11/08/2026
🇷🇺MUJER DEFIENDE A UN PERRO CALLEJERO DE 18 AÑOS DE SER LLEVADO POR LA PERRERA🐕
Un video grabado en Tuzla, Estambul, ha generado indignación en Turquía después de mostrar a una mujer aferrándose con todas sus fuerzas a un perro anciano para evitar que fuera retirado por equipos municipales.
El perro, de aproximadamente 18 años, llevaba mucho tiempo viviendo dentro de un complejo residencial y era conocido y cuidado por personas de la comunidad. Cuando las autoridades acudieron para llevárselo, una de sus cuidadoras decidió interponerse: se sentó en el suelo, abrazó al animal contra su cuerpo y pidió repetidamente que lo dejaran en paz, asegurando que nunca había lastimado a nadie.
Las imágenes muestran al perro buscando refugio junto a ella mientras varias personas intentan separarlos. La situación terminó escalando y, de acuerdo con reportes difundidos en Turquía, la mujer fue rociada con gas pimienta durante la intervención y posteriormente tuvo que recibir atención médica. Pese a su resistencia, el perro fue retirado del lugar.
El caso provocó una fuerte reacción social y volvió a poner sobre la mesa la polémica que existe en Turquía alrededor de las políticas para retirar perros sin tutor de las calles y trasladarlos a instalaciones municipales. En muchas ciudades del país existen perros que, aunque legalmente no pertenecen a una persona determinada, llevan años formando parte de barrios y comunidades donde reciben alimento, agua, cuidados veterinarios y protección.
Y ahí aparece una contradicción difícil de ignorar: para una administración puede tratarse simplemente de un “animal sin propietario”, pero para quienes llevan años compartiendo su vida con él existe un vínculo, una historia y una responsabilidad colectiva. El especismo también funciona de esta manera: reduciendo individuos a categorías administrativas que permiten decidir sobre sus cuerpos sin tomar en cuenta sus relaciones, sus preferencias ni su propia experiencia del mundo. Que un perro no tenga un humano registrado como propietario no significa que no tenga hogar, vínculos o una comunidad que lo reconoce.
Quizá por eso la imagen de aquella mujer abrazándolo resulta tan poderosa. Mientras varias manos intentaban arrancarlo del lugar que conocía, ella utilizó lo único que tenía disponible para protegerlo: su propio cuerpo.