01/08/2026
Reflexión de una madre antes de una cirugía
"Beltrán ya está acostumbrado."
Tal vez sí. Tal vez nuestros hijos se acostumbran a las agujas, a los estudios, a las batas blancas y a las largas horas de espera. Aprenden a sonreír incluso en medio del dolor. Aprenden a ser fuertes mucho antes de tiempo.
Pero hay algo a lo que una madre nunca se acostumbra.
Nunca se acostumbra a ver cómo se llevan a su hijo a un quirófano. Nunca se acostumbra a besar su frente y tener que soltar su mano. Nunca se acostumbra a esperar noticias mientras el corazón late con fuerza y la mente se llena de preguntas, miedos y esperanzas.
Porque cada cirugía es distinta. Cada procedimiento es un nuevo desafío. Y, aunque el mundo siga avanzando, para una madre el tiempo se detiene.
Entonces llegan las palabras que, aunque se pronuncien con buena intención, a veces duelen:
"Ya saben cómo es."
"Ya entró muchas veces al quirófano."
Y es cierto. Lo sabemos. Pero eso no significa que duela menos.
Detrás de cada diagnóstico hay una familia que lucha en silencio, una madre que intenta ser fuerte incluso cuando siente que se derrumba y un niño que merece ser tratado con amor, respeto y empatía.
A todas las madres de niños con espina bífida: las vemos, las abrazamos y admiramos la valentía con la que enfrentan cada batalla.
Porque el amor de una madre también entra al quirófano, aunque nadie pueda verlo. 💛