03/06/2025
Mientras iba culminando la Guerra del Chaco (1932-1935), el Mons. Juan S. Bogarín cumplió un importante trabajo de intermediación entre Bolivia y Paraguay para informar acerca del estado, condición, paradero, y existencia o no, de prisioneros de guerra bolivianos en el Paraguay.
Según se lee en varias respuestas del Mons. Bogarín ante consultas específicas recibidas, había prisioneros de guerra en Asunción y el interior del país. Otros no figuraban en la lista de prisioneros.
En cuanto a las imágenes aquí, la primera, de mayo de 1935, es una carta manuscrita de Pastora de Quiroga, quien agradece al arzobispo de Asunción su nota del mes pasado en la cual le informaba que su hijo, el sargento Hernán Quiroga , se encontraba con buena salud en el jardín botánico "y le agradece en el alma haber calmado el sufrido corazón de una madre".
En la segunda, también de mayo de 1935, el subteniente Manuel Oquendo Calvo, le escribe desde Carayaó al Mons. Bogarín, solicitándole que por favor medie para que la Oficina de Informes de Prisioneros le remita vía Coronel Oviedo las cartas, encomiendas y giros que le enviasen a su nueva localización en Carayaó, luego de ser trasladado allí desde Paraguarí junto con otros 50 compatriotas.
"Así mismo, para el caso posible de que el ilustrísimo señor Arzobispo de Sucre solicitara noticias de mi persona, le ruego quiera indicar mi nueva residencia...y mi salud inalterable". El Mons. Bogarín le responde que apenas recibió la nota pasó la información a la oficina de gobierno responsable para la actualización y que le había escrito a Mons. Pierini, de Sucre, para que éste pudiera dar las noticias a los familiares del subteniente.
Fuente: Archivo de la Arquidiócesis de Asunción, Libro Guerra del Chaco, prisioneros de guerra 1935, tomo I.
Los documentos forman parte de un trabajo de investigación que realizó el historiador Pedro Fleitas