15/07/2026
El Salmo 28:6 nos abraza con la promesa de que nuestras oraciones no caen en el vacío. Nos invita a cultivar una fe que va más allá de la inmediatez, recordándonos que cada pausa en la respuesta puede ser un espacio sagrado para el crecimiento. Es en esa espera donde Dios nos enseña a confiar, a soltar el control y a abrir nuestro corazón, entendiendo que su amor y sabiduría siempre guían el desenlace de nuestras súplicas.