07/30/2017
Durante el estudio del Plan Daniel, cubrimos el tema de las costumbres y como algunas, que son negativas, tienen un origen poco agradable.
Muchas de las personas hoy día usan la comida como un escape de la vida diaria, y en muchas situaciones, como un escape del trauma que han sufrido en su niñez, adolescencia, o incluso, como adultos. El trauma puede ser causado por razones como: el fallecimiento de un ser querido, el abuso físico, verbal, emocional, y/o sexual, cambios drásticos en el núcleo familiar, bullying, entre otros.
A veces pensamos que el trauma es causado por nosotros e incluso, la victima (especialmente el niño y adolescente) se culpa por lo sucedido y se auto-medica por varios métodos como las dr**as, alcohol, trastornos alimenticios, entre otros.
Pocos reconocemos, o reconocemos después de varios años, que hay una salida al doloroso trauma que estamos viviendo. Dios es la salida necesaria para que ya no llevemos esa pena con nosotros todos los días de nuestra vida. Tenemos que reconocer que no todo el tiempo tenemos culpa de lo que nos sucede, especialmente si el trauma fue causado por alguien que se aprovecho de nuestra nobleza. Tenemos que aprender a ignorar al maligno que nos quiere recordar los detalles de lo que nos ha sucedido. Mas importante, tenemos que aprender a dejar que Dios tome rienda de nuestra vida.
Cuando Dios tome control de nuestra vida, es allí cuando podremos comenzar a sanar esas heridas causadas por el trauma. Claro, no podemos dejar que Dios haga todo el trabajo solo. Ni debemos de tratar de hacer todo el trabajo por nuestra propia cuenta. Se necesita el respaldo en Dios, nuestra motivación propia, y la ayuda de un grupo de apoyo (terapeuta, pastor, familia, amigos, familia espiritual, entro otros) para poder triunfar y deshacernos de ese trauma que hemos cargado con nosotros hasta hoy.