18/09/2026
LA AVARICIA
עַצְלוּת? — Avaricia y apego a las riquezas
La sabiduría de Israel advierte sobre el peligro de convertir la riqueza en el centro de la vida.
“Nada es tan odioso como el avaro; él es capaz de vender su alma.”
— Eclesiástico 10:10
Y también pregunta:
“El hombre tacaño, ¿para qué quiere la riqueza? Y al avaro, ¿de qué le sirve el oro?”
— Eclesiástico 14:3
El problema no está simplemente en tener bienes, sino en permitir que los bienes se apoderen del corazón.
🌿 LAS RIQUEZAS NO ACOMPAÑAN AL HOMBRE
El Salmo 49 enseña que no debemos temer al hombre que se hace rico y aumenta el esplendor de su casa, porque:
“En la muerte nada se lleva; el tesoro no desciende con él.”
— Salmos 49:16-19
La riqueza puede aumentar, pero la vida tiene un límite. Por eso debemos preguntarnos qué estamos haciendo con aquello que recibimos mientras estamos vivos.
✡️ LA ENSEÑANZA DE YESHÚA
Yeshúa enseña:
“Mirad y guardaos de la avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia que tenga a causa de sus posesiones.”
— Lucas 12:15
Después presenta al hombre rico cuyos campos producen abundantemente. En lugar de pensar cómo utilizar aquello que recibió, solamente piensa en construir graneros más grandes para almacenar sus bienes.
Entonces dice a su alma:
“Alma, tienes muchos años; descansa, come, bebe y diviértete.”
Pero la respuesta es:
“Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿para quién será?”
Yeshúa concluye:
“Así es el que atesora para sí mismo, y no es rico para con Dios.”
— Lucas 12:15-21
El texto señala que esta enseñanza de Yeshúa está fundamentada en Salmo 49:17. Allí encontramos la base ética de la parábola: cuando el hombre muere, no puede llevarse sus riquezas.
🌿 ENSEÑANZA
La pregunta no es solamente:
¿Cuánto tengo?
Sino:
¿Qué lugar ocupa lo que tengo dentro de mi corazón?
Podemos trabajar, prosperar, administrar y disfrutar de los bienes recibidos, pero sin convertirlos en nuestro refugio.
Porque podemos tener muchos bienes y ser pobres interiormente; o tener recursos y utilizarlos para hacer el bien, ayudar al prójimo y servir delante de Adonai.
La verdadera pregunta de Lucas sigue siendo:
“Lo que has provisto, ¿para quién será?”
Que nuestras riquezas nunca sean nuestro amo.
Que nosotros seamos buenos administradores de aquello que Adonai pone en nuestras manos.
🌿 No se trata solamente de cuánto acumulamos, sino de qué estamos haciendo con lo que recibimos.
Shalom.