30/09/2026
Rapsodia de Realidades
Por Pastor Chris Oyakhilome
Miércoles 30 de septiembre
POR ENCIMA DE TODO, CONOCE EL EVANGELIO
Porque no me avergüenzo del evangelio de Cristo; porque es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree (Romanos 1:16).
Por encima de todo, un cristiano debe conocer el Evangelio de Jesucristo. No hay conocimiento más importante, ni más transformador, ni más eterno que el Evangelio. Es el mensaje de vida, es la revelación de la justicia de Dios, y es la presentación de su salvación para la humanidad.
El Evangelio de Jesucristo es mucho más que una información que deba ser memorizada, o una doctrina que deba ser explicada. El Evangelio es vida. Es la Palabra de Dios a propósito de Jesucristo - quién Él es y cuál fue su misión. Si tu vida no es coherente con lo que Cristo ha dispuesto en su Evangelio, entonces no lo has comprendido verdaderamente.
Un entendimiento genuino del Evangelio causará que vivas y experimentes la plenitud de sus bendiciones. Cuanto mejor comprendes el Evangelio más te conviertes en la manifestación de éste. Tu vida expresará a Cristo de manera natural. Tus palabras, tus pensamientos, tus respuestas y tu conducta se armonizarán con el mensaje de Cristo, porque el Evangelio habrá ganado ascendencia sobre tu espíritu y tu conciencia.
Es lo que dice el apóstol Pablo en 2 Corintios 3:2, “Nuestra carta sois vosotros, escrita en nuestros corazones, sabida y leída de todos los hombres”. Tu vida se convierte en una carta viva a través de la cual los hombres leerán a Cristo. En tu carácter, en tu amor, en tu fe y en la excelencia de tu caminar con Dios verán la realidad del Evangelio.
Ese es el fruto de encomendarte por completo el Evangelio. Cada fibra de tu ser se inculca del mensaje, y éste manará en abundancia de tu persona. Por encima de todo en la vida, conoce el Evangelio; pues es el poder de Dios para salvación (Romanos 1:16).
ORACIÓN
Querido Padre, te doy gracias por concederme entendimiento del Evangelio, a fin de experimentar su poder transformador en mi vida. Mi ser por entero se ve inundado de las verdades del Evangelio, y mi vida se convierte en la expresión viva de Cristo. Mis palabras, mis pensamientos y mis acciones se armonizan todos con tu voluntad divina, en el Nombre de Jesús. Amén.