09/09/2026
Budismo e inteligencia artificial
Algunas personas cuestionan el impacto del avance tecnológico en la transmisión de las enseñanzas. La realidad es que un sistema de inteligencia artificial no es más ni menos falible que un libro escrito por cualquier autor.
Las herramientas son solo eso: herramientas. Nadie va a alcanzar la liberación por hablar de budismo con una inteligencia artificial. El punto central es que estos sistemas pueden ser de gran utilidad si sabemos utilizarlos y mantenemos la lucidez de que no son perfectos.
Uno de mis maestros lleva bastante tiempo entrenando un modelo de ChatGPT para que las personas puedan hacerle consultas y contar con una base de orientación más confiable. En lo personal, a mí me resulta un proceso laborioso: cuando compartimos un diagrama o un contenido sintético con información, es el resultado de múltiples revisiones y correcciones para asegurarnos de que el mensaje sea riguroso.
Cuando necesito recordar en qué sutta específico se aborda un tema, lo consulto; pero en cuanto la herramienta me ofrece el dato, acudo directamente a SuttaCentral o a Bosque Theravada para verificar el discurso fuente y confirmar que se trate del texto correcto.
Un dato curioso sobre mi trabajo actual: me encuentro traduciendo el Dhammapada junto con sus historias comentadas. Ocurre que la versión en inglés más completa de estos relatos es bastante antigua y fue traducida bajo un sesgo occidental, donde muchos conceptos del pāḷi se adaptaron con fuertes matices religiosos judeocristianos. Como conozco la doctrina, me resulta sencillo identificar los términos que no corresponden al sentido original. En este caso puntual, la redacción en inglés resulta menos precisa de lo esperado, por lo que trabajo con la inteligencia artificial analizando párrafo por párrafo desde el pāḷi hacia el español.
Sin embargo, este material no se publicará de forma apresurada: la intención es compartir el borrador con los monjes que me guían, con el fin de realizar una revisión y evaluación exegética rigurosa.
Siempre hay que verificar, discernir y contrastar, y eso exige un trabajo mucho más profundo que simplemente pedirle respuestas automáticas a una IA. Pese a las dificultades, la colección de enseñanzas de Ajahn Sumedho que compartimos el año pasado habría sido imposible de editar sin la combinación de traductores, inteligencia artificial y el cotejo minucioso con las obras originales.
Nuestro contenido es revisado con el rigor suficiente para que la comunidad pueda explorar y constatar la veracidad del Dhamma por sí misma. Nos fundamentamos en los discursos del Canon, en obras de maestros destacados y en fuentes de plena confianza, permitiendo que cada persona pueda comprobar que no se trata de una mera interpretación personal.