26/12/2025
(...entre el espanto y la ternura)
Inventiva, imaginaria y oficio: artefactos de Adelino González
(…entre el espanto y la ternura) despliega un paisaje de artefactos, esculturas y dispositivos donde hacer, aprender e imaginar ocurren simultáneamente. Herramientas, procesos y formas coinciden en una misma declaración de amor, reflejando una práctica escultórica continua y entreabierta.
Los artefactos de Adelino González —máquinas, prensas, hornos, gubias, ballestas, cepillos, moldes, mecanismos, miniaturas y esculturas— configuran un territorio que remite al taller como laboratorio: un espacio de experimentación donde cada herramienta pone a prueba una hipótesis material y cada proceso implica ensayos, errores y posibles descubrimientos. El oficio se manifiesta aquí como una práctica donde la inteligencia de la mano y la atención al material son poéticamente inseparables de la inventiva, la imaginación y la experiencia.
Gran parte de estos objetos fueron concebidos para responder a retos específicos, así como para ampliar voluntariamente los márgenes de lo intuitivo. Algunos surgieron en el marco de procesos pedagógicos compartidos: herramientas forjadas junto a estudiantes o artistas amigos para comprender, desde la dificultad y el cuerpo, lo que implica tallar, modelar, fundir, formar o resistir la materia. Cada artefacto es también una lección, una pregunta, una grieta.
Adelino González Vélez, además de escultor, ha sido una figura clave en la formación de generaciones de escultores y diseñadores a través de su extensa labor docente en la Escuela de Artes Plásticas y Diseño, institución de la cual también es egresado. Durante más de cuatro décadas ha compartido no solo un vasto conocimiento artístico y técnico, sino también una ética rigurosa de trabajo, un compromiso con el aprendizaje empírico y una visión del diseño industrial aplicado que ha influido profundamente en estudiantes y colegas.
(…entre el espanto y la ternura), título de esta exposición, proviene del poema coral de Silvio Rodríguez, cuyo verso inicial —reiterado a lo largo del poema— resuena con la naturaleza de la muestra. En Contrafuertes reunimos una selección de objetos realizados por Adelino de escalas y materias diversas, dispuestos a través de sus múltiples espacios y mesas de trabajo: desde máquinas de gran potencia y utensilios de uso cotidiano, hasta miniaturas delicadas, medallas en bajo relieve, joyería y filos de extrema precisión. Esta coexistencia trasluce una sensibilidad capaz de desplazarse entre lo monumental y lo íntimo, entre la fuerza física y la paciencia minuciosa, entre la aspereza del metal forjado y la delicadeza de lo diminuto.
Esta exposición asume la forma de un taller idealizado: una instalación concebida y realizada en Contrafuertes por un artista y colega de Adelino en la Facultad de Escultura, desde una relación de amistad y respeto sostenida durante décadas. Luminarias, instrumentos y esculturas se organizan sin jerarquías rígidas, activando un paisaje donde proceso y objeto permanecen en diálogo continuo. Esta selección, intensa y concentrada, traza una práctica amplia y extendida, cuya circulación ha estado, en gran medida, integrada a la producción del arte y el diseño contemporáneos en Puerto Rico.
La exposición se inscribe en el contexto de La Casa de los Contrafuertes, una obra en continua formación inspirada en la colmena de abejas, donde se fomenta el trabajo colaborativo e interdisciplinario. En ese sentido, esta instalación es también una afirmación de nuestros principios estéticos: el hacer como forma de acercarnos humanamente, el taller como lugar de lucha e inventiva y, sobre todo, la práctica artística como manifestación de generosidad radical.
Charles Juhasz-Alvarado
16 de diciembre de 2025