03/09/2026
Por: Agente Anónimo
Cuando se revisa el comparativo de cifras institucionales, queda en evidencia lo que muchos ya sabemos desde adentro: el discurso oficial de que "todo está perfecto" se estrella contra la realidad.
En los pasillos de las delegaciones y en los cursos de la Academia Nacional de Seguridad Pública, los números fríos nos pintan un panorama muy distinto al que el gobierno vende en redes sociales.
Un ejemplo claro es la drástica reducción de agentes graduados, que se desplomó de 499 a solo 248. Aunque la versión oficial lo maquille celebrando pomposamente la salida de la [Promoción 136](https://www.facebook.com/noticierotvm/posts/un-total-de-248-nuevos-agentes-policiales-se-incorporan-a-las-labores-de-segurid/1470039845162711/) como si fuera un éxito histórico, perder el 50% del personal graduado en la comparativa es un golpe de realidad.
El gobierno intenta minimizar este vacío diciendo que los agentes en formación subieron un 20% (de 222 a 266), pero ese pequeño aumento es a todas luces insuficiente.
Si cruzamos la caída de graduados con el verdadero número de jubilaciones acumuladas, los retiros voluntarios de compañeros cansados del maltrato, y las destituciones arbitrarias, es evidente que el ritmo de reposición no da abasto.
Nos están dejando desprotegidos y sobrecargados en las calles bajo una falsa narrativa de control.
El abandono de la dignificación policial es todavía más descarado cuando se analiza el desinterés deliberado en el [Tecnólogo y la Licenciatura en Ciencias Policiales]
(https://www.ansp.gob.sv/programas/tecnologo-en-ciencias-policiales/) dictados por el IES-ANSP.
Al oficialismo le gusta presumir que promueve una policía "profesional", pero en la práctica asfixian los programas académicos.
No hay difusión real y las pocas convocatorias que se abren se manejan con un hermetismo que parece diseñado para que la base ni se entere. Además, todos en las patrullas compartimos la misma decepción: sabemos perfectamente que matarse estudiando y quemarse las pestañas para obtener un título universitario no sirve de nada.
Para esta administración, los títulos no representan un cambio en el estatus, una mejora salarial ni oportunidades justas de desarrollo. Al gobierno no le interesa un policía con pensamiento crítico y educación superior; prefiere mantenernos estancados.
La profesionalización se ha convertido en un eslogan vacío. No hay un puente real entre la formación académica, el reconocimiento y la línea de carrera. Estudiar en esta institución se volvió un sacrificio puramente individual que no genera ninguna motivación sostenida, porque los ascensos no se dan por mérito académico, sino por amiguismos o lealtades políticas.
Por otro lado, la caída del 53% en las personas capacitadas en seguridad privada (de 1,728 a 817) desvela otra estrategia de centralización. Al gobierno le ha dado por militarizar y absorber con personal de la PNC la seguridad de ministerios e instituciones autónomas que antes contrataban agencias privadas.
El resultado de esta movida política es que se desvían recursos y personal de seguridad pública para cubrir tareas burocráticas, alterando el mercado y debilitando la presencia policial en las comunidades.
Mientras tanto, nos quieren vender como un gran logro el aumento del 137% en la capacitación especializada, que subió de 264 a 626 personas. Sin embargo, no nos engañemos: este desplazamiento de los esfuerzos formativos hacia áreas hiper-específicas responde a una agenda de control muy selectiva y no a una mejora integral del cuerpo policial.
Mientras se priorizan ciertos cursos técnicos que convienen al discurso del Ejecutivo, la formación básica y la atención al bienestar general del agente siguen en el olvido.
La falta de transparencia es el sello de esta gestión. Para ocultar el estancamiento, los informes institucionales omiten convenientemente las metas previstas en el Plan Operativo Anual. Nos dicen con orgullo que capacitaron a ,1100 personas, omitiendo el hecho de que el año anterior fueron 2,840. Esconden si esas 1,100 personas de verdad representan el cumplimiento de las metas del plan o si se quedaron cortos.
Evaluar el rendimiento institucional sin mostrar los objetivos reales es una estrategia deliberada para maquillar los fracasos de la dirección.
Un total de 248 nuevos agentes policiales se incorporan a las labores de seguridad en El Salvador, tras la juramentación de la promoción 136 de la Academia Nacional de Seguridad Pública.
Con esta nueva promoción, se continúa fortaleciendo la capacidad de respuesta y presencia policial en todo el territorio nacional.