14/09/2026
🫵 Es triste observar tantas responsabilidades que recaen sobre los pastores, mientras pocos se detienen a preguntar: ¿Cómo están ellos?
🙋🏻♂️ El pueblo espera que el pastor esté presente en todo tiempo y momento, que predique, visite, aconseje, ore, responda llamadas, resuelva conflictos y que en todas esas responsabilidades, permanezca fuerte en todo momento. No obstante, cuando el pastor se enferma, se cansa o necesita detenerse, muchos no muestran preocupación por su salud o su vida, sino que solo cuestionan el por qué no llegó a la iglesia.
✍️ Y es en entonces que aparece la murmuración, el señalamiento y los juicios. En un instante se minimizan los años de entrega, las noches sin dormir, las lágrimas derramadas y todos los sacrificios realizados por amor a la obra y a las almas.
El pastor también es humano. También se cansa, se enferma, atraviesa procesos, siente dolor y necesita ser cuidado. El pastor, también sigue siento una oveja en el rebaño de Dios. No podemos exigirle que siempre esté disponible mientras ignoramos sus necesidades.
✍️ La pregunta es: ¿quién pastorea el corazón del pastor? ¿Quién ora por él? ¿Quién lo llama sin pedirle nada, solamente para saber cómo se encuentra?
✍️ Una iglesia madura no solamente recibe de sus pastores, también los honra, los sostiene, ora por ellos y se preocupa genuinamente por su bienestar.
📖 La Biblia expresa:
Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.
1 Timoteo 5:17
✍️ Antes de criticar la ausencia de un pastor, pregúntate si conoces la batalla que está enfrentando. Antes de murmurar, ora. Antes de señalar, acércate. Antes de exigir, considera cuánto estás dispuesto a aportar y ayudar.
✍️ No esperemos que nuestros pastores se derrumben para reconocer todo lo que hicieron. Honremos, cuidemos y valoremos mientras están presentes.
✍️ Porque los pastores cuidan del pueblo, pero ellos también necesitan un pueblo que cuide de su corazón.
Menos de nosotros y más de Jesús.