05/06/2025
Mirarse al espejo, a veces no es tan fácil.
A veces cuesta ver lo que ves a través de tus propios ojos, cuando te pones frente a ti.
A veces es imposible decir: Creo en tí! Yo si puedo! Yo me amo!, como nos dicen los "gurús expertos" en amor propio.
Me costó décadas mirarme al espejo y que me guste lo que veo. Y no solo hablo del aspecto físico, hablo de lo que veía o quizás no veía adentro.
Me costó décadas dejar de compararme con otras mujeres, dejar de sentir rabia porque otras sí podían y yo no. No será esto a lo que llaman envidia? Es que acaso tú no has sentido envidia alguna vez?
Creo que sí llegué a sentir envidia en algún momento de mi vida en el que estaba tan mal conmigo misma, sentía que mi valor era tan bajo que lo único que podía sentir por aquellas mujeres que admiraba era rabia.
Hoy cuando me miro al espejo me gusta lo que veo, aunque a veces tenga el feo revuelto, siento que soy valiosa, que me amo, me admiro, me acepto, me apruebo, me puedo equivocar, me trato con compasión.
Pero ya no me comparo con nadie, ya entendí que TODAS somos valiosas, importantes, talentosas, maravillosas.
Esto no sucedió de la noche a la mañana. Esto fue un trabajo intenso e intensivo y sigue siendo un trabajo permanente. Y fue gracias a una decisión, porque como escuché en el podcast de .c con TODAS TENEMOS UNA NUEVA VIDA A UNA DECISIÓN DE DISTANCIA
Si has sentido o sientes envidia, te invito a mirar lo que hay detrás de esa emoción que te daña a ti y también a la otra persona.
Recuerda que JUNTAS SOMOS INVENCIBLES, IMPARABLES E INFINITAS