09/08/2026
Amados hermanos y hermanas de la Iglesia Cristiana El Buen Pastor:
La gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo estén con todos ustedes.
Escribo estas líneas con el corazón lleno de emociones encontradas. Ha llegado el momento de cerrar este hermoso capítulo de servicio en la iglesia y despedirme de ustedes como su pastor. Aunque nos toca partir, el profundo amor y los recuerdos que hemos construido juntos permanecerán para siempre en mi vida y en la de mi familia.
Al mirar atrás, es imposible no recordar con profunda emoción nuestros inicios en un frío Octubre, aquellos días de oración intensa, de comunión, de esperanza y con la expectativa de saber que era lo que Dios tenía para nosotros cuando por su gracia y misericordia se estableció oficialmente la iglesia el 4 de noviembre del 2016. Han sido casi 10 años maravillosos de ver la fidelidad del Señor en cada paso, de ver nacer esta obra desde sus cimientos y de crecer juntos espiritualmente.
Le agradezco a Dios por su infinito amor, misericordia y gracia que nos ayudaron a perseverar por estos años. Por guiarnos y protegernos con su poderosa mano en medio de las dificultades y darnos esperanzas para seguir adelante. Gracias mi Señor porque cuando pensamos estar al borde, tu nos hiciste dar un paso más. Gracias por tu fidelidad y bondad.
En este punto del camino, quiero agradecer a mi esposa por ser mi ayuda idónea, por su apoyo incondicional, sus oraciones silenciosas y su entrega total a la par de un servidor durante cada día de esta hermosa travesía. Este ministerio no habría sido el mismo sin su amor, su fortaleza y su dedicación a la obra y a cada uno de ustedes.
Asimismo, quiero expresar mi más profundo agradecimiento a cada uno de ustedes, y de manera muy especial a cada ministerio que hace latir el corazón de esta congregación:
A los jóvenes por su perseverancia en Cristo, al ministerio de alabanza, por guiarnos cada servicio ante el trono de Dios.
A las damas por sus oraciones y su esfuerzo incansable en cada proyecto.
Al ministerio de niños, por cuidar y sembrar con tanto amor la semilla de la Palabra en las nuevas generaciones. Gracias a cada líder y servidor por su amistad, por sus oraciones y por el apoyo constante a la obra que Dios nos encomendó desde el primer día.
También aprovecho este espacio para pedirles perdón si en algún momento fallé, si mis palabras no fueron las correctas o si alguna expectativa quedó incompleta.
Les animo a seguir firmes en la fe, amándose los unos a los otros y trabajando unidos para preservar el hermoso testimonio de esta iglesia que vimos nacer. Confío plenamente en que el Señor tiene grandes planes para este lugar y que Él guiará sus pasos en el futuro que se avecina.
Nos despedimos sabiendo que en el amor de Cristo las distancias no existen y que nuestras oraciones nos mantendrán siempre unidos. Los llevamos grabados en el corazón.
Esperamos en Dios un nuevo capítulo o historia en nuestra vida para el servicio de nuestro Señor. Que Dios los siga bendiciendo. Muchas gracias y recuerden el anuncio más importante. Cristo viene pronto!!
“Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.” (Números 6:24-26)
Con amor y gratitud en Cristo,
Sus hermanos en Cristo Floyd y Claudia Wilson