10/29/2026
RECONCILIACIÓN, NO CONDENACIÓN
El mayor deseo de Dios no es castigarte por tus pecados, sino liberarte de ellos.
Su Hijo ya recibió el castigo por nuestros pecados. Dios no nos está tomando en cuenta nuestros pecados. La cruz resolvió el asunto del juicio. Lo que queda es una invitación a reconciliarnos con Dios y a entrar en la libertad que Jesús compró para nosotros.
"Esto es, que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación" (2 Corintios 5:19).
Dios no nos ha tratado conforme a nuestros pecados, sino conforme a la obra de la cruz.
Muchas personas todavía viven como si Dios llevara la cuenta de sus errores y estuviera esperando el momento para castigarlas. Pero las Escrituras dicen todo lo contrario. Él no nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. El castigo cayó sobre Jesús. La libertad nos es ofrecida a nosotros. El corazón de Dios no está inclinado hacia la condenación, sino hacia la reconciliación y la liberación.
"No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados" (Salmo 103:10).
Este es el mensaje que llevamos al mundo: Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, sin tomar en cuenta sus pecados. Su mayor deseo es que las personas vean esta verdad, la crean y comiencen a vivir en la libertad que Jesús les ha dado.