11/10/2026
En la Santa Misa dominical, cada gesto de humildad es una oración del corazón. Reconocer la grandeza de Dios, entregarle nuestras cargas y confiar plenamente en su amor y misericordia.
Que nunca perdamos la humildad de reconocer que, ante su presencia, somos pequeños, pero inmensamente amados por Él.