11/05/2026
Todo ser humano que respira en este planeta llegó por el mismo portal sagrado. 🌿
Antes de la primera palabra, antes del primer llanto, hubo un cuerpo que dijo "sí" sin que nadie se lo pidiera. Un cuerpo que se convirtió en templo, en río, en tierra fértil. Ese cuerpo fue el de una madre.
Como el río nace de la montaña y desciende hacia el valle sin perder su esencia, así cada vida nace desde ese portal viviente. La madre es el río. Tú eres el agua que aprendió a correr.
Hay madres que dieron la vida con alegría. Hay madres que la dieron desde el dolor, desde el miedo, desde la soledad. Hay madres que ya cruzaron al otro lado del velo y hoy caminan como viento entre los árboles. Y hay madres que aún no han llegado, pero el Gran Espíritu ya las conoce por nombre.
Todas ellas, benditas.
No existe rango más alto en esta tierra que el de quien abre la puerta para que un alma entre. Honrar a la madre es honrar el origen. Es arrodillarse frente al primer misterio que conociste: el calor de unos brazos que te recibieron sin pedirte nada a cambio.
Hermano, hermana: si tu madre aún camina contigo, díselo hoy. Si ya se fue, habla con el fuego esta noche y deja que las llamas le lleven tus palabras.
Porque los portales divinos no se olvidan. Se reverencian.