11/05/2026
¿SABÍAS QUE JESÚS ADVERTIÓ QUE MUCHOS EMPIEZAN… PERO NO TERMINAN? EL MISTERIO DEL CONSTRUCTOR QUE NO CALCULÓ…
En el Evangelio de Lucas 14:28-30, Jesús cuenta una historia breve pero incómoda: un hombre decide construir una torre, comienza con entusiasmo… pero no calcula los costos. Se queda sin recursos y no puede terminar. Entonces todos empiezan a burlarse: “Este comenzó a edificar, y no pudo acabar”.
Siempre pensamos que el problema es no empezar. Pero aquí Jesús señala otro peligro: empezar sin entender lo que implica. Porque seguir a Dios no es emoción momentánea… es compromiso real.
EL CÓDIGO: EL PRECIO DEL PROPÓSITO
Ese constructor no falló por falta de intención… falló por falta de profundidad. No evaluó el costo, no entendió el proceso, no se preparó para lo que venía. Y eso mismo pasa en la vida espiritual: muchos comienzan con fuerza… pero se detienen cuando aparecen las dificultades.
Seguir a Jesús tiene un costo. Implica decisiones, renuncias, cambios. No es cómodo, no siempre es fácil, no siempre es rápido. Pero lo que está en juego no es solo empezar bien… es terminar bien.
Porque no sirve de mucho comenzar con entusiasmo… si te rindes en el proceso.
MENSAJE PARA TI
Tal vez tú comenzaste algo: un cambio, una decisión, una vida con Dios… pero en el camino te cansaste, te frustraste o te desanimaste. Y ahora sientes que no puedes seguir.
Pero hoy necesitas recordar esto: no se trata de emoción… se trata de convicción.
Dios no te llamó solo a empezar… te llamó a terminar.
Sí, habrá momentos difíciles. Sí, habrá procesos largos. Sí, habrá días donde querrás rendirte. Pero ahí es donde se forma tu carácter, tu fe y tu identidad.
Antes de abandonar, vuelve a mirar el propósito.
Antes de rendirte, recuerda por qué empezaste.
Porque los que llegan al final…
no son los que nunca se cansan…
son los que deciden no rendirse.