30/07/2025
Recordando el DÍA INTERNACIONAL DE LA AMISTAD: En unos tiempos en los que el ruido de la división se hace cada vez más ensordecedor —alimentado por guerras, conflictos, desigualdad y miedo—, la amistad parece casi un acto radical en su sencillez. No llega con fanfarria ni políticas; no necesita discursos ni firmas. Comienza con algo más silencioso: una conversación, un momento compartido, la voluntad de vernos unos a otros no como extraños, sino como compañeros y compañeras de camino en la vida.
La celebración de este año del Día Internacional de la Amistad, trata de recordar que la paz verdadera no se forja solo en las salas de negociación o mediante la redacción de tratados, sino que construye poco a poco, en la confianza que nos otorgamos unos a otros en la vida cotidiana.
La amistad, especialmente entre la gente joven, tiene un poder muy especial. Puede traspasar las barreras del idioma, la religión y la historia que, de otro modo, podrían dividirnos. Nos invita a escuchar antes de juzgar, a quedarnos cuando es más fácil marcharse. Cuando se cultiva entre culturas y comunidades, la amistad se convierte en algo más que un vínculo: se convierte en un modelo para la reconciliación. Nos enseña que la comprensión no es un gran logro, sino un hábito, una práctica, una forma de moverse por el mundo que dice "tu bienestar también me importa".
Este año, mientras el mundo se enfrenta a profundas fracturas —entre naciones, en el seno de las sociedades e incluso en ámbito familiar—, el llamamiento a la amistad no es solo cuestión sentimental. Es esencial. Se trata de superar lo que nos separa y atrevernos a creer en algo mejor. Es un llamamiento a imaginar un futuro en el que la diferencia no signifique distancia, en el que la confianza sea más fuerte que el miedo. A través de la amistad, no solo afrontamos el mundo tal y como es, sino que empezamos a dar forma al mundo tal y como podría ser. (Texto de: https://www.un.org/es/observances/friendship-day)