06/11/2026
Esta semana en Saetas del Rey Branson no recibimos más información.
Nos detuvimos para ser honestos.
El Espíritu Santo nos confrontó con amor y nos fortaleció en la verdad, porque Él siempre nos guía a toda verdad.
Primero nos vimos en el espejo.
No en el espejo de nuestras emociones, de nuestras heridas o de la opinión de otros, sino en el espejo de Su Palabra.
Nos preguntamos:
¿Quién estoy llegando a ser realmente?
Después observamos el camino.
Porque cada decisión nos está llevando a algún lugar.
Las decisiones que repetimos hoy se convierten en la dirección de nuestra vida mañana.
Y finalmente observamos el árbol.
Porque un árbol no se conoce por lo que dice ser, sino por el fruto que produce.
De la misma manera, nuestras vidas revelan aquello que estamos alimentando.
Podemos decir muchas cosas acerca de nosotros mismos.
Podemos decir que creemos.
Podemos decir que amamos al Padre.
Podemos decir que pertenecemos al Reino.
Pero el fruto siempre revela lo que está ocurriendo en lo profundo del corazón.
Por eso la pregunta no fue:
¿Qué dices que eres?
La pregunta fue:
¿Qué evidencia hay en tu vida de aquello que dices creer?
Porque una generación que responde no es una generación que solamente escucha la verdad.
Es una generación cuya vida comienza a reflejarla.
🪞 El espejo reveló cómo nos vemos.
🛣️ El camino reveló hacia dónde vamos.
🌳 El fruto reveló qué estamos cultivando.
Y la pregunta sigue sobre la mesa:
Si nada cambia, ¿quién estarás llegando a ser dentro de un año?
Estamos a una decision de distancia !