Asociación Pokomames Por el Medio Ambiente

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Organización de jóvenes Salvadoreños en base a sus ejes de trabajo
APOKAM le apuesta a una vision de inclusión y descentralización de oportunidades dentro y fuera del país para la juventud Salvadoreña En el diario oficial, tomo 385, de fecha 10 de noviembre de 2009, número 210 se publicaron los estatutos de la Asociación Pokomames por el Medio Ambiente (APOKAM), la cual nace a la vida legal como un esfuerzo de ADEMUZA, para darle continuidad al trabajo de organización, capacitación comunal y preservación del medio ambiente que desde el año 1993 habia venido desarrollando la Asociación para el Desarrollo Municipal Zunca Aguijuyo "ADEMUZA". Ante la imposibilidad de tramitar los statutos en el marco de la nueva Ley de Asociaciones y Fundaciones sin Fines de Lucro, es que ADEMUZA pasa a ser hoy APOKAM.

🔴 Piezas arqueológicas de Atiquizaya en un museo de Estados Unidos: La colección atribuida a Theodore T. Foley y el mist...
08/10/2026

🔴 Piezas arqueológicas de Atiquizaya en un museo de Estados Unidos: La colección atribuida a Theodore T. Foley y el misterio del jade perdido/ cadena de procedencia.

La historia arqueológica de Atiquizaya, departamento de Ahuachapán, ha comenzado a revelar una dimensión hasta ahora poco conocida: algunos objetos arqueológicos atribuidos a este antiguo asentamiento prehispánico se encuentran actualmente en colecciones museísticas de los Estados Unidos.

Este hecho adquiere especial importancia porque entre dichos objetos se encuentran piezas elaboradas en jadeíta, material de alto valor simbólico y ritual en las antiguas sociedades mesoamericanas.

La existencia de estas piezas fuera de El Salvador plantea nuevas preguntas acerca de la historia arqueológica de Atiquizaya: ¿cuándo fueron extraídas?, ¿quién las encontró?, ¿cómo salieron del país?, ¿quién las adquirió?, ¿formaron originalmente parte de una misma colección? y, especialmente, ¿podrían estar relacionadas con la escultura de jade de aproximadamente 50 centímetros mencionada en 2018 por el arqueólogo Shione Shibata?

La presente investigación no pretende responder definitivamente estas preguntas, sino presentar la evidencia documental actualmente disponible y establecer nuevas líneas de investigación.

1. Atiquizaya: un sitio arqueológico de importancia prehispánica.

La presencia de materiales arqueológicos fuera de El Salvador debe comprenderse dentro de la historia del propio sitio.
En 1954, el arqueólogo alemán Wolfgang Haberland realizó investigaciones en Atiquizaya y documentó dos montículos prehispánicos situados entre la población y el río San Antonio, en las cercanías de los Manantiales de Aguijuyo. El mayor de ellos alcanzaba aproximadamente 12 metros de altura, se localizó en la propiedad que fue de don Chepe Urrutia mientras que el segundo tenía alrededor de 8 metros., en la propiedad que fue de don Raúl Siliezar

Haberland encontró materiales cerámicos, figurillas antropomorfas y otros vestigios que le permitieron identificar un complejo arqueológico de carácter preclásico.

La importancia de este dato radica en que demuestra que los objetos posteriormente atribuidos a Atiquizaya no proceden simplemente de una tradición oral contemporánea: existió un sitio arqueológico formalmente investigado y documentado por especialistas desde mediados del siglo XX.

Sin embargo, la destrucción de los montículos constituye uno de los episodios más lamentables de la historia arqueológica local. Según las investigaciones de Haberland, parte del material de los montículos estaba siendo utilizado como tierra para la fabricación de ladrillos y tejas.

El proceso de destrucción de los sitios arqueológicos de Atiquizaya pudo haber contribuido a la dispersión de sus materiales y a la pérdida de información sobre su contexto original.

2. El Museo Nacional y la dispersión de los materiales.

La historia de los materiales arqueológicos de Atiquizaya muestra que no todos siguieron el mismo destino. En sus investigaciones posteriores, Haberland señaló que los materiales que había recuperado en Atiquizaya permanecían en el Museo Nacional de San Salvador, pues no había recibido autorización para trasladarlos al Museo de Etnografía y Prehistoria de Hamburgo.

Este dato demuestra que durante la década de 1950 y posteriormente existía ya una colección institucional de materiales procedentes de Atiquizaya.

Pero otros objetos siguieron una trayectoria diferente. Algunos terminaron en manos de coleccionistas particulares y posteriormente ingresaron a museos extranjeros. Uno de los casos mejor documentados actualmente es el de Theodore T. Foley.

3. Theodore T. Foley y las piezas arqueológicos de Atiquizaya.

Los registros del National Museum of the American Indian, perteneciente al Smithsonian Institution, permiten identificar un conjunto de objetos cuya procedencia aparece registrada como: Atiquizaya, Ahuachapán, El Salvador.

Varios de estos objetos tienen como propietario anterior a Theodore T. Foley. Los registros indican que Foley donó parte de estos materiales al museo en 1971 y 1972.

Este dato es particularmente importante porque establece documentalmente que, por lo menos desde comienzos de la década de 1970, existía en Estados Unidos una colección de objetos arqueológicos atribuidos específicamente a Atiquizaya.

4. Dos piezas de jadeíta..

Entre las piezas más importantes se encuentran dos objetos identificados por el Smithsonian como celts, término arqueológico utilizado para determinados objetos líticos, generalmente de forma semejante a hachas o instrumentos para trabajar madera.

Lo extraordinario es que ambos aparecen registrados como elaborados en jadeíta y con procedencia: Atiquizaya, Ahuachapán, El Salvador. Uno de ellos corresponde al registro NMAI_262150, mientras que el otro corresponde al registro NMAI_262149. Los registros del museo señalan como propietario anterior a Theodore T. Foley y como fecha de donación el año 1972.

Estas piezas constituyen una evidencia material particularmente importante porque permiten afirmar que objetos de jadeíta atribuidos a Atiquizaya ingresaron efectivamente a una colección museística estadounidense.
Debe hacerse, sin embargo, una precisión metodológica.

No existe evidencia suficiente para afirmar que estos dos objetos sean la famosa escultura de aproximadamente 50 centímetros mencionada posteriormente por Shione Shibata. El museo los identifica como celts, no como una escultura antropomorfa de un sacerdote. Por ello, deben considerarse evidencia independiente de la existencia de objetos de jadeíta procedentes de Atiquizaya, pero no como la identificación de la pieza misteriosa.

5. Colección arqueológico atribuido a Atiquizaya
La importancia de la colección Foley aumenta al comprobar que los dos objetos de jadeíta no constituyen casos aislados. El catálogo del National Museum of the American Indian registra otros objetos atribuidos a Atiquizaya que pertenecieron anteriormente a Theodore T. Foley. Entre ellos se encuentran:

• Piezas | Procedencia registrada | Propietario anterior | Donación |
a) Celt de jadeíta | Atiquizaya | Theodore T. Foley | 1972 |
b) Celt de jadeíta | Atiquizaya | Theodore T. Foley | 1972 |
c) Figura de cerámica | Atiquizaya | Theodore T. Foley | 1971 |
d) Fragmento de figura | Atiquizaya | Theodore T. Foley | 1971 |
e) Incensario | Atiquizaya | Theodore T. Foley | 1971 |
f) Vasija Salúa con representación de Huehuetéotl | Atiquizaya | Theodore T. Foley | 1971 |

Los registros individuales del Smithsonian constituyen la base documental de esta relación. Por tanto, no estamos ante una única pieza aislada, sino ante un conjunto arqueológico atribuido a Atiquizaya que estuvo en manos de un mismo coleccionista estadounidense.

6. La vasija de Huehuetéotl: una pieza especialmente significativa.

Entre las piezas de esta colección destaca una vasija Salúa que representa a “Huehuetéotl”, el llamado Dios Viejo o Dios del Fuego. El catálogo del Smithsonian la identifica como procedente de: Atiquizaya, departamento de Ahuachapán, El Salvador. Dat aproximadamente entre 450 y 850 d.C. La pieza fue donada por Theodore T. Foley en 1971.

La importancia de esta pieza no radica únicamente en su procedencia. También demuestra que los materiales atribuidos a Atiquizaya abarcan diferentes períodos y manifestaciones culturales. Además, la pieza aparece publicada en el catálogo académico Revealing Ancestral Central America, editado en 2013.

Su presencia en una publicación académica internacional demuestra que antes de 2018 ya existía información publicada internacionalmente sobre objetos arqueológicos procedentes de Atiquizaya conservados en Estados Unidos.
7. ¿Qué significa la presencia de estos objetos en Estados Unidos?

La presencia de estos materiales plantea una cuestión fundamental para la historia cultural de Atiquizaya. Los objetos arqueológicos no solamente son piezas artísticas, conservan información sobre:
- tecnología;
- religión;
- organización social;
- comercio;
- relaciones culturales;
- sistemas de intercambio;
- prácticas funerarias;
- cosmovisión;
- y desarrollo histórico de las sociedades que los produjeron.

Cuando un objeto es separado de su contexto arqueológico, una parte de esa información puede perderse. En el caso de Atiquizaya, la situación resulta particularmente compleja porque los propios montículos arqueológicos fueron parcialmente destruidos. Por ello, cada pieza conservada puede representar una parte de la historia de un sitio cuyo contexto original ha sido alterado o desaparecido.

8. El misterio de la gran escultura de jade
Esta documentación adquiere una dimensión todavía mayor cuando se relaciona con una noticia publicada en El Independiente el 26 de febrero de 2018. En el artículo titulado “La Piedra de Las Victorias”, vestigio de la presencia olmeca en El Salvador, se recoge una declaración atribuida al arqueólogo Shione Shibat.

Según la publicación, en Atiquizaya fueron destruidos antiguos montículos y, en ese contexto, habría aparecido una “escultura de jade” de aproximadamente 50 centímetros de altura que representaba a un sacerdote.

El artículo añade que la pieza estaría en poder de una coleccionista estadounidense. Este dato es extraordinariamente importante para la presente investigación. Sin embargo, debe establecerse una diferencia fundamental: “el artículo de 2018 no proporciona el nombre de la coleccionista, número de inventario, fotografía de la pieza, museo, fecha del hallazgo ni documento arqueológico que permita identificarla físicamente”.

Por tanto, la existencia de los dos objetos de jadeíta conservados por el Smithsonian no permite afirmar que alguno de ellos sea la escultura de 50 centímetros.

9. ¿Podría existir una relación entre Foley y la escultura?

Esta es una de las preguntas más interesantes que surgen de la nueva documentación. Tenemos dos hechos independientes:

Primer hecho: Theodore T. Foley poseyó varios objetos arqueológicos atribuidos a Atiquizaya, entre ellos dos objetos de jadeíta.

Segundo hecho: En 2018 Shione Shibata declaró que en Atiquizaya había existido una escultura de jade de aproximadamente 50 centímetros y que esta se encontraba en manos de una coleccionista estadounidense.

Hasta ahora no existe evidencia que conecte directamente ambos hechos.

Por tanto, sería incorrecto afirmar que la escultura perteneció a Foley.

Pero tampoco podemos descartar completamente la posibilidad sin investigar primero la historia de adquisición de la colección Foley.

La pregunta correcta es: ¿Qué documentación existe sobre el origen de la colección de Theodore T. Foley y cómo llegaron a sus manos los objetos procedentes de Atiquizaya?

Si se lograra determinar el lugar, la fecha y las circunstancias de adquisición, podría establecerse si Foley tuvo contacto con materiales procedentes directamente de las excavaciones o destrucciones de los montículos de Atiquizaya.

10. Una pista anterior a 2018

La existencia de objetos de Atiquizaya en la colección Foley no fue descubierta después de la noticia de 2018. En 2013, el catálogo académico “Revealing Ancestral Central America” ya incluía la vasija Salúa con Huehuetéotl procedente de Atiquizaya y señalaba: Gift of Theodore T. Foley, 1971.

Esto demuestra que la presencia de objetos arqueológicos de Atiquizaya en Estados Unidos era conocida y publicada internacionalmente al menos desde antes de 2018. Lo que todavía no hemos encontrado es una publicación anterior a 2018 que mencione específicamente la “escultura de jade de 50 centímetros”.

11. El problema de la procedencia.

Un aspecto que merece especial atención es que las fichas actuales del Smithsonian indican, para estos objetos, que la historia de adquisición es desconocida o incompleta.

Esto significa que conocemos: Atiquizaya → Theodore T. Foley → Smithsonian; pero desconocemos, en buena medida, lo que ocurrió antes de Foley. Ese vacío documental es precisamente el punto donde podría encontrarse la respuesta a varias preguntas.

Necesitamos reconstruir:
Atiquizaya - excavación o extracción - primer propietario - intermediario o coleccionista -Theodore T. Foley - donación de 1971-1972 - National Museum of the American Indian / Smithsonian.

Si logramos completar alguno de los eslabones intermedios, habremos avanzado considerablemente en la reconstrucción de la historia de los objetos.

12. El significado para la historia de Atiquizaya.

La existencia de estas piezas en Estados Unidos permite plantear una consideración más amplia. La historia arqueológica de Atiquizaya no está únicamente en los restos que todavía permanecen en su territorio. También existe una “memoria arqueológica dispersa” de Atiquizaya, conservada actualmente en diferentes instituciones y colecciones.

Esta memoria se encuentra fragmentada entre:
- investigaciones de Wolfgang Haberland;
- materiales conservados históricamente en El Salvador:

- colecciones privadas;
- museos estadounidenses;
- publicaciones académicas;
- registros fotográficos;
- testimonios locales;
- y referencias periodísticas.

La reconstrucción de esta dispersión constituye una tarea necesaria para comprender integralmente el patrimonio arqueológico de Atiquizaya.

13. El jade como hilo conductor.

El caso del jade resulta especialmente significativo. Por una parte, tenemos dos objetos de jadeíta catalogados oficialmente como procedentes de Atiquizaya. Por otra, existe la referencia periodística a una escultura mucho mayor, de aproximadamente 50 centímetros. Entre ambas evidencias existe una diferencia enorme de forma y posiblemente de función, pero ambas apuntan hacia una misma realidad: el jade estuvo presente en el registro arqueológico de Atiquizaya y algunos objetos de este material terminaron fuera de El Salvador.

14. Una nueva hipótesis de investigación.

A partir de la evidencia disponible puede formularse una hipótesis de trabajo:

La referencia de 2018 a una escultura de jade de aproximadamente 50 centímetros podría proceder de información arqueológica o de colecciones antiguas relacionadas con materiales extraídos del sitio de Atiquizaya durante el siglo XX. La existencia documentada de una colección de objetos de Atiquizaya perteneciente a Theodore T. Foley demuestra que materiales arqueológicos del sitio llegaron a Estados Unidos décadas antes de la publicación de 2018. Sin embargo, actualmente no existe evidencia suficiente para establecer que la escultura mencionada por Shibata haya formado parte de la colección Foley.

Conclusión
La investigación sobre el patrimonio arqueológico de Atiquizaya acaba de adquirir una nueva dimensión. Ya no estamos solamente ante la memoria de un sitio prehispánico cuyos montículos fueron parcialmente destruidos.

Existe una parte de Atiquizaya que se encuentra físicamente fuera de El Salvador.

El National Museum of the American Indian del Smithsonian conserva varios objetos cuya procedencia está registrada como Atiquizaya, entre ellos “dos objetos de jadeíta” y diferentes piezas cerámicas. Varios de ellos pertenecieron anteriormente al estadounidense Theodore T. Foley, quien los donó al museo entre 1971 y 1972.

La documentación académica publicada en 2013 demuestra además que, antes de que apareciera la noticia de 2018, ya existía información internacional sobre objetos arqueológicos de Atiquizaya conservados en Estados Unidos. Este hecho proporciona un contexto nuevo para investigar la misteriosa escultura de jade mencionada posteriormente por Shione Shibata. Sin embargo, sería prematuro afirmar que alguna de las piezas del Smithsonian corresponde a aquella escultura.

La investigación continúa abierta.

La pregunta central permanece: ¿Qué ocurrió con la gran escultura de jade de aproximadamente 50 centímetros que, según Shione Shibata, representaba a un sacerdote? Y ahora tenemos una segunda pregunta que puede conducirnos hacia la respuesta: ¿Cómo llegó a Estados Unidos la colección arqueológica de Theodore T. Foley que contenía objetos procedentes de Atiquizaya?
Pero por primera vez disponemos de objetos concretos, nombres concretos, fechas concretas y registros museísticos concretos que permiten continuar la investigación más allá de la tradición oral.

El próximo paso que considero más prometedor es investigar específicamente a Theodore T. Foley y su colección. Ahí podríamos encontrar la fecha, lugar y circunstancias en que adquirió los objetos de Atiquizaya; y esa información podría acercarnos mucho más a la misteriosa escultura de jade.

Antón Panún

Fuentes:
- Atiquizaya - piezas arqueológicas documentadas en la colección de Theodore T. Foley → donaciones al National Museum of the American Indian en 1971–1972.

- Atiquizaya - según Shione Shibata, escultura de jade de unos 50 cm, representando un sacerdote en manos de una coleccionista estadounidense.

- HABERLAND, Wolfgang. “Un complejo preclásico del occidente salvadoreño”. Estudios Centroamericanos (ECA), vol. 29, n.º 305-306, 1974, pp. 111-116. ResearchGate.

- EL INDEPENDIENTE. “La Piedra de Las Victorias, vestigio de la presencia olmeca en El Salvador”. 26 de febrero de 2018. El Independiente

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26/09/2026

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3) Participan en campañas de reforestación .

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23/09/2026

🔴 El programa de Becas APOKAM, incluye el compromiso de los estudiantes becarios , cultivar un Huerto Familiar y Vivero en el patio de su vivienda .

🔴 El programa de Becas APOkAM es un proyecto integral con formación en Medio Ambiente y Cultura , con más de 20 años ayudando a la juventud de Atiquizaya y lugares vecinos.

🔴 En 20 años del programa hemos formado a más de 300 estudiantes que hoy son profesionales de bien sirviendole al país desde distintos espacios de trabajo .

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16/09/2026

Somos agradecidos nunca olvidaremos su cooperación.
🔴 Cooperación Internacional con más de 20 años para el programa de Becas APOKAM., Un proyecto en beneficio de la juventud de Atiquizaya, con la cooperación de ciudadanos alemanes, que de manera ininterrumpida han continuado su apoyo a lo largo de todos estos años .
▪️Hace 11 años una delegación de ciudadanos alemanes estuvo en Atiquizaya el 16 de septiembre de 2015. Los lazos de amistad y cooperación han continuado , hemos graduado más de 300 jóvenes atiquizayenses que hoy son profesionales y personas de bien para el país.
▪️Agradecemos la solidaridad de ciudadanos alemanes y su compromiso de continuar para el próximo año, cooperando con el proyecto de Becas , medio ambiente y cultura en beneficio de la juventud de Atiquizaya.
▪️La solidaridad es uno de los más grande valores humanos .

05/09/2026
🔴 EL SALTO MALACATIUPAN Y PUENTE VIEJO NECESITAN: a) UNA NORMATIVA DE PROTECCIÓN Y SALVAGUARDA, b) "PLAN DE MANEJO INTEG...
04/09/2026

🔴 EL SALTO MALACATIUPAN Y PUENTE VIEJO NECESITAN: a) UNA NORMATIVA DE PROTECCIÓN Y SALVAGUARDA, b) "PLAN DE MANEJO INTEGRAL Y SALVAGUARDA" , P0R LAS AUTORIDADES DEL DISTRITO..

🔴 PROYECTO DE DECLARATORIA DEL SALTO MALACATIUPÁN Y PUENTE VIEJO DEL RÍO AGUA CALIENTE COMO PATRIMONIO NATURAL y CULTURAL DE ATIQUIZAYA.

A la autoridad correspondiente: . . . . .
En vista de la importancia natural, cultural e histórica del ecosistema integrado por el Salto Malacatiupán y el Puente Viejo sobre el rio Agua Caliente, una zona de mitos y leyendas de Atiquizaya.

A uds con el debido respeto, presentamos la siguiente propuesta de declaratoria del Salto Malacatiupan y el Puente Viejo sobre el rio Agua caliente, sus mitos y leyendas como Patrimonio Natural y Cultural de Atiquizaya.

A) EXPOSICIÓN DE MOTIVOS:
l. Síntesis histórica – cultural del Salto Malacatiupan.

El Salto Malacatiupan, ubicado en el Cantón Lomas de Alarcón, Distrito de Atiquizaya, es una de las maravillas naturales más singulares de El Salvador. Se trata de la única cascada de aguas termales del país y una de las mayores vertientes termales de toda la costa del Pacífico. Sus aguas, ricas en minerales y de alta temperatura, son reconocidas desde tiempos antiguos por sus propiedades medicinales. El sitio, además de su belleza escénica, constituye un monumento natural de alto valor paisajístico, geológico y ambiental, cuya preservación es de interés local y nacional.

El Salto Malacatiupan constituye uno de los paisajes naturales y culturales más singulares de El Salvador, cuyas temperaturas oscilan entre 70°C y 85°C, según reportes del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN, 2012–2020), así como de estudios de termalismo local realizados por municipalidades y observadores turísticos.

El Salto de Malacatiupán constituye un bien mixto de alto valor histórico, cultural y ambiental cuya significación jurídica se enmarca dentro de la noción de paisaje cultural protegido, entendida como la coexistencia de elementos naturales y manifestaciones humanas depositarias de memoria colectiva. En términos de derecho cultural, el sitio posee atributos que cumplen con los criterios de autenticidad, integridad, antigüedad, representatividad y valor histórico
identitario, señalados por la normativa nacional y por los estándares de la Convención del Patrimonio Mundial (UNESCO, 1972).

ll. Un lugar sagrado en el periodo prehispánico.

Malacatiupán, proviene del náhuat y se interpreta tradicionalmente como “Templo Redondo”, lo que enfatiza su antigua función ritual. Investigaciones locales y memoria comunitaria documentada por Santiago I. Barberena (Historia de El Salvador, 1914) y otros estudios derivados de las recopilaciones históricas y memorias indican que esta zona fue un sitio ceremonial de los pueblos pokomames de filiación maya-quiché, quienes habitaron las tierras de Atiquizaya durante el periodo prehispánico y aprovecharon las aguas termales como parte de sus prácticas rituales y su cosmovisión vinculada a la tierra, el agua y la energía.

lll. La cueva mítica y la leyenda del “Cuto Partideño”.

Bajo la cascada principal del Salto Malacatiupan se oculta una misteriosa gruta que forma parte del imaginario identitario del distrito.

Según relatos recogidos de la tradición oral, transmitidos por lugareños, cronistas comunitarios y publicaciones culturales municipales, la gruta se relaciona como el escondite del personaje legendario conocido como “Cuto Partideño”, figura que remite al periodo colonial y que encarna un sincretismo afroindígena con elementos europeos. Frente a la cascada, en la parte izquierda de la poza, en el bosquecito existen dos cuevas que son las que dan origen a la leyenda.

La leyenda señala que asaltaba caravanas para distribuir los bienes robados entre los pobres, representando un símbolo de justicia y resistencia popular. Esta narrativa constituye patrimonio cultural inmaterial, pues expresa la mezcla de identidades afroindígenas y europeas que caracterizó a Atiquizaya desde el siglo XVI.

Esta figura sintetiza elementos africanos, indígenas y europeos, configurándose como símbolo de resistencia social, justicia popular y movilidad cultural interétnica. Su permanencia en la memoria colectiva y popular convierte este relato en patrimonio cultural inmaterial de importante valor local y nacional.

lV. Patrimonio colonial: El Puente Viejo sobre el Rio Agua caliente, un antiguo vestigio del pasado colonial de Atiquizaya.

En las cercanías del Salto Malacatiupan se conserva el Puente Viejo sobre el Río Agua Caliente, construido probablemente entre finales del siglo XVIII y principios del XIX con materiales como cal, piedra y ladrillo, siguiendo técnicas del arco de medio punto de tradición romana, retomado por los colonizadores españoles. Es uno de los pocos puentes coloniales sobrevivientes en el occidente del país y representa un valioso testimonio de infraestructura histórica con influencia colonial. Su existencia ha sido registrada en diagnósticos municipales y estudios de campo realizados por promotores culturales locales.

Este puente no solo representa una vía de comunicación colonial entre la provincia de San Salvador y el reino de Guatemala, sino que se inserta en el circuito productivo donde coexistieron mano de obra indígena, afrodescendiente y mestiza. De esta forma, su presencia se vincula directamente con el desarrollo socioeconómico del territorio.

V. Un paisaje natural - cultural que debe ser preservado.

El conjunto formado por la cascada termal del Salto Malacatiupán, el pequeño “bosque de galería” y cauces que la rodean, la misteriosa gruta y leyenda del “Cuto Partideño”, el “Puente Viejo” sobre el rio Agua caliente: la poza encantada del encuentro con el río Quiroz y su leyenda del “Beso del Agua”, “ El Principe Amayo y Cangrejo de oro”, conforma un paisaje cultural y natural, donde convergen elementos geológicos, arqueológicos, históricos, míticos. afroindígenas - coloniales e intangibles. Este patrimonio enfrenta riesgos y amenazas crecientes por la presión humana, degradación ambiental, contaminación y ausencia de normativas para uso y salvaguarda.

Desde una perspectiva etnohistórica y afrocolonial, el territorio donde se sitúa el Salto de Malacatiupán fue escenario de procesos de interacción entre pueblos indígenas pokomames, poblaciones afrodescendientes coloniales provenientes del grupo étnico panunes, registrados en narrativas del historiados Santiago I. Barberena (Historia de El Salvador, 1914) y por el antropólogo Wolfgang Efembergen López.

Vl. Fundamentación jurídica:

Con fundamento en la Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural de El Salvador, el Código Municipal, la Ley de Medio Ambiente, así como en los principios de preservación del paisaje cultural definidos por la UNESCO y la normativa salvadoreña aplicable, se justifica la presente declaratoria como acto administrativo de interés público orientado a garantizar la conservación, protección, salvaguarda, manejo, estudio y transmisión intergeneracional de este patrimonio.

POR TANTO:
El o la autoridad de _________ emite la siguiente:

B) DECLARATORIA :

Artículo 1. Declárase Patrimonio Natural y Cultural del Distrito de _________, el sitio que comprende: La cascada termal del Salto Malacatiupan, el pequeño “bosque de galería” y cauces que la rodean, la gruta y leyenda del “Cuto Partideño” y el “Puente Viejo” sobre el rio Agua Caliente y el ecosistema circundante indispensable para la preservación del paisaje.

Artículo 2. La Municipalidad, en coordinación con instituciones de cultura, medio ambiente y turismo, desarrollará un Plan Integral de Manejo y Salvaguarda, que deberá contemplar:

a) Delimitación oficial del área protegida;
b) Lineamientos de conservación ambiental y arqueológica;
c) Regulaciones para actividades turísticas e infraestructura;
d) Medidas de control, monitoreo y mitigación de impactos;
e) Programas de educación patrimonial y participación comunitaria.
f) Obras de compensación socioambiental por parte de la empresa que se beneficia del recurso natural.

Artículo 3. Las medidas de protección para dicho patrimonio incluyen: el patrimonio material (formación geológica, aguas termales, infraestructura colonial, gruta y entorno) y el patrimonio inmaterial asociado (leyendas, tradición oral, relatos afroindígenas, toponimia y prácticas comunitarias).

Artículo 4. Declárase el área como zona prioritaria para investigación en los campos de geología, biología, arqueología, historia local y estudios afrodescendientes, incentivando proyectos académicos y comunitarios.

Artículo 5. Las comunidades aledañas serán reconocidas como agentes de resguardo, participando en procesos de protección, salvaguarda cultural, vigilancia y documentación de su memoria colectiva.

Artículo 6. La Municipalidad gestionará recursos con instituciones nacionales, cooperación internacional y aliados privados para el desarrollo sostenible del sitio, priorizando conservación, accesibilidad responsable y oportunidades socioeconómicas compatibles con la protección del patrimonio.

Artículo 7. La presente declaratoria entrará en vigencia a partir de su aprobación y publicación oficial.

Dado en el distrito de , a los. de. diciembre de dos mil ____________.

Por la ciudadanía de ____________________ .

Antón Panún.

🔴 Advertencia por Derechos de Autor: Derechos reservados por los autores, prohibida su reproducción y publicación sin la autorización legal correspondiente.

🔴 Programa de Becas APOKAM/Solidaridad de Ciudadanos Alemanes : Educación , Medio Ambiente y Cultura.🔴 Nuestro Programa ...
28/08/2026

🔴 Programa de Becas APOKAM/Solidaridad de Ciudadanos Alemanes : Educación , Medio Ambiente y Cultura.

🔴 Nuestro Programa de Becas tiene más de veinte años de contribuir a la educacion de la juventud de Atiquizaya y lugares vecinos.

🔴 Hemos formado más de 300 profesionales , entre enfermeras, abogados , agrónomos , docentes en distintas especialidades , Técnicos , Contadores Públicos , Administradores de Empresas, Doctores en Cirugía Dental y en otras profesiones.

🔴 Los estudiantes becarios reciben un fondo mensual de beca en efectivo ,tienen el compromiso de:
a) Sembrar un Huerto Familia y un Vivero Forestal.
b) Participar en un curso sobre Medio Ambiente y Patrimonio Cultural.
c) Participar en campañas de Reforestación .

AGRADECEMOS A LOS CIUDADANOS ALEMANES SU COOPERACION PARA EL EXITO DE ESTE PROYECTO.

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27/08/2026

🪀 Sembramos 20 árboles de Cortez ahora en el Parque San Juan para reverdecer Atiquizaya y embellecer el paisaje urbano.

🪀🌳 Gracias a la participación de los jóvenes y padres de familia del programa de Becas de APOKAM - Cooperación de ciudadanos alemanes .

🪀 El programa de Becas de APOKAM tiene más de 20 años de beneficiar a estudiantes de Atiquizaya y lugares vecinos..

Seguimos trabajando en favor de la educación , el medio ambiente y la cultura de Atiquizaya .

❤️ Gracias a la solidaridad de ciudadanos alemanes.

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3a C Pte # 4-134 Bo. El Calvario
Atiquizaya
2103

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Martes 08:00 - 16:00
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