13/03/2024
Hace unos minutos colando el cafe, mire por la ventana y vi una carretera cercana a donde nos quedamos, como los carros iban a toda velocidad, como si el mundo se acabara, aunque eran las 6 de la mañana. Y pensé en el afán de esas personas por llegar a sus trabajos, dejar los hijos en la escuela y madrugar el tapón. De momento recordé que me retiré el 1ro de octubre, pero ya el 3 de septiempre me habian excluido de una reunión sobre los planes del próximo año fiscal, porque yo no estaría. Ya no me incluían en la lista de emails, ni en las invitaciones a otras reuniones. Nunca mi oficina me hizo una ceremonia de retiro, mi salida fue como cuando apagas la luz, sin mayor impacto, luego de 23 años. El mismo día ya no tenía acceso al edificio, en tres días, ya alguien tenía mi oficina. En esa semana me retiraron acceso a la base y tuve que recibir otra tarjeta. En dos semanas todos mis escritos y planes eran viejos y en 30 dias creo que ya nadie se acordaba del Teniente Coronel Jose J. Espinosa, que honrosamente sirvió a la nación. ¿Crees que a ti te va a pasar distinto? Entonces pensé, ¿porqué ese afán y falta de paz por el trabajo, cuando nuestra aportación será tan efímera? ¿Porqué la prisa como si el mundo se acabara? Si bien ser responsable y eficiente es primordial, mantener un balance en nuestra vida es crítico, porque tu trabajo se olvidará de ti, pero tu familia no olvidará lo que vivió por tu trabajo. Me hubiera gustado leer esta reflexión de alguien hace 23 años atrás. Bendiciones.