03/08/2026
Parteras tradicionales, guardianas de la salud y la vida
En la aldea Las Flores, de la comunidad indígena La Patria del Pueblo Angaite, ubicada en el distrito de Puerto Pinasco, departamento de Presidente Hayes, la vida se sostiene gracias a manos sabias y solidarias como las de Ña Graciela Benítez.
Partera tradicional por legado de sus ancestros, Ña Graciela aprendió este noble oficio de su abuela. En su labor cotidiana con las parturientas, utiliza remedios caseros y yuyos recolectados directamente del campo, cuyas propiedades medicinales naturales se destinan a los diversos cuidados que requiere la gestación.
"Así, trabajando bajo estas condiciones, es la forma en que salvamos la vida de las personas", expresa con convicción.
Lejos de aislarse del sistema médico convencional, Ña Graciela actúa con absoluta responsabilidad: reconoce los límites de su labor y, ante cualquier complicación que supere el saber tradicional durante el embarazo o el parto, activa de inmediato la alerta para que los profesionales médicos acudan a socorrer a la paciente.
Con los años de experiencia acumulados, Ña Graciela observa particularidades en las madres jóvenes: las primerizas son quienes experimentan con mayor intensidad el proceso de gestación, algo que se evidencia en el momento del alumbramiento. Además, nota que las dificultades actuales en los partos suelen estar ligadas a la quietud: "Las mujeres durante el embarazo están muy quietas, no movilizan su cuerpo y la criatura dentro del vientre materno igualmente no se mueve. Antes las mujeres trabajaban y eso les facilitaba el nacimiento de su bebé", acota con certeza.
Para Ña Graciela, ser partera es una fuente de profunda alegría. Es una tarea que realiza por amor y ante la imperiosa necesidad de su gente, brindando un servicio invaluable a sus pares indígenas que carecen de lo más básico. Por esta labor profundamente humanitaria no percibe ninguna remuneración económica.
Aunque no lleva un registro exacto de la cantidad de partos asistidos a lo largo de su vida, señala con orgullo que muchos de los niños que trajo al mundo hoy ya son grandes y forman sus propias familias.
La comunidad La Patria se encuentra a más de 100 kilómetros de la ruta PY09 Transchaco, accesible únicamente por un camino de tierra que se vuelve intransitable en épocas de lluvia. En este contexto de extrema vulnerabilidad y pobreza, la labor de parteras como Ña Graciela trasciende lo sanitario: se convierte en una herramienta indispensable y en un acto de absoluta dignidad humana.
En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo (9 de agosto), instituido por la Organización de Naciones Unidas (ONU), y bajo el lema del año 2026: “Reconociendo la Partería Indígena: salvaguardando la vida y el bienestar”, visibilizamos y honramos la valiosa contribución de mujeres como Ña Graciela Benítez, guardianas de la salud y la vida en sus comunidades, conocimientos vinculados a la salud materna y neonatal desde una perspectiva comunitaria e intercultural.