes decirle cuando estás cansado.

Puedes hablarle de aquello que te lastimó.

Puedes contarle cuando estás confundido, decepcionado o preocupado.

Incluso puedes hablar con Dios acerca de aquellas cosas que todavía no entiendes.

La Biblia está llena de personas que hablaron con Dios con mucha sinceridad. David expresó tristeza, temor, frustración, alegría, confianza y esperanza. No escondió sus emociones delante de Dios.

Y precisamente por eso muchos de los Salmos siguen conectando con nosotros hoy.

Porque son palabras de personas reales hablando con Dios acerca de situaciones reales.

Dios no se asusta de tus emociones.

No necesitas esconderlas.

La oración puede convertirse en ese lugar donde dejamos de aparentar y comenzamos a ser completamente sinceros.

Tal vez has estado cargando algo durante varios días, semanas o incluso meses. Lo has pensado muchas veces, pero nunca te has sentado realmente a hablar con Dios acerca de ello.

Hoy puede ser ese día.

No necesitas preparar un discurso.

Simplemente comienza:

“Señor, esto es lo que realmente estoy sintiendo…”

Y después habla.

Dile lo que te preocupa.

Dile lo que te duele.

Dile lo que no entiendes.

Dile también lo que esperas.

El versículo termina diciendo:

“Dios es nuestro refugio.”

Un refugio es un lugar al que podemos correr cuando necesitamos seguridad.

Eso significa que cuando nuestro corazón está cargado, no tenemos que alejarnos de Dios; podemos correr hacia Él.

Durante estos 21 días estamos aprendiendo que una relación con Dios no se construye solamente con disciplina.

También se construye con sinceridad.

Porque Dios no quiere relacionarse con la versión de nosotros que tratamos de aparentar.

Él quiere que vengamos tal como somos.

PARA REFLEXIONAR

¿Hay algo que estoy sintiendo que todavía no he hablado sinceramente con Dios?

Pregúntate:

Si hoy pudiera hablar con Dios sin preocuparme por encontrar las palabras correctas, ¿qué le diría?

ORACIÓN

Señor, gracias porque puedo venir delante de Ti tal como soy. Tú conoces mis pensamientos, mis preocupaciones, mis alegrías y también aquello que me duele. Ayúdame a no esconder mi corazón delante de Ti. Hoy quiero derramarlo en Tu presencia y confiar en que Tú eres mi refugio. Recibe mis cargas, mis preguntas y mis emociones, y enséñame a caminar contigo con un corazón sincero. En el nombre de Jesús, amén.

PRÁCTICA DE HOY

Busca un lugar tranquilo y aparta unos minutos para hablar con Dios.

Pero hoy haz algo diferente:

No comiences pidiendo. Comienza siendo sincero.

Completa esta frase delante de Dios:

“Señor, lo que realmente estoy sintiendo hoy es…”

Y continúa hablando.

No necesitas corregir tus palabras. No necesitas impresionar a Dios. Si necesitas llorar, llora. Si necesitas guardar silencio, guarda silencio.

Después de hablar, recuerda las últimas palabras de Salmo 62:8:

“Dios es nuestro refugio.”

Entrégale lo que sientes y descansa en Él.

No tienes que esconder tu corazón de Dios. Él es el lugar más seguro para abrirlo.

10/22/2026

Oracion y Estudio Biblico

DÍA 10 DE 21 — ADORA AUNQUE ESTÉS SOLOLectura del día: Salmo 95:6“Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante ...
10/21/2026

DÍA 10 DE 21 — ADORA AUNQUE ESTÉS SOLO

Lectura del día: Salmo 95:6

“Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.”
— Salmo 95:6, RVR1960

DEVOCIONAL

Cuando pensamos en adoración, muchas veces pensamos inmediatamente en el Domingo: la Iglesia reunida, los músicos, las luces, las canciones y toda la congregación adorando junta.

Y sí, esos momentos son especiales.

Pero la adoración no comienza cuando empieza la música en la Iglesia.

La adoración comienza en el corazón.

El Salmo 95 dice:

“Venid, adoremos y postrémonos.”

Adorar es reconocer quién es Dios y responder a Él con nuestro corazón.

Por eso no necesitas estar dentro de una Iglesia para adorar.

Puedes adorar en tu casa.

Puedes hacerlo en tu automóvil.

Puedes hacerlo antes de comenzar a trabajar.

Puedes cerrar la puerta de tu habitación, poner una canción y dedicar unos minutos simplemente a reconocer la grandeza y la bondad de Dios.

Durante estos 21 días estamos aprendiendo que nuestra relación con Dios no puede depender solamente de lo que sucede cuando estamos rodeados de otras personas.

Hay algo especial que sucede cuando aprendemos a buscar a Dios cuando nadie nos está viendo.

No hay público.

No hay alguien diciéndonos cuándo levantar las manos.

No hay nadie observando cuánto tiempo permanecemos allí.

Solamente estás tú y Dios.

Y esos momentos privados comienzan a formar algo muy profundo dentro de nosotros.

También es importante entender que adorar no es solamente cantar.

Puedes adorar dando gracias.

Puedes adorar leyendo un Salmo lentamente.

Puedes adorar diciéndole a Dios quién es Él para ti.

Puedes permanecer en silencio reconociendo Su presencia.

Incluso puedes adorar en medio de una temporada difícil.

Quizás hoy no tengas ganas de cantar. Quizás estés preocupado, cansado o esperando una respuesta.

Pero la adoración no depende de cómo me siento.

Adoro porque Dios sigue siendo Dios.

Mi situación puede cambiar.

Mis emociones pueden cambiar.

Mis circunstancias pueden cambiar.

Pero Él no cambia.

Por eso hoy, antes de presentar todas tus peticiones, dedica unos minutos simplemente a Él.

No le pidas nada.

No vengas con una lista.

Simplemente dile:

“Señor, hoy quiero adorarte por quien Tú eres.”

Y disfruta ese momento.

Porque mientras más aprendemos a estar con Dios cuando estamos solos, menos dependeremos de un ambiente para experimentar Su presencia.

PARA REFLEXIONAR

¿Mi adoración sucede solamente cuando estoy en la Iglesia, o estoy aprendiendo a adorar a Dios también cuando estoy solo?

Y piensa:

¿Cuándo fue la última vez que adoré a Dios sin pedirle absolutamente nada?

ORACIÓN

Señor, hoy quiero adorarte simplemente por quien Tú eres. Gracias porque Tu bondad, Tu fidelidad y Tu amor no dependen de mis circunstancias. Enséñame a adorarte no solamente cuando estoy en la Iglesia o cuando todo está bien, sino también en mis momentos privados y en los días difíciles. Que mi adoración no sea solamente una canción, sino una respuesta diaria de mi corazón hacia Ti. En el nombre de Jesús, amén.

PRÁCTICA DE HOY

Busca un lugar donde puedas estar a solas por unos minutos.

Pon una canción de adoración que te ayude a enfocar tu atención en Dios.

Deja el teléfono a un lado, excepto si lo estás usando para la música.

Cierra los ojos.

Si quieres, levanta tus manos.

Y durante unos minutos no pidas nada.

Simplemente adora.

Dile a Dios lo que Él significa para ti. Dale gracias. Reconoce Su grandeza.

Cuando termine la canción, no tengas prisa por seguir con tu día.

Quédate un momento en silencio delante de Él.

Porque no necesitas una plataforma, un grupo de alabanza ni una multitud para adorar.

A veces los momentos más sinceros de adoración suceden cuando solamente están Dios y tú.

🚨Se suspende la oración de hombres el dia de mañana‼️ Nos vemos el proximo Martes‼️🙏🏼😊
10/19/2026

🚨Se suspende la oración de hombres el dia de mañana‼️ Nos vemos el proximo Martes‼️🙏🏼😊

DÍA 8 DE 21 — DIOS QUIERE QUE LO CONOZCASLectura del día: Jeremías 9:23–24“Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su s...
10/19/2026

DÍA 8 DE 21 — DIOS QUIERE QUE LO CONOZCAS

Lectura del día: Jeremías 9:23–24

“Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.”
— Jeremías 9:23–24, RVR1960

DEVOCIONAL

Ya hemos completado nuestra primera semana. Durante estos días hemos hablado de orar, leer la Palabra, guardar silencio, dar gracias y permanecer un poco más en la presencia de Dios.

Pero hoy quiero que pensemos en para qué estamos haciendo todo esto.

El propósito de estos 21 días no es simplemente decir al final: “Terminé el ayuno.”

Hay algo mucho más importante:

Dios quiere que lo conozcas.

En Jeremías 9, Dios menciona tres cosas en las que fácilmente podemos poner nuestra confianza: la sabiduría, la fuerza y las riquezas.

En otras palabras: lo que sabemos, lo que podemos hacer y lo que tenemos.

Pero después Dios dice algo extraordinario:

“Mas alábese en esto… en entenderme y conocerme.”

De todas las cosas que podemos alcanzar en la vida, hay algo que tiene un valor incomparable: conocer a Dios.

Y conocer a Dios es mucho más que saber cosas acerca de Él.

Podemos conocer versículos, escuchar predicaciones, asistir a la Iglesia e incluso saber explicar muchas cosas acerca de la Biblia, y aun así Dios nos invita a algo más profundo:

A conocerlo personalmente.

Piensa en cualquier relación importante de tu vida.

¿Cómo llegaste a conocer a esa persona?

Pasando tiempo juntos.

Hablando.

Escuchando.

Compartiendo experiencias.

Prestando atención.

Con Dios sucede algo parecido.

Cada vez que abres Su Palabra estás aprendiendo cómo es Él. Cada vez que oras estás desarrollando una relación con Él. Cada vez que permaneces en Su presencia estás haciendo espacio para conocer Su corazón.

Y observa lo que Dios quiere que conozcamos acerca de Él:

“Que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia…”

Dios quiere que conozcas Su carácter.

Que descubras que Él es misericordioso.

Que puedes confiar en Él.

Que es justo.

Que es fiel.

Que es bueno.

Quizás comenzaste este ayuno buscando una respuesta, un milagro, dirección o una necesidad específica. No hay nada malo con eso.

Pero puede suceder algo hermoso durante estos 21 días:

Puedes comenzar buscando algo de Dios y terminar queriendo conocer más a Dios mismo.

Ese es un cambio importante.

Porque la mayor bendición de buscar a Dios no es solamente lo que Él puede darte.

Es conocerlo a Él.

PARA REFLEXIONAR

¿Conozco principalmente cosas acerca de Dios, o estoy aprendiendo verdaderamente a conocerlo?

Y piensa en esto:

¿Qué he descubierto acerca de Dios durante estos primeros ocho días que antes no había considerado?

ORACIÓN

Señor, gracias porque me permites conocerte. No quiero limitar mi relación contigo solamente a pedirte cosas o buscarte cuando tengo una necesidad. Quiero conocer Tu corazón, Tu carácter y Tu voluntad. Despierta en mí un deseo cada vez mayor de conocerte por medio de Tu Palabra, la oración y el tiempo en Tu presencia. Que estos 21 días no sean solamente un ayuno que termine, sino el comienzo de una relación más profunda contigo. En el nombre de Jesús, amén.

PRÁCTICA DE HOY

Hoy, en lugar de comenzar preguntando “¿Qué necesito de Dios?”, hazte esta pregunta:

“¿Qué puedo conocer hoy acerca de Dios?”

Lee nuevamente Jeremías 9:23–24 lentamente.

Después escribe tres características de Dios que encuentres en esos versículos.

Por cada una, dile:

“Señor, quiero conocerte así.”

Y durante tu tiempo con Él hoy, no tengas prisa por pedir.

Primero busca conocer a la Persona que tienes delante.

Porque el propósito de buscar a Dios no es solamente recibir de Él; es llegar a conocerlo.

10/18/2026

Minutos antes de predicar esta mañana‼️🔥🙏🏼

10/18/2026

Servicio de Domingo en Vivo!

DÍA 7 DE 21 — QUÉDATE UN POCO MÁSLectura del día: Salmo 27:4“Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;que esté yo en...
10/18/2026

DÍA 7 DE 21 — QUÉDATE UN POCO MÁS

Lectura del día: Salmo 27:4

“Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;
que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,
para contemplar la hermosura de Jehová,
y para inquirir en su templo.”
— Salmo 27:4, RVR1960

DEVOCIONAL

Llegamos al Día 7. Ya ha pasado una semana desde que comenzamos este tiempo de ayuno y oración.

Quizás durante estos días has comenzado a orar un poco más. Has leído la Biblia. Has apagado algunas distracciones. Has dedicado unos minutos que antes no dedicabas a Dios.

Hoy quiero invitarte a dar un pequeño paso más:

Quédate un poco más.

David escribió algo extraordinario en el Salmo 27. Él tenía responsabilidades, problemas, enemigos y muchas cosas que podían ocupar su atención. Sin embargo, cuando expresó uno de los deseos más profundos de su corazón, dijo:

“Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré…”

Una cosa.

David había descubierto que estar en la presencia de Dios no era simplemente otra actividad dentro de su agenda. Era algo que deseaba.

Ese es precisamente uno de los propósitos de estos 21 días.

No queremos solamente terminar un ayuno. Queremos que algo comience a cambiar dentro de nosotros. Queremos que nazca el deseo de buscar a Dios, leer Su Palabra, orar y permanecer en Su presencia.

Al principio quizá apartaste cinco minutos porque te lo propusiste.

Pero puede llegar un momento en que esos cinco minutos terminen y pienses:

“Quiero quedarme un poco más.”

Eso es crecimiento.

La vida espiritual no consiste solamente en disciplina. La disciplina nos ayuda a comenzar, pero con el tiempo puede despertar deseo.

David no dijo: “Tengo que estar en la presencia de Dios”.

Su corazón decía:

“Esto es lo que quiero.”

Quizás hoy tu tiempo con Dios sea sencillo. Lees algunos versículos, oras unos minutos y permaneces en silencio.

Cuando pienses que ya terminaste, no tengas tanta prisa por levantarte.

Quédate un momento más.

Lee otro versículo.

Dale gracias por algo más.

Guarda silencio.

Adóralo.

No porque tengas que cumplir con un número determinado de minutos, sino porque estás aprendiendo que la presencia de Dios no es solamente un lugar al que acudimos cuando necesitamos algo; es un lugar donde queremos permanecer.

Durante estos primeros siete días hemos estado creando espacio para Dios.

Ahora comenzamos a descubrir algo hermoso:

Mientras más tiempo pasamos con Él, más queremos conocerlo.

PARA REFLEXIONAR

¿Estoy buscando a Dios solamente por lo que necesito de Él, o estoy comenzando a desear simplemente estar con Él?

Y piensa:

¿Qué pasaría si hoy, cuando termine mi tiempo acostumbrado con Dios, decido quedarme cinco minutos más?

ORACIÓN

Señor, quiero conocerte más. Despierta en mí un verdadero deseo por Tu presencia. Que buscarte deje de ser solamente algo que debo hacer y se convierta en algo que deseo hacer. Enséñame a disfrutar el tiempo contigo, a contemplar Tu bondad y a permanecer en Tu presencia sin prisa. Que durante estos 21 días pueda decir como David: una cosa buscaré, estar cerca de Ti. En el nombre de Jesús, amén.

PRÁCTICA DE HOY

Hoy haz tu tiempo devocional como lo has estado haciendo.

Pero cuando pienses que ya terminaste…

quédate 5 minutos más.

No necesitas hacer nada complicado. Puedes leer nuevamente Salmo 27:4, adorar, guardar silencio o simplemente hablar con Dios.

No mires esos cinco minutos como una obligación.

Míralos como una oportunidad.

No tengas tanta prisa por salir de Su presencia. Quédate un poco más.

DÍA 6 DE 21 — APRENDE A DAR GRACIASLectura del día: 1 Tesalonicenses 5:18“Dad gracias en todo, porque esta es la volunta...
10/17/2026

DÍA 6 DE 21 — APRENDE A DAR GRACIAS

Lectura del día: 1 Tesalonicenses 5:18

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”
— 1 Tesalonicenses 5:18, RVR1960

DEVOCIONAL

Es fácil agradecer cuando las cosas salen como esperábamos.

Damos gracias cuando recibimos una buena noticia, cuando una oración es contestada, cuando llega una oportunidad o cuando vemos claramente la bendición de Dios.

Pero la Biblia nos lleva un poco más lejos.

Pablo escribe: “Dad gracias en todo.”

Observa que no dice que debemos dar gracias por todo, sino en todo. Hay situaciones difíciles que no celebramos. Hay pérdidas, problemas y momentos que no entendemos. Sin embargo, aun en medio de ellos podemos encontrar razones para reconocer la bondad y la fidelidad de Dios.

La gratitud cambia nuestra perspectiva.

Muchas veces estamos tan concentrados en lo que nos falta que dejamos de reconocer lo que ya tenemos. Pensamos en la oración que todavía no ha sido contestada y olvidamos las muchas que Dios ya respondió. Pensamos en el problema de hoy y olvidamos todas las veces que Dios nos sostuvo anteriormente.

Por eso hoy vamos a detenernos.

Mira tu vida por un momento.

Quizás hay cosas sencillas que has dejado de apreciar: despertar esta mañana, tener alimento, una familia, un trabajo, una Iglesia, personas que te aman o simplemente tener una nueva oportunidad para comenzar.

Y sobre todas esas cosas, tenemos algo todavía mayor:

Tenemos a Dios.

El ayuno también puede ayudarnos a descubrir esto.

Cuando voluntariamente nos abstemos de algo que normalmente disfrutamos, comenzamos a reconocer cuántas cosas recibimos diariamente sin siquiera detenernos a agradecer.

Hasta algo tan sencillo como una comida puede convertirse en un recordatorio de la provisión de Dios.

Durante estos 21 días no queremos solamente aprender a pedir.

Queremos aprender también a agradecer.

Antes de presentar hoy tu lista de necesidades, comienza recordando lo que Dios ya ha hecho.

La gratitud no significa que todo esté perfecto.

Significa que, aun cuando no todo esté como quisiéramos, podemos reconocer que Dios sigue siendo bueno.

PARA REFLEXIONAR

¿Qué bendiciones de Dios se han vuelto tan normales en mi vida que he dejado de agradecer por ellas?

Y piensa también:

¿He estado prestando más atención a lo que me falta que a lo que Dios ya me ha dado?

ORACIÓN

Señor, gracias por Tu bondad y por Tu fidelidad en mi vida. Perdóname por las veces que me concentro tanto en lo que me falta que olvido reconocer todo lo que ya has hecho por mí. Abre mis ojos para ver Tus bendiciones, aun en las cosas sencillas. Enséñame a tener un corazón agradecido en los buenos momentos y también en los difíciles. Hoy reconozco que todo lo bueno que tengo viene de Ti. En el nombre de Jesús, amén.

PRÁCTICA DE HOY

Antes de pedirle algo a Dios, toma unos minutos y escribe 5 cosas por las que estás agradecido hoy.

No tienen que ser cosas extraordinarias.

Después, menciona cada una en oración y simplemente dile:

“Gracias, Señor.”

Y durante el resto del día, cuando recuerdes algo bueno que Dios ha hecho por ti, vuelve a darle gracias.

La gratitud cambia nuestra mirada: dejamos de concentrarnos solamente en lo que nos falta y comenzamos a reconocer todo lo que Dios ya nos ha dado.

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