06/01/2026
La obra transformadora de Cristo comienza en el corazón. Él cambia nuestros pensamientos, actitudes y deseos, y luego esa transformación se refleja en nuestra manera de vivir.
Dios no se enfoca primero en la apariencia exterior, sino en renovar nuestro interior para hacernos más semejantes a Jesús.
“Y no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento.”
— Romanos 12:2