08/06/2026
NO existe ninguna ley ni proyecto en Puerto Rico que prohíba conducir a personas de 70 años o más.
Las noticias que circularon fueron falsas y ya fueron desmentidas oficialmente por legisladores y por DACO.
ACLARACIÓN IMPORTANTE PARA NUESTRA GENTE MAYOR Y SUS FAMILIAS
En estos días ha circulado en redes sociales la idea de que en Puerto Rico se está proponiendo una ley para prohibir que las personas de 70 años o más puedan conducir. Esa información es falsa. No existe tal proyecto, no se ha presentado ninguna medida, y las agencias pertinentes ya han aclarado que no hay intención alguna de limitar el derecho a conducir por edad.
Nuestros adultos mayores merecen respeto, dignidad y tranquilidad. No permitamos que rumores o noticias falsas siembren miedo innecesario.
La capacidad de manejar no se mide por la edad, sino por la responsabilidad, la salud y la evaluación individual de cada persona.
Sigamos cuidándonos, informándonos bien y apoyando a nuestros envejecientes, que tanto han dado por este país. Como pastor por (31 años) siento responsabilidad por nuestros envejecientes pues yo soy uno de ellos con 76 años de edad y todavía conduzco (con licencia activa).
REFLEXIÓN PASTORAL SOBRE LA DIGNIDAD DE NUESTROS ENVEJECIENTES
Mira…Los envejecientes no son una carga: son un tesoro. Son la memoria viva de nuestra fe, la raíz de nuestras familias, los pilares silenciosos que sostuvieron hogares, iglesias y comunidades.
En la Biblia, la vejez nunca se presenta como una pérdida, sino como honra:
“Corona de honra es la vejez, que se halla en el camino de justicia.” Proverbios 16:31
Dios no descarta a nadie por la edad. Al contrario, Él exalta la sabiduría, la experiencia, la templanza y la fe probada de quienes han caminado largo con Él. Por eso, como iglesia y como sociedad, estamos llamados a:
defender su dignidad, proteger su libertad, escuchar su voz, honrar su historia, y acompañarlos con amor y respeto.
Mira…Nuestros envejecientes no necesitan que se les limite; necesitan que se les valore. No necesitan que se les silencie; necesitan que se les escuche. No necesitan que se les aparte; necesitan que se les abrace.
Que el Señor nos dé ojos para verlos como Él los ve: como herencia, como bendición, como maestros, como joyas preciosas en Su reino. Hermana/o envejeciente Dios te cuide, te bendiga siempre, mucha salud.