06/22/2026
RECIBIR DE DIOS
Gálatas 5:13-25
“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros. Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.”
En su libro "PIENSE Y HAGASE RICO", el autor Napoleon Hill dijo: «Todo aquello que la mente pueda concebir y creer, se puede lograr». Esta cita resume el sueño americano: si trabajas duro, puedes cumplir tus sueños más ambiciosos. El trabajo arduo puede traer beneficios terrenales; muchos pasajes de las Escrituras —especialmente Proverbios— los vinculan. Pero con los años, veo un verdadero peligro en seguir las ideas de Hill: Los intentos por alcanzar mis sueños pueden ser un esfuerzo centrado en mí mismo para vivir independientemente de Dios.
En Gálatas 5, Pablo contrasta dos formas de vida: «Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne» (v. 16). Eugene Peterson lo parafrasea así: «Vivan con libertad, animados y motivados por el Espíritu de Dios. Así no alimentarán las exigencias del egoísmo» (traducción literal). Luego, Pablo describe cómo es una vida floreciente en Cristo: «el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza» (vv. 22-23).
Muchas voces en este mundo nos animan a aferrarnos a nuestros deseos y luchar con ambas manos para alcanzarlos y sin darnos cuenta, podemos estar haciendo una brecha grande entre nosotros y Dios. Pero la vida que anhelamos no es algo que ganamos, sino algo que recibimos al rendirnos al Espíritu Santo, en lugar de esforzarnos desesperadamente por alcanzar la bendición en nuestros propios términos.
¿Cómo has intentado cumplir tus sueños? ¿Qué hábitos te ayudan a estar en condición de recibir las bendiciones de Dios?
Padre, guíame por tu Espíritu. ¡Feliz Lunes! 📖🙏🏼😇